«No te ofendas, es un juego»

8 03 2017

ATENCIÓN: Recomiendo que, antes de empezar, leáis los artículos que me han llevado a hablar de este tema, que el contexto es importante:

«What We Talk About, When We Don’t Talk About Natives», de Dia Lacina

«Resulta que Horizon Zero Dawn también es ofensivo», de Juan Tejerina

(GTM ya no existe como web, aquí enlace en archive.org… tendréis que seleccionar el texto, porque está sobre fondo negro)

Vale, ¿listos? Pues al turrón.

Este post que os planto tiene su origen en una opinión publicada en Games Tribune Magazine (GTM, que citaré solo como medio donde se ha publicado por respeto al código ético de la web, si bien la opinión expresada es de su subdirector) en respuesta a un artículo acerca de la representación de los nativos americanos y la apropiación cultural en el nuevo bombazo de PS4, “Horizon Zero Dawn”.

No quería hablar de esto. De hecho, en Twitter me estuve mordiendo la lengua y solo respondiendo a algunas personas. Sin embargo, la paciencia tiene un límite y aunque nadie me lo haya pedido, me veo en la necesidad de expresarme, aquí, en mi rincón egocéntrico de Internet, donde tochear a gusto, y donde se pueda debatir más abajo en los comentarios.

No voy a hablar de apropiación cultural, ni de colonialismo, ni hasta qué punto se «toma prestado» de culturas nativas de América del Norte, de los antiguos pueblos celtas y vikingos, o de los ainu, entre otras cosas. Primero, porque no he jugado a “HZD”; segundo, porque me reconozco ignorante en esos temas.

Quiero hablar de otra cosa que sí me toca, y de la que he pecado (y seguramente siga pecando), y que queda evidente aquí: nuestra reacción cada vez que alguien lanza una crítica por un aspecto problemático en la ficción y/o en la realidad.

Sí, tenemos un problema muy grave si cada vez que alguien alza la voz («se ofende», según nosotros) saltamos con «no exageres» o ponemos cualquier excusa para hacer de menos una opinión diferente a la nuestra.

En este caso concreto, tenemos una crítica a un aspecto de un juego que, por lo general, está recibiendo muy buenas opiniones, un juego que ha hecho sentirse identificadas y empoderadas a bastantes mujeres gracias a su protagonista, Aloy. Es un paso importante, y es algo que puedes ver cuando escuchas y lees a mujeres hablar de ello. Es un ejemplo de cómo la representación importa.

Claro que incluso lo bueno tiene sus defectos. No existe la obra perfecta, y un avance en un campo no supone que todo el trabajo esté hecho, porque hay muchísimas cosas aún por hacer en muchos otros campos.

En nuestro caso, el artículo de Lacina apunta no solo a los problemas que ella ve en “HZD” en temas raciales y culturales, sino en general a la representación de los nativos americanos. Eso no anula el empoderamiento a través de Aloy, sino que indica que en temas sociales hay muchos frentes que aún necesitan mejorar, porque lo que se ha hecho hasta ahora, para algunas personas, no dejan de ser avances tímidos e incluso escasos, en temas raciales o culturales o lo que se tercie.

¿Qué ocurre entonces? Que la réplica de Tejerina no deja de ser una extensión de lo que muchas veces ha ocurrido: pensar que es muy sospechoso, muy extraño, esta clase de quejas y críticas. La sensación principal que deja su texto es el clásico de que todo se exagera, que ahora la gente se ofende por nada y sin razones, y que por criticar un aspecto negativo ya se demoniza todo el conjunto de la obra (o incluso a todo el mundo). Es volver al discurso rancio de los «haters», los Social Justice Warriors (SJWs) y lo políticamente correcto.

¿Que no podemos reducir este artículo a «es que os quejáis por todo»? No, desde luego, si bien es algo que tampoco podemos obviar. El problema va más allá.

Y el problema va más allá cuando vemos ya no solamente lo típico que he comentado antes, sino también el intentar establecer una relación entre el artículo de Lacina y la actitud de los medios de comunicación en el caso del «asesino de la katana», que hace tantos años puso a “Final Fantasy VIII” en el punto de mira. Como pensar que la fama efímera que supuestamente tendrá Lacina se basa en polémicas y titulares exprés.

¿De verdad podemos ser tan frívolos como para pensar eso? Spoiler: SÍ.

