Mighty No. 9

12 11 2016

¿Alguien recuerda a Megaman? ¿Rockman? ¿Astroboy con armadura azul que dispara unos proyectiles que parecen huevos, toma los poderes de los robots enemigos y su némesis es un Albert Einstein megalómano?

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Ese, sí.

A pesar de ser una de las mascotas más importantes de la historia de los videojuegos, actualmente no pasa de ser una reliquia. El recopilatorio “Megaman Collection” y su aparición en el “Super Smash Bros.” de Wii U han sido sus últimos estertores. Capcom tiene claro que, más allá de la nostalgia, Megaman no vende.

Hace unos años, Keiji Inafune, uno de los creadores de esta saga y la cabeza más visible de la misma, abandonó Capcom por diferencias creativas y comerciales, y junto a sus colegas de Inti Creates (famosos sobre todo por encargarse de “Megaman Zero”) y una nueva compañía llamada Comcept, se dedicó a traer el que sería el sucesor espiritual del llamado Bombardero Azul.

El proyecto se llamaba “Mighty No. 9”. Beck se iba a convertir en el nuevo Rock, o eso nos querían colar.

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A través de una campaña de crowdfunding en Kickstarter alimentada sobre todo por la nostalgia (y yo admito haber caído en el truco… todos cometemos fallos), consiguieron dinero suficiente no solo para el juego, sino para un montón de añadidos al mismo. Pero como se dice, algo huele a podrido en Dinamarca… o en Japón, en este caso.

A pesar del triunfo de la campaña de financiación, el juego no dejaba de retrasarse y se creó un nuevo crowdfunding, esta vez para un DLC que incluía a un nuevo personaje, RAY, e insistían en que quien ya hubiera puesto en la campaña anterior tendría el DLC gratis. No mintieron, pero ¿no escamaba ya eso?

Y el tener la ambición de crear un sucedáneo de “Megaman Legends” (parece que esa vez la nostalgia no funcionó) o un piloto de una serie de animación de “Mighty No. 9” hacía las cosas mucho más sospechosas. ¿No intentaban abarcar demasiado?

Seguramente sí, seguramente no. Yo estoy aquí para hablar del juego que, tras tres años de trabajo y retrasos en los que progresivamente iban bajando mis expectativas hasta casi dejar de existir, ha salido a la luz.

El resultado de mi experiencia es el siguiente: “Mighty No. 9” está tan obsesionado con ser el nuevo “Megaman” que se olvida de ser él mismo y renuncia a esa personalidad propia, a esa frescura que las primeras imágenes de Beck mostraban, para estancarse en el pasado y no ver los errores del mismo ni replicar adecuadamente lo bueno.

Esa es la versión corta de mi opinión. La larga, que tiene más cosas positivas, aunque no demasiadas, de las que algunos pensarán, ahora mismo. Lee el resto de esta entrada »








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