Binti

5 05 2018

Una de las cosas que agradezco en estos últimos años, especialmente desde que sigo a ciertas personas por redes sociales, es que pueda descubrir obras de autoras que, seguramente, jamás habría conocido de seguir siendo mi viejo yo. A través de La Nave Invisible empecé a saber sobre el afrofuturismo y una de sus más conocidas representantes, Nnedi Okorafor.

Así que, aun con todas las lecturas anteriores, tenía que hacer hueco a la primera parte de la trilogía de novelas cortas «Binti», que está siendo publicada en España por Crononauta.

Portada de la edición española [Fuente: la web de Crononauta]

Siendo esta una novela corta, por una vez no voy a aburriros con un tocho sobre la misma (lo que me faltaría es hacer un artículo más largo que la propia «Binti»), porque hablar de cualquier detalle puede, o no, ser un ligero destripe. De hecho, iré advirtiendo en el texto si algo puede ser un potencial spoiler.

Antes de nada, hablaré de la edición española en físico: es un libro pequeño, de ciento y poco páginas, con una portada maravillosa, y aunque tengo pendiente leerla en inglés, en ningún momento me ha parecido que la versión española tenga la sensación de que te pierdas algo por la traducción, así que me parece perfecto en esto.

Y ahora, vamos a la chicha…

¿De qué va «Binti»? En la propia página de Crononauta está la sinopsis, pero por si queréis leer mi resumen: es la historia de Binti, una muchacha himba que ha sido elegida para acudir a Oomza Uni, la más prestigiosa universidad de la galaxia; su familia se opone porque es la heredera del negocio familiar, y aun así, sin su conocimiento, se embarca en un viaje en el que pasan cosas… poco agradables.

Para ser una novela corta, «Binti» se las apaña en sus ciento y poco páginas para hablar de muchas cosas. Principalmente esta la idea de la identidad, vista desde muchas perspectivas.

Es, desde el comienzo, una conformación de tu identidad como individuo. Las decisiones de Binti, desde marcharse de casa a escondidas hasta el final del relato, suponen esa búsqueda más profunda de una misma ante las circunstancias que se le presentan. Eso también supone un desafío a lo que una ha sido, en este caso esa decisión de dejar a su familia, si bien en ningún momento se nos presenta como un corte absoluto con su pasado. Además, ¿cuántos hemos sentido la morriña de haber viajado para seguir adelante en la vida, dejando a nuestra familia atrás, y llamándoles o mandándoles mensajes para que sepan que estamos bien?

Pero también es una novela sobre quién se es desde una perspectiva cultural. Binti siempre tiene presente que es la primera himba aceptada en Oomza Uni, es su intento de mantener la conexión con su pueblo, su cultura, incluso a años luz de distancia. De hecho, en su viaje lleva una jarra grande de otjize, un pigmento ocre característico de los himba con el que cubren su cuerpo, y con mucho valor para ella por todo lo que representa. Lleva algo de su cultura, y lleva algo de sí misma aparte de sus portentosos conocimientos que la hacen merecedora de ir a una gran universidad.

Y este tema de identidad sigue también por el rechazo que experimenta entre los khoush, un pueblo árabe de este futuro (sí, son árabes, tal y como la propia Okorafor confirma). Es un rechazo basado en la ignorancia, en no entender al prójimo ni esforzarse. Irónicamente, cuando nos encontremos con las medusas espaciales, esa amenaza con la que los khoush llevan tiempo enfrentados, veremos algo parecido desde la perspectiva de Binti. Y sí, sé que aquí entramos en el tema de destripes: porque al final tenemos ese rechazo a lo ajeno, lo alienígena, de forma inconsciente; pero también tenemos la posibilidad de entender.

De esto también se vale la novela, porque nos introduce a los himba, un pueblo africano real, en un contexto de ciencia-ficción. Al igual que Binti va librándose de perjuicios y a su alrededor otros también los van perdiendo, nosotros también lo hacemos. Sé que en la realidad no es algo tan fácil, y hay momentos que podemos darlos por imposibles. Aquí, en una nave rumbo a Oomza Uni, tenemos esa oportunidad de compronder lo ajeno, lo alienígena, aunque los comienzos no sean prometedores.

Así que es una forma de definir a «Binti»: identidad y comprensión.

Y aquí estamos, a la espera de ver el resto de la trilogía. Con esta primera parte, es imposible no querer más.

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