Que digo yo, que si ha publicado su opinión en Internet es para que sea ¡oh, vaya! pública, y llegue a la gente. Quería expresarse, comunicarlo, y así lo ha hecho. No hay más.

Y el final del artículo de réplica da a entender algo que a mí me parece grave: el pensar que no existe la suficiente profundidad en la crítica a un aspecto problemático de un videojuego, o de la ficción en general, comparado con, por ejemplo, denunciar el adoctrinamiento a través de la religión (también aplicable a gente de extrema derecha y otros). Lo que nos lleva a pensar que existen quejas de primera y de segunda, y que encima son excluyentes, que o una cosa u otra, de las dos cosas no puedes quejarte.

Claro que… ¿no será que los que pensamos que no tenemos problemas, por así decirlo, nos sentimos incómodos cuando se alzan estas voces? Yo, visto lo visto en reacciones varias durante mucho tiempo, cada vez lo tengo más claro: nos incomoda, a nosotros, a los privilegiados.

Ante esa incomodidad, en vez de escuchar y analizar, hablamos de gente que se ofende por todo, hablamos de que nos acusan de todos los males del mundo, decimos que no razonan, que a la mínima intentarán lincharnos en las redes sociales (alguien lo habrá hecho, y ya por eso lo ponen como «actitud por defecto de los SJWs» sin pensárselo demasiado), reducimos sus acciones a que son pataletas a cambio de un poco de gloria y polémica. Tenemos la manía de pensar que el dedo acusador es hacia las personas con sus nombres y apellidos, en vez de darnos cuenta de que hablan del status quo, que nos ha hecho así.

¿Y por qué entonces pensamos todo eso de quien critica, se alza y se queja? Porque nos resulta más fácil y más cómodo.

Es más fácil decir que vivimos en una dictadura de lo políticamente correcto que revisarse uno mismo, porque ¿cómo voy a estar equivocado yo, si tengo la Verdad Absoluta™ de mi parte de toda la vida?

Es más fácil decir «es solo un juego» sin pensar por qué para otra persona hay momentos que le incomodan, sin leer sus impresiones. Porque aunque sepamos la diferencia entre realidad y ficción, esta ficción también puede ser analizada y tener problemas serios derivados de la realidad.

Es más fácil pensar que nos quieren quitar la diversión personas que ven los defectos de un producto pese a ser conscientes de sus virtudes (y te puede gustar algo pese a los problemas que veas mientras los reconozcas) en vez de pensar en qué son esos defectos y por qué debemos saber de ellos.

Es más fácil decir «yo no soy así, no me acuses de estas cosas» porque el mero hecho de pensar que vivimos en una sociedad injusta solo prueba que, efectivamente, tienen razón, y que tú, que te crees bueno, realmente no eres un santo ni nada parecido, y no quieres hacer nada por cambiar la situación (aparte, los cambios no suceden de la noche a la mañana).

Esto lo habréis escuchado y leído de gente más formada e inteligente que yo, desde luego. Y quiero soltarlo igualmente.

Porque me cansa, me harta.

Porque los colectivos oprimidos y minoritarios tienen su voz y se expresan (para algo tenemos la libertad de expresión), y en vez de escucharles, intentamos hacer creer que sus críticas y opiniones son pataletas. Decimos que ven problemas por todas partes («¡veis machismo en todo!» es el primer ejemplo que me viene a la cabeza) porque así no tenemos que asumir ninguna culpa. Y no queremos aceptar que personas que llevan muchísimo tiempo oprimidas nos saquen los trapos sucios de una sociedad que nos ha criado para considerar débil y despreciable a quien sea diferente, a quien se sale de los cánones.

Expresamos un odio mezclado con miedo hacia estos colectivos. El miedo al ver que estamos equivocados, a que nos han hecho creernos los reyes del mambo y no somos realmente esos copitos de nieve especiales que pensamos que somos. Porque ni somos tan especiales ni nadie es un ente de luz: somos humanos.

La realidad nos aterra, tenemos miedo a reconocer que igual somos estúpidos, así que en vez de hacer autocrítica, revisarse y pensar en qué se puede hacer para mejorar… hinchamos el ego y el orgullo, lo que solo refuerza que, efectivamente, igual somos estúpidos. Y en nuestra estupidez, en vez de reconocer la culpa, se la echamos a otras personas, y alimentamos el odio hacia ellas.

Es aterrador. Es vergonzoso. Es indignante.

