Jacks, Holmes y un par de colts

5 11 2016

¿Qué pasa cuando le das la vuelta a personajes que ya son clásicos de la cultura popular? Que o te sale bien la jugada o lo que engendras es mejor que no vea la luz del día. Ni de la noche. Ninguna, para ser más exactos.

Por fortuna, “Jacks, Holmes y un par de colts” es de los primeros casos.

Una novela nacida del NaNoWriMo, perpetrada por otro de esos buenos tipos como es Iván C. Marjalizo (a partir de ahora Marja, porque así es como le conocemos), no lleva a un Londres victoriano en el que han cambiado muchas tornas. Personajes que creíamos que eran de una manera aquí se nos muestran con un rol distinto, opuesto, sin que eso afecte en gran medida a sus personalidades. Porque a pesar de los cambios en sus papeles, se siguen sintiendo ellos. Por la ambientación y el título ya podéis iros haciendo una idea.

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Aparte, portada y contraportada son obra del gran Aitor Eraña

Como digo, hay quien puede hacer el cambio bien, o hacerlo mal. El texto consigue que, en primer lugar, nos vaya sorprendiendo con esos cambios con respecto al supuesto canon que deben respetar, y en segundo que tras la sorpresa inicial no volvamos a pensar en ello porque ya es parte natural del relato. Para este universo, los personajes siempre han sido así, no como los conocemos. Y ahí hace un buen trabajo la novela, en presentarlos como si hubiesen sido así de siempre.

Y curiosamente, para ser una novela en la que ocurren muchas cosas, en muchos frentes, el autor se sabe organizar. La divisón en capítulos (de irregular longitud, a veces muy descarada) aquí sirve para formar un cronograma de sucesos y poder saltar de unos personajes a otros sin que por ello nos perdamos. Todo sigue un orden cronológico, con algunos eventos sucediendo a la vez.

Si tengo que poner una primera pega, es tal vez la saturación de referencias y de personajes, especialmente de las primeras.

Si con “El dios asesinado en el servicio de caballeros” apuntaba como posibles inspiraciones a “Dioses menores” de Terry Pratchett y “American Gods” de Neil Gaiman, no puedo evitar ver en “Jacks, Holmes y un par de colts” no solo buenos kilos de novela victoriana, leyendas de la época o realidades y mitos del Viejo Oeste, sino también “La liga de los extraordinarios caballeros”, cómic guionizado por Alan Moore, aparte de sus relatos complementarios. De esta parece que se haya inspirado no solo para dar algunas vueltas de tuerca, sino también para aprovechar en meter referencias aquí y allá, o que haya una cantidad ingente de personajes.

La cantidad tan grande de personajes con nombre y apellido (o solo nombre, o solo apellido) hace que las 100 primeras páginas sean una introducción larga. Son personajes que podría presuponerse que todo el mundo conoce, y tenía miedo de que se dieran muchas cosas por sabidas, vistas las referencias. Por contradictorio que parezca, el libro no cae en ese error: se dejan ver ciertas escenas que permiten que los que conozcan a los personajes reconozcan lo fidedignos que son pese a las inversiones de roles, y que los neófitos tengan un primer contacto con ellos y obtengan la información básica para saber quiénes son, tanto en esta novela como en el material original.

Al leer la novela, uno se pregunta cuántos de estos personajes podrían no haberse omitido de la trama sin que afectara a la misma. Curiosamente, pese a mi queja inicial de la cantidad de personajes, consiguen tener sus momentos y utilidad, incluso los que parece que no van a aportar nada.

Aun con todo, voy a sacar un punto negro en todo esto de que haya tanto personaje pese a que todos cumplan su función y pese a que todo esté bien organizado. Hay un personaje en particular que pierde mucha fuerza según avanza la novela: la supuesta protagonista, Irene Adler.

Tal vez influya el hecho de que una de mis historias favoritas de Arthur Conan Doyle sea “Un escándalo en Bohemia”, con Adler siendo la única persona que ha conseguido vencer en su juego a Sherlock Holmes, y que con lo poco que sale me encante esta prodigiosa mujer. Y no os confundáis, Adler en esta novela está bastante bien, el problema viene con el hecho de que tanto personaje hace que quede enterrada entre tanto nombre, especialmente cuando los dos norteamericanos del Salvaje Oeste hacen acto de presencia.

Lo que es una pena, porque ya digo que Irene Adler está bastante bien retratada aquí, siempre con la iniciativa y usando la deducción, y cuando hace falta entra también en acción.

Y volviendo a lo de “100 páginas de introducción” de hace unos párrafos… Cuando lo digo, igual uno piensa “bueno, ¿y la trama entonces qué, no avanza?”. Las presentaciones están integradas dentro de la misma, de modo que mientras vemos un nuevo personaje, hay otro que ya conocemos que ya está metido en faena, lo que al final hace que la barrera entre el planteamiento y el nudo sea muy difusa (por fortuna, la barrera con el desenlace es muy clara). Si algo no hace la novela, es detenerse, siempre ocurre algo.

Ya que digo que siempre están pasando cosas, también comento que el ritmo va cambiando conforme lo que tengamos en la página. A la investigación más sosegada se le añaden persecuciones, tiroteos y hasta explosiones. En las partes más tranquilas no hay problema alguno, se toma su tiempo y los personajes no suelen lanzar monólogos, hay una sensación de diálogo, un tanto refinado la mayor parte de las veces (por la pomposidad victoriana, supongo), pero ágil dentro de la calma. Con las escenas de acción he notado que hay ocasiones en las que se toma su tiempo para que quede todo tan rápido como claro, mientras que hay algunos momentos en que te puedes liar un poco porque intenta condensar varias cosas. No os preocupéis, hay mucho más de lo primero que de lo segundo.

Y, por supuesto, las piezas del rompecabezas acaban encajando, aunque hay un par de momentos en que se abusa un poco de la sobreexplicación, especialmente al final. Entiendo que hay un deseo de explicar alguna parte de la trama entre dos personajes que solo conocen su parte respectiva, o que dos personajes estén pavoneándose y resalten lo obvio… repito que entiendo el uso que se da, aunque a mí no me consigue convencer del todo.

Así que es una trama fácil de seguir pese a la enorme cantidad de personajes y referencias, todo va con un ritmo bastante fluido… ¿hay algo más que se le pueda sacar, bueno o malo, sin recurrir a destripes? Pues no, porque tendría que hablar del final y solo diré que me ha parecido un final lógico. No puedo añadir más.

En definitiva, ¿lo recomiendo? Por supuesto. ¿Que a ver cuándo Marja saca algo más? Claro que sí. Igual que con Morán cuando hablé de su novela de Parabellum, quiero ver cómo evoluciona.

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19 11 2016
El fanart y yo | El muro de Charlie Draug

[…] clásicos cambiando ciertos aspectos para dar un universo alternativo (aquí por ejemplo metería a “Jacks, Holmes y un par de Colts”, aunque al usar personajes de domino público igual es ‘trampa’). Porque con sus […]

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