Cuadernos de Medusa

8 04 2018

Otro recopilatorio a la saca. Esta vez es la primera obra editada por Amor de Madre y su título es «Cuadernos de Medusa».

¿Por qué el nombre de Medusa para esta colección? La propia web y la contraportada del libro dejan claro el porqué: en la interpretación clásica, Medusa, violada por Poseidón, era poco más que un monstruo, avergonzada y aislada solo para que Perseo acabe decapitándola; las interpretaciones más actuales recuperan el papel de Atenea en la famosa mirada petrificadora de Medusa, no como castigo, sino como arma para que nadie más le haga daño. Es curioso cómo nuestra percepción cambia según cómo nos muestran las historias.

Y en buena parte eso es lo que supone «Cuadernos de Medusa»: una aproximación con una nueva persepctiva, más comprometida con el feminismo y el activismo LGTB. En una época en la que por fin mujeres y personas LGTB pueden verse representadas, sigue siendo triste que haya quien diga que su presencia en la ficción está forzada o que hay una dictadura de lo políticamente correcto. De eso ya he soltado burradas yo también, y hay gente mucho más sabia que yo que podrá contároslo.

Fuente de la imagen: la web de Amor de Madre

Aquí venimos a celebrar esa representación. Porque siempre se dirá que la representación importa, y así es como lo demuestra esta colección de relatos, quince en total. Hay relatos que, dirá la gente, son más directos o descarados en su propósito, yo os diré que son necesarios, porque hay perspectivas que hemos enterrado e invisibilizado, y que las veamos y nos incomoden quiere decir que nos queda mucho por hacer y valorar.

Como digo, hay gente más experta que yo en esos temas.

Hay que decir que este es un buen comienzo para la editorial Amor de Madre: tabla blanda, grandecito, una portada preciosa… Me da pena que haya relatos a los que les hubiera venido bien alguna corrección. Lo achaco a, precisamente, ser una editorial nueva, y estoy convencido de que en el futuro veremos más y mejor. Es un comienzo prometedor, todo sea dicho, y el contenido sigue siendo más que disfrutable.

Así que ya sabéis cómo va esto, lo habéis visto en los dos recopilatorios que ya comenté: hablo un poco de cada relato, con mi opinión, y listos.

Una buena vida (María Míguez Lamanuzzi)

Encarna y Agustina son dos jubiladas y las mejores amigas que pueda haber. Incluso en las situaciones más extrañas, nada las puede separar de sus ensoñaciones, sus buenos ratos y la compañía de una y otra. Tal y como está contado el relato, sientes mucho cariño por estas dos mujeres.

Y es lo que sustenta todo el relato: el conocer tan bien la relación entre Encarna y Agustina, y que quieres que todo les salga bien. Es Encarna quien cuenta la historia, y es como percibes ese cariño, ese amor… Porque, como la propia narradora dice, lo que siente por Agustina sí es amor y no lo que siente por su marido, que «es otra cosa pero no exactamente amor».

Tampoco puedo hablar mucho del relato porque hay una parte que le quitaría… en fin… Que es una gran forma de comenzar el recopilatorio, todo sea dicho.

 

La Manada (Laura Gómez Navas)

Cierta manada mediática aún está presente en la mente de bastantes personas, yo incluido. Y no es bueno para el estómago, porque no deja de revolverse. Sin embargo, la manda de la que habla la autora de este relato es otra: una manada de hermanas, de mujeres, de aquellas que se apoyan entre sí, de las que buscan nuevas integrantes para un grupo que no debe dejar de crecer.

Se muestra desde la perspectiva de cuatro animales: la loba, la yegua, la hormiga y la gata. No solo hay un paralelismo con estos animales, también hay una interpretación literal. Recuerdo que la primera vez que lo leí se me hizo confuso por esos saltos de perspectiva, pero en la relectura veo lo necesario que es porque, a fin de cuentas, hay puntos de vista diferentes del mismo asunto.