Ya no es solo hablar de los problemas en la ficción, es hablar de las personas que expresan sus opiniones y despreciarlas solo porque nos hacen sentir incómodos. Porque son distintos a nosotros. Incluso les queremos arrebatar su humanidad porque ¿qué importa cómo se sientan si YO puedo quitarme una incomodidad?

A nadie le gusta que le digan que hace algo mal. ¡Sorpresa! La vamos a cagar muchas veces (yo asumo que en este post seguro que la he pifiado en más de un sitio). Así que pese a que nos fastidie, asumámoslo: no somos perfectos.

Y por muy difícil que sea, debemos escuchar y aprender para ser mejores personas. Y también a callar en más de una ocasión, que se escuchen las voces que deben hablar.

Por supuesto, también puedes elegir no hacer caso a esto. Somos libres de elegir. Sin embargo, esta actitud de desprecio al diferente no es la excepción, sino la norma en nuestra vida diaria.

Nadie dijo que fuese fácil revisarse y cambiar; solo que algunos han decidido no hacerlo, y otros ni siquiera se lo plantean.

EDITADO (19/03/2017): Como me va el sadomaso y me está quemando mucho el acoso y derribo ahora con “Mass Effect: Andrómeda”en Tumblr he puesto una versión en inglés con algunos añadidos sacados sobre todo de los comentarios. El mensaje sigue siendo el mismo, solo cambia el idioma.

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12 responses

8 03 2017
jtejerinav

“Es más fácil decir «es solo un juego» sin pensar por qué para otra persona hay momentos que le incomodan”

— Pero al final me estás dando la razón, Carlos. Me estás diciendo que tenemos que pensar en que siempre puede haber alguien al que algo le incomode. No podemos crear pensando en eso. De hacerlo, dejaríamos de crear 🙂

Yo estoy totalmente a favor de que en los videojuegos y en cualquier obra se representen temas que pueden “molestar” a la gente. Y espero de esa gente una respuesta inteligente.

Si yo en mi novela represento una escena con altas dosis de machismo (lo he hecho) no espero que el lector interprete que estoy haciendo apología del machismo (ha ocurrido). Espero que el lector presencie una escena que tiene mucho de real y saque sus propias conclusiones. Y si lo narro desde la perspectiva femenina, espero que el lector empatice con la protagonista y sienta en su piel lo que es este tipo de discriminación. Como puede ser el caso de Ciri en The Witcher, donde podemos vivir en nuestras carnes este tipo de discriminación. Habría que ser del género bobo para pensar que es una apología del machismo.

Lo que se ve muchas veces son movimientos que piden que esta clase de escenas no se representen, porque “hieren” a la gente. Esto equivale a poner una venda en los ojos del público y abstraerles de una realidad muy presente. Equivale a tener cuidado con cada cosa que hacemos porque hay que procurar no ofender a nadie. Y ofender debería ofender el que puede, no el que quiere.

¡Buen artículo!

Juan.

8 03 2017
Chuck Draug

Lo primero, gracias por pasar y comentar. Sé que en esto no vamos a conseguir ponernos de acuerdo, sin problema, porque, al final, si todos decimos «sí, sí», es aburrido.

Sigo viendo que no estamos tan de acuerdo, ni siquiera en ese fragmento. ¿Por qué? Ya tuve una reflexión anterior en este blog al respecto de esa preocupación por si alguien se va a ofender por lo que yo haya creado, y también sobre mi propia (y siempre eterna) revisión como persona. La conclusión, que se vio más en los comentarios que en el propio artículo, fue que podemos crear lo que queramos, no hacer las cosas por «demostrar algo». Y porque de darle vueltas, como dices, al final no creas nada.

Pero el miedo es cosa nuestra como creadores en ese aspecto, no de los de fuera. Estas quejas, opiniones, críticas… no dejan de ser otra parte del ‘feedback’ que recibes. Y ya digo: no nos gusta que nos digan que algo está mal.

Aparte, lo obvio: no vamos a contentar a todo el mundo y eso también lo asumimos. Estemos o no haciendo revisión, no existe la fórmula mágica para agradar a todos.

Se corren riesgos, se aceptan las consecuencias. Pero hay quien no lo hace. De ahí toda la charla sobre incomodidad y echar balones fuera.

Y aparte, asumir que muchas veces estos movimientos buscan la censura… ¿cuánto es muchas veces? ¿Se pueden cuantificar realmente? ¿De verdad podemos asumir que es cosa de todo un colectivo y no solo de unas personas concretas?

Yo prefiero que se invite a la reflexión, se piense en esos temas, se escuche, se tome una decisión.

