El beso del fantasma

8 12 2018

¿Cómo empezar con esta reseña, la última del año? Pues… Me va a ser bastante complicado, así que supongo que lo mejor es ponernos en antecedentes…

La novela de Pedro de Matos, en realidad, es más antigua de lo que parece, aunque su crowdfunding sea de 2017. Lo que tenemos ahora es una edición revisada de aquella, con portada de Marta Mesas, y actualmente la podéis adquirir a través de la editorial Círculo Rojo.

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Portada del libro (fuente: Verkami)

La novela nos cuenta la historia de David, un chico de un pueblo gaditano que muere en un accidente de tráfico. Por supuesto, la cosa no acaba ahí: está atrapado en el mundo de los vivos, sin que nadie sepa que está ahí, preguntándose qué tiene que hacer para pasar al otro lado… o no hacerlo, porque quiere estar con sus seres queridos, especialmente con Ana, esa chica cuya relación no parecía tan clara en vida.

Una historia que suena a conocida, pero ¿qué tal se desenvuelve su autor? ¿Qué nos ofrece esta novela que destaque? Bueno, hay que hablar de ello, ¿no?

El comienzo es directo: el propio David se presenta a nosotros, los lectores, justo en el momento de su muerte. A partir de aquí vemos cómo le va en su no-vida, qué pasa con su familia, amigos y novia-que-no-es-novia (más sobre esto luego), y qué fue lo que ocurrió en el último año de su vida y que podría tener que ver con el hecho de no dar el paso al Más Allá.

Al principio, la forma en que se presentan los distintos capítulos es confusa. De pronto David narra en primera persona, ahora saltamos al pasado, luego volvemos al presente, pero desde el punto de vista de los vivos… Y no hay, del todo, una aparente razón para estos saltos en un primer momento. Pero sí que la hay: según avanzamos y se nos presentan más detalles, vamos yendo hacia atrás y hacia adelante, entre vivos y muertos, para conocer mejor dichos detalles, completando un rompecabezas que siempre había estado ahí, pero no habíamos visto del todo.

Tal vez esa confusión, en mi opinión, no juegue muy a su favor. Aunque se acabe aclarando, son los primeros compases los que deberían haber establecido mejor el camino que está siguiendo la obra, cuál es su dinámica. Si bien estos episodios se leen rápidos (aunque se alargan al final), solo cuando ya llevas varios episodios consigues, finalmente, habituarte.

Y eso que las situaciones presentadas no solo están bien contadas, sino que hasta los diálogos no se hacen pesados ni chirrían. Y a ver, que tus personajes hablen como si los tuvieras a tu lado, se agradece muchísimo.

Aparte, está toda la parafernalia sobre los fantasmas, aunque dispersa y con cierto gusto a ya sabido (y sí, la comparación con «Ghost» es inevitable, y la novela lo sabe), mantiene el interés por la obra. De hecho, es una pena que no sea el verdadero foco de la historia, porque se podría ampliar y, así, por ejemplo, hacer sentir que el final de la trama paranormal que se desarrolla junto a la principal (Ana, David y sus sentimientos) no tuviese un final tan brusco.

Porque no, los fantasmas no son el verdadero tema de la obra, aunque se apoye en él. Está la pareja protagonista, David y Ana, para traernos una de cal y otra de arena. Y lo segundo que menos me ha gustado de la novela.

Al principio uno se encuentra con una pareja adolescente que se va conociendo poco a poco, que se juntan con un grupo de amigos que quieren triunfar en la música, y que todo parece que les va a ir bien… Pero la falta de definición de su relación acaba siendo un obstáculo. No solo para ellos, sino también para un servidor.

Entiendo que una relación no es algo fácil. Hay muchas cosas de las que ocuparse, no solo por ti, sino por la otra persona. Aquí Ana y David, por miedo, por cobardía, no consiguen dar ese paso adelante. La inseguridad es algo que nos acompaña toda la vida, sin embargo, la sensación que me causa la situación de ambos es que se intente forzar al máximo que haya roces entre ellos. Sé que sonará raro en mí, pero esta novela, que desprende naturalidad, al llegar a ciertos momentos con David y Ana parece que vaya arrastrándose obligada por un camino que no es el suyo, y ese es el conflicto entre los protagonistas.

Lo que es una lástima, porque el reparto en general está muy bien. Especialmente Ruth, una de las amigas comunes de la pareja-que-no-es-pareja, y que gana casi más protagonismo que estos. Lo que en otras historias no me hubiera convencido, aquí me gusta, porque ella es una suerte de pegamento en una no-relación condenada al fracaso. También está Raquel, que trata de ayudar a David en su condición fantasmal, o lo interesante que es la figura de Loli la Loca.

También hay un tema sobre Ana, su pasado y que lleva a un momento que, a mí, me ha provocado asco. Por un lado, porque es la reacción que uno espera ante algo tan horrible; por otro, porque, aunque sé que esta historia es de 2006 y que poco podía hacer una revisión al respecto, me resulta algo tan violento y manido que me sacó de la novela.

Me duele muchísimo decirlo. Y sí, eso es lo que menos me ha gustado.

Pero no os confundáis: «El beso del fantasma» no es mala novela. Está bastante bien, aunque, como siempre, me duele cuando tengo que ser honesto con las historias hechas por amigos a los que aprecio, si bien prefiero la sinceridad a callarme las cosas.

Así que si queréis una historia andaluza sobre fantasmas y relaciones indecisas, ahí la tenéis. Y si tenéis curiosidad o necesitáis convenceros, Pedro dejó los primeros capítulos para leer gratis.

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3 responses

10 12 2018
Pedro de Matos

¡Bueno! Antes que nada, ¡muchas gracias por leer la novela y por analizarla!
Y sí, como bien dices, esta novela tiene 12 años largos ya, y aunque es verdad que le he hecho una revisioncilla, tampoco he querido cambiarla demasiado, pero sí es verdad que hay cosas que ahora no habría escrito o lo habría hecho de otra manera. Me planteé cambiar eso para esta edición pero temí que eso la convirtiera en otra novela distinta.
Pero bueno, ¡espero que la siguiente te guste más! ;p

10 12 2018
Chuck Draug

Se entiende que no quisieras hacer esos cambios. No deja de ser cosas de aquel tiempo, pero mira, aun así todo, ya ves que me ha gustado. Y a ver la siguiente, sí. 🙂

10 12 2018
Pedro de Matos

¡Yay!

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