Y leerlo puede llenarte de esperanza como también puede hundirte. Y, si eres hombre, deberías reflexionar y hacer autocrítica después de leer este relato, especialmente la parte de la gata.

 

La Historia nos olvidará (Haizea M. Zubieta)

Un relato de la Primera Guerra Mundial donde los protagonistas son Eunice, una enfermera, y Charlie, el soldado por el que ella tiene que hacerse pasar si quieren salvar la vida y Soissons. Lo interesante aquí es lo que rodea al soldado en cuestión, en una época en la que ciertas revelaciones y realidades no son tan bienvenidas. Además, también es un relato sobre la invisibilización. Si no eres ‘lo normal’ (hombre blanco y demás), olvídate: la Historia te olvidará, como bien dice el título.

El relato es rápido de leer, y describe con poco a los personajes. No da demasiados rodeos para hablar tanto de la crueldad del conflicto como de las dificultades que sufren tanto Eunice como Charlie. Eso hace que tampoco pueda hablar mucho más allá de lo contado en el primer párrafo, que describe muy bien lo que se siente.

 

Memorias del ático (Elizabeth Duval)

Grietas. Metafóricas y reales. Eso es lo que se saca del diario de la protagonista, que habla de sus sentimientos contradictorios, de cómo se siente ella misma y de lo que siente hacia su amiga Liza.

Es interesante que su autora se haya decantado por el formato de diario. Hay entradas más largas, otras más cortas, incluso las hay vacías, lo que me ha sorprendido. Consigue dar una sensación sobre el tiempo distinta, para fijarte bien en cómo pasan los días, hay veces que escribe de seguido, otras que tarda… Y todo eso, además, ayuda a comprender mejor a su narradora.

Y es que el paso del tiempo no solo sirve para marcar el ritmo aquí, sino también para ver cómo y cuándo las heridas de su protagonista se cierren y abren, como las grietas de su ático. Compartimos con ella sus contradicciones, sus buenos y malos momentos, y el porqué vive tan lejos, tan alto.

 

Elige tu propio sábado noche (Víctor Martín-Pozuelo)

Convertir tu relato en un «Elige tu propia aventura» ya es una idea interesante de por sí. Su tono cómico ayuda también, pero el hecho de que tenga, en poco espacio, muchos caminos y alternativas permite ir construyendo distintas experiencias, aunque algunas acaben igual.

También sirve como una crítica a la actitud de salir de copas a ligar a ciegas y de lo pesados que podemos ser, porque el consentimiento es algo que nos suena a extranjero. Todo con humor y un toque fantástico, lo mismo es de la cantidad de copas que te has tomado siguiendo el relato.

Y por si a alguien le interesa mi primera elección (la supuestamente sincera, por así decirlo) fue 1-26-3-20-11-2-12-21-8. Los que lo habéis leído (y su autor) me entenderéis.

 

Saltacuerpos (Rocío Vega Helguera)

Un relato ciberpunk que se libra de los neones y los prostíbulos cibernéticos para darnos un concepto muy interesante: conciencias que pueden ocupar otros cuerpos a través de la Red.

La premisa me gusta, pero es que tal y como se plantea además dentro del relato, con su protagonista recordando quién es, qué tiene que hacer y, entre medias, darnos esas pequeñas informaciones sobre su mundo, me ha parecido genial. Una forma trabajada de construir una sociedad distópica y tecnológica donde la identidad y el cuerpo no son tan importantes, y pueden desahuciarte de tu propio cuerpo.

También es una historia de esperanza y de amor, de las dificultades y dudas que pueden surgir, y el planteamiento de que igual es mejor morir con quien amas que vivir una eternidad solitaria en la Red.

 

Un sol en la frente (Julia Viejo)

Tal vez sea esta de las historias que peor cuerpo me han dejado: tal y como poco a poco se revelan detalles del mundo en el que sucede, no queda otra. Una historia de supervivencia en una casa, aislada del mundo, a pesar de que parezca que ahí fuera sigue la vida. Pero no es tal y como la conocemos ahora.