El resto ya está dicho en el post… más que nada por no repetirme, que luego el comentario es más grande que el post original. xD

8 03 2017
Nubis

Leñe, Draug, justo estos días he hablado por mi Facebook y el podcast de este tema. Pienso lo mismo, sólo que yo he tirado a lo general. Un saludo, man.

8 03 2017
mariods86

Muy bien redactada la opinión y el artículo, buen trabajo. 🙂

Yo al respecto de este tema… no te voy a mentir, me siento realmente dividido. Porque honestamente, he sido testigo de un montón de este tipo de polémicas, y he sentido la desgracia de pertenecer siempre al bando que más se queja, y con ello más generaliza y más insulta y más desprecia al prójimo tan solo por meras palabras en lar red. Porque una cosa es criticar algo, tratar de aportar tu opinión de forma calmada y sosegada… pero otra muy distinta es armar un barullo innecesario, mentar a todo dios, en otras palabras, la actitud a la hora de exponer tus ideales.

Personalmente, estoy de acuerdo con que te muestres reacío y critiques, es precisamente eso lo que te hace humano y te da poder como persona. Sin embargo, muchas veces he visto manipulada esta libertad, despojada de toda credibilidad convirtiéndola en una base para sacar la ponzoña del interior, de usar tu odio para acribillar a otra persona, de acusarla de cosas que no había pensado cometer en un principio o no ha hecho, pero sin embargo el colectivo ha animado a crear. Y se me ocurren muchos ejemplos en mente de casos recientes que prefiero no comentar para no levantar ampollas. Pero muchas veces existen quejas y levantamientos sociales hacia problemáticas que nunca jamás existieron o que se levantaron por una simple confusión de conceptos (bien sea por una foto trampeada, una serie de frases sacadas de contexto, etc).

Es por eso que en muchos casos, no creo que el tema sea que los que digan “no es para tanto” estén escudando su propia indiferencia, egoísmo o ignorancia sobre un problema. Quizás son conscientes precisamente de ese problema y comprenden que la forma en que se está atacando algo no es la adecuada, tiene una base poco sólida o simplemente… no existe.

Creo que lo que diría, en conclusión a esto, es que del mismo modo en que pedimos que no se nos mida con el mismo baremo a todos los que criticamos, no cometamos el error de prejuzgar a los que nos tratan de demandar cordura. De todo se puede aprender y según la experiencia de cada uno, hay casos y casos. En mi experiencia, desgraciadamente, el problema siempre suele empezar por parte del bando con el que estoy de acuerdo. Y duele aceptarlo, pero eso es precisamente lo que provoca que el bando contrario siga ganando adeptos acérrimos. A veces creo que es mejor no reducir ninguna frase a lo simple (“qué quejica eres” vs “eres un privilegiado miedoso”) y escuchar a la otra persona antes de decidir de qué pie cojea.

Al fin y al cabo, la gente sigue siendo gente. Con sus miedos, sus sentimientos, sus problemas. No avatares buenos y avatares malos.

8 03 2017
Chuck Draug

Ya es causalidad. xD Paso poco por Facebook y solo vi tuyo lo de Coelho, pero vamos, está claro que es un tema que saldrá de una forma u otra.

8 03 2017
Chuck Draug

Gracias por pasar y comentar. Sé que en estos temas no vamos a estar precisamente 100% de acuerdo, precisamente por las distintas experiencias de cada uno. Pero igual que ya he comentado a Juan, me gusta que haya debate y que no todo sea «sí a todo».

Cada experiencia nos marca y yo he estado en la misma sensación que tú. Fue con el Gamergate cuando vi que el tema se recrudeció, el que hay veces que, por desgracia, tenemos que tomar partido y revisar quiénes hemos sido y quiénes vamos a ser en el futuro. Y es complicadísimo, ya te digo que a día de hoy sigo aún viendo mucho que corregir de mí.

Todos tenemos ponzoña dentro, porque no existe esa perfección. Mi problema viene cuando por esa experiencia (que puede pasarte perfectamente) te dé por etiquetar a todo un conjunto de personas y, ya por ello, desdeñar sus opiniones, críticas y quejas. El prejuzgar que comentas. Y sí, se puede dar en ambos sentidos, sin embargo, volviendo a la experiencia personal, he visto más de la parte que critico usar esto que de la parte que suele ser atacada y víctima. Y que es la que, a fin de cuentas, señalo.

