Referencias y cameos

17 05 2014

La semana pasada estaba hablando de la “Generación Fanhunter”, de cómo los narizones de Cels Piñol se podían considerar uno de los referentes principales a la hora de hacer humor referencial entre los frikis (me duele cada vez que digo la palabra, pero no sé qué sinónimo adecuado usar) españoles. También comenté algo de que podría ser o no que hablase del tema de referencias y cameos.

Al final he decidido que sí, que mejor hablar de ello. También es cierto que me ha ayudado a tomar la decisión el podcast de “Otro Estúpido Podcast Sobre Webcómics”, en concreto el nuevo formato de los Colacaos. Más en concreto, este programa sobre cameos.

Vale… ¿Qué entedemos por humor referencial y por cameo? O, al menos, lo que yo entiendo…

  • El humor referencial es el chiste basado en, como su nombre indica, la referencia a lo ajeno. El hacer un chiste sobre algo que ya existe, ya sea en plan parodia, ya sea en plan ridiculizarlo para expresar tu opinión sobre esa cosa… Es el “es gracioso porque existe”, por resumirlo.
  • El cameo, por su parte, es la aparición en una obra de un personaje ajeno a la misma. Ese personaje puede ser un famoso, un amigo, personajes de otra obra o el propio autor (esto además se denomina autoinserción). Así de sencillo.

Ahora que hemos situado ambos conceptos, ¿está bien emplearlos? ¿Hay una forma de “hacerlo bien”?

No os voy a mentir: no sé cómo hacer bien ni el humor referencial ni los cameos. Tengo mi experiencia sobre el tema, y mis opiniones y conclusiones, pero no puedo decir categóricamente que tengo la solución a vuestras historietas con referencias a videojuegos y cameos de personajes famosos.

¿Qué lleva a hacer humor referencial o un cameo? Se pueden buscar bastantes razones para decantarse por ello: por agradar al público, porque quieres rendir homenaje a algo que te gusta, porque crees que puedes hacer una coña con un personaje o situación conocidos de otra obra, porque no te gusta y quieres cebarte con ello a base de hacer chistes sobre sus fallos, porque simple y llanamente quieres llamar la atención y esto parece lo más fácil y rápido de hacer… Son razones que uno emplea como justificación.

Ahora bien, uno puede pensar que hacer una referencia o sacar a un personaje famoso es sencillo. La teoría es sencilla; la práctica es menos agradable. Lee el resto de esta entrada »

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La conjura de los necios

7 09 2013

Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él.

Jonathan Swift

¿Cuántas opiniones acerca de “La conjura de los necios” abren con esta cita de Jonathan Swift? Muchas, tal vez demasiadas, y esta es otra más que se añade a la lista. Pero es que es tan tentador… en fin…

Había leído y oído bastante bien de esta novela. También había escuchado la historia tras su autor, cómo se suicidió sin haber conseguido que publicaran su novela y que solamente la insistencia de su madre consiguió que al final saliera a la luz. Y también que Ignatius J. Reilly es un personajazo.

No sé hasta qué punto la gente ha exagerado, pero sí, “La conjura de los necios” es muy destacable y una lectura más que recomendable.

La novela sigue la vida de Ignatius J. Reilly, un treintañero obeso que aún vive con su madre, oriundo de Nueva Orleans y un inadaptado social anacrónico que culpa de su situación a la diosa Fortuna. Y es que Ignatius, su píloro inestable y su mentalidad medieval se enfrentan al mundo decadente de los años 60, a los ‘desviados’ y las mujerzuelas del Barrio Francés, a la nueva esclavitud que es el trabajo remunerado, a una sociedad que ha olvidado “la teología y la geometría”. Vamos, que lo de anacrónico no es nada gratuito.

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Y desde luego, Ignatius tiene un sentido de la moda… peculiar.

Por supuesto, la novela está plagada de personajes que no tienen nada que envidiar a Ignatius en cuanto peculiaridades. Desde su madre, Irene, una alcóholica que siempre va de víctima, hasta Burma Jones, un chico negro que trabaja por debajo del salario mínimo en un bar, el “Noche de alegría” de la malhumorada Lana Lee, porque si no le meterán en la cárcel por vago, pasando por el bienintencianado pero con mala suerte agente Mancuso y una antigua compañera de Ignatius, Myrna Minkoff, otro personaje un tanto… especial.

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