El relato está narrado por una niña que vive con su cuidadora, una mujer que trata de protegerla cuando no pudo hacer lo mismo con sus hermanas. Son felices, pero cautelosas, y todo lo que saben del exterior queda reducido a dos libros. Y la sensación de aislamiento es constante, junto a un pequeño halo de esperanza que intenta mantenerse hasta el final.

Hablando del final, esta parte es la que está más apresurada, aunque en la relectura, y viendo cómo termina todo, tiene sentido.

 

La cazadora de trufas (Silvia Hidalgo)

Le llaman ‘Cosita’, aunque no quiere que le llamen eso. Y se va a encargar de entrenar a un cerdito albino para que busque trufas, por mucho que tradicionalmente sean las cerdas quienen salgan a buscarlas. El relato deja bien claro su propósito, pero lo hace de una forma gradual.

Vemos todo a través del padre de ‘Cosita’ y, como digo, los cambios que observa, tanto en su prole como en el cerdo albino, son graduales, va poco a poco observándolos. Es curioso también ver cómo contrasta la comprensión e ignorancia del padre, un señor de pueblo dedicado a las trufas, con la hostilidad con la que el mundo urbano rechaza a Ale, a ‘Cosita’.

Me ha gustado mucho este relato de la búsqueda de tu propia identidad, todo sea dicho, porque lo trata con cariño y comprensión, y nos da ese punto de vista del que intenta entender lo que se le escapa.

 

El mito de Hi’Haka (Erika Okumura)

No estoy familiarizado con los mitos hawaiianos, pero en la presentación del libro en Madrid la autora de este relato comentó lo mucho que le gusta combinar estos con historias de otros lugares del mundo, e incluso inventar sus propios mitos. Y este relato es una muestra de ello.

Una narración en primera persona que nos lleva a un mundo de semidioses, tigresas coléricas, canciones, cafeterías y caos muy interesante. Es la historia de cómo dos mujeres se conocen, de la forma más fortuita posible, y la maldición que intenta separarlas. De montañas y volcanes, de distancias aparentemente insalvables.

Como ejercicio mitológico es interesante, aunque sí que admito que con las últimas páginas estuve un poco confuso. Supongo que tiene mucho que ver con la mención, al principio y al final, de cómo el flujo del tiempo puede ser… extraño.

 

Zimmeria: una historia de espada y brujería (Andrés López)

Dos aventureros van a derrocar a una reina de los elfos oscuros y… el resto es historia. Algo diferente, pero historia a fin de cuentas.

El relato no se anda con chiquitas: con humor y fantasía nos presenta el mundo de los aliados que van de amigos de las mujeres y luego muestran su rostro, de mentiras, de dobles morales… Eso es lo mejor del relato, desde luego, y lo hace con descaro y parodia.

Aparte de esto, entiendo que la historia busca más asemejarse a una partida de rol de mesa o de videojuego que a una épica menos lúdica, pero en parte me ha sacado un poco el tema. Quiero decir, en RPGs hemos rapiñados cadáveres de bichos que contienen objetos de valor o dormido frente a la guarida de la villana como si nada… verlo en un relato no me termina de cuadrar. Pero vamos, quejas mías, como digo, el relato viene bien como tirón de orejas a los aliados.

 

El Monstruo (Clara Morales)

Este relato es… curioso. Extraño. Y estoy seguro de que es la intención de la autora. Lo digo especialmente por su final, que me ha dejado bastante descolocado.

La narradora de esta historia nos habla de cómo hay gente que percibe a los demás como ‘monstruos’ cuando se salen de la norma. Ella siente que hay algo en ella relacionado con esto. Uno, cuando lee el relato, sabe cuánto hay de real y cuánto es fantasía, porque la propia narradora lo confirma. Ese juego es el que, creo, me ha dejado confuso al final.

