Cómo volví a dejar Spider-Man

1 08 2015

Atención: Este post está llenito de spoilers. De verdad. En serio. Que os lo estoy avisando. Ainsh, de verdad, hacedme caso, soy un párrafo llamado “Atención”, para algo estoy aquí, ¿no?

Seguramente algunos de los que os pasáis por aquí recordéis que escribí un artículo llamado “Cómo volví a Spider-Man”, en el que hablaba de que lo único que me había devuelto cierta esperanza en el trepamuros de Marvel fue la serie de “Superior Spider-Man”, es decir, cuando Otto Octavious, alias el Dr. Octopus… bueno, mejor leed el post, que para algo escribí largo y tendido y bien de aquella etapa de Spidey, y luego volvéis.

¿Ya? Bien.

También comenté en el mismo artículo que “Spiderverso”, el crossover con prácticamente todas las arañas habidas y por haber en los distintos universos marvelitas (más o menos), me estaba interesando, especialmente a través de sus números de introducción “Edge of the Spiderverse” (“Al filo del Spiderverso”), y porque tengo debilidad por los multiversos en la ficción. Spider-Verse_003 Pero también comenté que igual el evento de “Spiderverso” sería una chufa. Y… bueno, a ver, no es peor que “Infinito” ni “Pecado Original”, pero también hay que decir que para un evento de longitud más o menos considerable y varias series paralelas y centrándose en un único arquetipo de personaje (el arácnido marvelita)… La parte principal del mismo es un tanto sosa.

Sin embargo, tanto “Al filo de…” como las historias complementarias al evento han resultado ser interesantes, con unas cuantas muy entretenidas, dejando claro mi agotamiento hacia Peter Parker y mi incapacidad de pillarle la gracia a Cindy Moon, alias Seda. Pese a la aparición en “Spiderverso” de Gwen Stacy como la Spider-Woman de Tierra-65, el regreso del Spider-Man Superior y los momentazos que brinda Spider-Ham, nada ha sido lo suficiente para que tenga motivos para seguir con Spider-Man, no al menos hasta el final de las Guerras Secretas, no al menos con Parker, y no al menos que tenga claro cómo se publicarán las series ‘nuevas’ por estas tierras… o tire de importación. En fin, suficiente introducción, ¡vamos al turrón! Lee el resto de esta entrada »

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Cómo volví a Spider-Man

11 04 2015

ATENCIÓN: Este artículo contiene una buena cantidad de spoilers, sobre todo de los dos últimos años de los cómics de Spider-Man, así que estáis más que avisados.

Superman, Batman, Spider-Man… Dos de DC y uno de Marvel. Superhéroes que no solo los adultos sino hasta los más pequeños son capaces de reconocer sin haber leído un solo tebeo de estos (ahora también reconocerán a Iron Man o al Capi o a Wonder Woman o a Flecha Verde, algún día hasta reconocerán a Aquaman – más allá de las bromas manidas a su costa… ejeje… costa… -, Flash, Masacre o Mapache Cohete). Y yo, como muchos niños, también los conocía antes siquiera de leer un cómic sobre los mismos.

El caso es que, en temas de cómics, aunque Superman no sea de mi agrado siempre tiene alguna historia interesante (aunque sea un Elseworlds como “Hijo Rojo”) y Batman es… bueno, es Batman y ya sabes a qué atenerte según la época (desde lo más camp hasta la obsesión con lo oscuro, pasando por un equilibrio de ambos), con Spidey he tenido mis altibajos más pronunciados.

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Peter Parker es un fracasado que trata de afrontar problemas reales tales como pagar el alquiler o estar atento por si su tía May se parte otra vez la cadera… Pero cuando se pone las mallas de Spider-Man no deja de soltar chascarrillos mientras pelea contra los más variopintos enemigos.

En su tiempo fue genial ver un personaje con el que pudieras identificarte, al menos en su parte civil, pero con el paso de los años los problemas de Peter se han hecho, tal vez, demasiado duros, y no me refiero solamente a ser el responsable de la muerte de Gwen Stacy. Parecía como si exageraran hasta el punto de la parodia, y se volvía incomodísimo, incluyendo, cómo no, cualquier momento en que la vida de la tía May estuviera en peligro debido a su avanzada edad (los seguros de vida de Tierra-616 deben tenerla en algún lugar especial).

A eso se le añaden algunos argumentos como la mediocre saga de los clones, la irregular saga de Ezekiel y Morlun con sus tótems arácnidos, o el infame Mefistazo de “One more day”, borrando de un plumazo su matrimonio con Mary Jane Watson solamente por querer recuperar al Spidey de antaño (que creo yo que para eso teníamos la continuidad de Ultimate… aunque “Marvel” y “continuidad” no se llevan muy bien). Y mira que a pesar de todo tuvimos momentos como que (¡por fin!) May descubría la identidad secreta de su sobrino o cómo Pete reveló dicha identidad en “Civil War”… todo borrado luego, por supuesto.

Había perdido interés en el personaje, en lo que le rodea. De hecho, eran él y Masacre (incluso en sus peores momentos con Daniel Way a los guiones) los que me mantenían en cierta manera enganchado a la actualidad de Marvel, ya que la serie de Hulka de Dan Slott o la de los Guardianes de la Galaxia de Abnett y Lanning habían pasado a mejor vida hacía tiempo, así que imaginaos de qué época estoy hablando. Y al final decidí que Peter Parker y yo, en sus vertientes tanto Tierra-616 como Ultimate, dejáramos de vernos mientras aguantaba las payasadas de Wade Wilson como podía (por fortuna su serie ha vuelto a subir en calidad, lejos de los niveles de Joe Kelly, pero ha mejorado) y me preguntaba por qué leía los decepcionantes eventos gordos de Marvel (en serio: “Infinito” y “Pecado Original”, ¡¿qué coj…?!)…

… Y entonces fue cuando me enteré del tema del Doctor Octopus.

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