Porque yo fui opresor, y en momentos aún noto algo del pasado revolviéndose. No, no es agradable.

Yo estoy a favor de escuchar y leer lo que sea. Leí los dos textos: de uno no puedo opinar por ignorancia aunque comprenda su motivación (de forma muy superficial, me temo); del otro sí podía decir algo, porque sé lo que es hacer de menos una opinión (porque me lo hayan hecho o porque lo he hecho yo), y es una actitud que me harta, porque es la norma.

Y ojo, ya ves claramente que aquí estamos debatiendo. No nos lanzamos al cuello incluso cuando chocamos. No vamos a estar de acuerdo en todo (o en nada), pero vamos a escucharnos y a leernos. Y eso lo aprecio muchísimo. Me gustaría que fuese más habitual.

Y sobre la agresividad… No es mi estilo el enfadarse ni la actitud agresiva. Ahora bien, veo miedo al “tone policing”, que se usa para desacreditar no a una persona, sino a todo un colectivo (otra vez). Y acaba siendo una forma de censura y de «calla, chucho, que no te escucho», y volver a la problemática de no escuchar y despreciar no la queja, sino la persona o un conjunto.

Por añadir, el primer error que cometemos muchas veces es subestimar a otras personas, considerarlas inferiores, estúpidas. No me gusta la actitud que ya he criticado, esas personas toman sus decisiones, y yo las mías, y podemos expresar cómo nos sentimos ante todo esto.

Y en serio, cuando digo de debatir en los comentarios, es por cosa como estas. Conocer otros puntos de vista, se esté o no de acuerdo, intercambiar… no puedo estar más agradecido.

8 03 2017
mariods86

Exacto, no lo podías haber expresado mejor. No sabes cuánto me alegra tu comprensión en este aspecto, de veras. 🙂

En el fondo, estamos de acuerdo. Se trata más de saber escuchar y de siempre tratar de ponerte en la piel de la otra persona antes de etiquetarla y llevártela a un bando. Lo de mi experiencia, admito que debo ser la ùnica persona a la que le pasa, y no sé si al final será verdad o es solo obra de mi percepción… pero igual es lo que tiene tener tu círculo de amistades selecto, al final solo oyes a tu propio bando y estás más al tanto de los momentos en que las cosas se van de madre, y es la sensación que acaba quedándoseme, de que más que solucionar cosas estamos cerrándonos en banda y potenciando los estereotipos que los demás nos increpan, dándoles la razón para que sigan así.

11 03 2017
Darkor_LF

Da gusto leer opiniones así en vez de los lloros de pielfinismo y las quejas lloriqueantes porque no dan la razón.
También da gusto leer a gente consciente de los fallos, aunque creo que a veces te fustigas más de lo necesario en estos temas. Yo lo que veo siempre es que vas dando tu opinión si meterte donde no te llaman y tienes la capacidad de corregir las cosas si las haces mal.
Sigue asi 🙂

11 03 2017
Chuck Draug

El ser demasiado duro conmigo mismo viene casi de serie… aunque llevo un tiempo no siéndolo tanto, aún hay momentos en que se nota que soy mi peor crítico. Y aquí es, sobre todo (y es algo que también comenté en el post de Creatividad y concienciación social), porque todo me pilla relativamente reciente, viene mucha información, la trato de asimilar… y me doy cuenta de la de cosas que hay que corregir.

Igual es que me está abrumando. Y sí, no me gusta meterme donde no me llaman, aunque seguro que alguna vez lo he hecho, y me pasa todavía lo de hablar de algo y llevármelo a mi terreno… pero como hay mucho que aprender, por lo menos toca escuchar, incluso aunque me sienta incómodo.

Y por supuesto, gracias por pasarte y comentar. 🙂

11 03 2017
John Wheel

Coño, Draug, que eres ingeniero. Mientras no te olvides del método científico para examinar las cosas vas a ir bien.

12 03 2017
Chuck Draug

¿Que soy ingenARGH QUÍTAMELO, QUÍTAMELO.

Pero sí, al menos intento analizar y ver lo que pasa… aunque ya sabéis más de uno que me paso dándole vueltas también. Malos vicios aún en proceso de quitarse.

28 06 2017
Invadir la seguridad | El muro de Charlie Draug

[…] paradigma sigue cambiando” (a pesar de ser de 2015, aún resiste al paso del tiempo) y “No te ofendas, es un juego” (que trajo cola… para lo habitual de este blog, […]

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