Uno se encuentra en este relato con monstruos, sí, pero monstruos que han nacido de quienes ven a los que no son ‘normales’ como tales. Porque los despojan de su humanidad. Y da escalofríos pensar en cómo es tan fácil deshumanizar a los diferentes.

 

Una mujer maravillosa (Cassandra Vera)

En este relato seguimos un día de la vida de Clara, pero no uno cualquiera: es el día en que ella por fin puede mostrarse al mundo como quien es, y no como lo que le impusieron desde la cuna. También vemos que encontrará tanto apoyo como rechazo.

Es tal vez el relato que más directamente toca los temas que trata, incluso remarcando si alguien es comprensivo, rancio o incluso de extrema derecha. No sé hasta qué punto todo esto beneficia o no al relato, porque no soy tan conocedor de lo que rodea a las personas trans. Pero puedes sentir la alegría cuando Clara encuentra a quienes la comprenden, y dolor cuando ve y sufre el rechazo.

La sorpresa final… bueno, no es tampoco una sorpresa, porque el relato te va dejando caer detalles, pero que el relato tenga un final feliz pese a las dificultades se agradece.

 

Romeo y Julio (Nacho Bravo)

Por su nombre, creí que sería, simplemente, una versión abreviada de Romeo y Julieta pero con dos hombres. Me alegra equivocarme, una vez más. El relato va de cómo en el patio de colegio podemos descubrir muchas cosas sobre nosotros, y lo vemos desde dos puntos de vista: el de Bernardo «Julio» y el de Jonathan «Romeo».

La parte de Bernardo explora el sentimiento de dejar claros tus sentimientos y la comprensión de tu familia; me parece acertado que la familia de Bernardo intente ser comprensiva, pese a la sorpresa, que al menos trate de entender. La parte de Jonathan se centra en el armario en el que mucha gente se esconde, y que puede llegar el día en que puedas salir de ahí; es lo que hace Jonathan, es lo que siente, y lo que vemos bien reflejado.

Tal vez lo único que no termino de encajar es las referencias a la edición más reciente de Operación Triunfo (aunque se reconozca su valor en la visibilidad femenina y LGTB), que sé que es cosa mía, pero tengo miedo a que se quede en algo caduco y que no sobreviva al tiempo. Porque es verdad que esta es una buena forma de dejar claro que es importante que sea visible, y fue un buen ejemplo.

 

Carta de amor a un sentimiento (Sara Levesque)

La que puede ser una carta por un amor no correspondido se va convirtiendo, a medida que avanza, en una declaración de intenciones, en una confesión y en una mirada introspectiva. Su escritora utiliza esta carta no solo para confesar sus sentimientos a la mujer que ama y ahora está lejos, sino también para que ella misma evolucione y pase de lamentarse a aceptar la situación sin olvidar que aquella que no está sigue en su corazón.

Una cosa que me ha gustado mucho es la sonoridad de esta carta. A medida que lo leía, sobre todo en la relectura, la entonación que tenía en mi mente se aproximaba más al poema que a la prosa. El hecho de que haya algunas rimas repartidas aquí y allá consiguen que el efecto sea más apreciable.

 

La Liga (Eva Cid)

Este relato lo tiene todo: mujeres dando caña, mujeres planificando, mujeres dirigiendo, mujeres luchando por un futuro mejor, mujeres con dudas y amores… Y oye, muy bien por esta parte. Lo que también me gusta es que, a pesar de lo que pueda parecer, no está todo ganado en esta rebelión liderada por una Liga que busca liberar a las mujeres del yugo misógino en un mundo lejos del nuestro.

La forma en que el relato no solo trata la relación entre dos de sus protagonistas, las caras más conocidas de esta Liga, sino con la hija de una de ellas, nos ofrece bastantes puntos de vista que ayudan también a replantearse lo que una sabe. Esto lleva ya no solo a la liberación de la mujer, sino a entender lo que es una patria o por qué el orgullo de nacer en un sitio no tiene sentido.

Lo que tengo claro es que se me ha hecho corto. Ojalá más sobre este mundo con estas luchadoras.

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