Viernes 13

26 09 2015

Atención: Este es otro artículo lleno de spoilers, en esta ocasión de la saga “Viernes 13”, así que ya sabéis a lo que os atenéis. Si no habéis visto la saga, entraréis bajo vuestra propia responsabilidad. Tampoco es que, si os la destripo, os perdáis gran cosa, total, seguro que “Scream” ya os destripó lo mejor en su momento…

He tenido otra de esas épocas faltas de inspiración, pero como resulta que me he puesto como reto revisionar cierta saga clásica de terror por puro aburrimiento y ver cómo le afectaba el paso del tiempo, al fin tengo algo de lo que hablar. Considerad esto mi vuelta de unas largas vacaciones blogueras.

Bueno, como decía, una saga clásica de terror. Cine de terror…

El cine de terror no es que me apasione en exceso. Soy el primero que, entre sus películas favoritas, pondría “Al final de la escalera”, la primera “Pesadilla en Elm Street” y tres de las cuatro “Scream” (la tercera flojea lo suyo), pero con todo, no es un género al que le tenga mucho cariño. Por fortuna, tampoco he desarrollado una aversión hacia él como mi terror infantil hacia Chucky podría haber previsto.

Eso sí, si algo tiene destacable este género es sus asesinos. Las dos vertientes de Freddy Krueger (la seria de la película original de Craven y la humorística de sus continuaciones ‘apócrifas’) conforman un asesino terrorífico y carismático, Caracuero tiene también su encanto con sus limitaciones, si omites cualquier película después de “Muñeco Diabólico 2” Chucky también es interesante con esa mezcla de vudú y chistes malos…

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… Y luego está Jason Voorhees. Una máquina de matar silenciosa y sin mente que consigue con su tontería innata ser carismático y brutal. Y es más doloroso sobre todo cuando consideraba ya en su momento que la saga “Viernes 13” era de lo peorcito del género, y eso que la saga dio un giro y se echó sobre el absurdo más estúpido después de cinco películas fotocopiándose con un descaro inaudito para mejorar. Sin resultados muy positivos, la verdad.

Entonces, ¿qué ha sido del revisionado? ¿Ha mejorado mi percepción sobre “Viernes 13”? ¿Ha empeorado? Vamos a ir poco a poco. He dividido la saga en bloques (unos con una película, otros con varias) que me hacen más fácil la tarea de mostrar mi impresión sobre la saga de una forma muy general, pero, espero, bien clara, mientras la franquicia ha ido dando tumbos de Paramount a New Line Cinema (y por ende la Warner) y de vuelta a Paramount.

Viernes 13: cinco películas que son una

Seguro que habrá quien se tire de los pelos por la afirmación que he hecho sobre las cinco primeras películas y que repito: es una película fotocopiada muchas veces, con algunos apuntes garabateados encima en alguna de ellas. Y ya sabéis lo que pasa cuando se sacan fotocopias de una fotocopia.

La estructura viene a ser la siguiente:

  • Post-adolescentes se reúnen en una casa de campo (sean futuros monitores de campamento, juerguistas o inadaptados).
  • Vemos la acción a través de los ojos del asesino.
  • Todos van cayendo por ser unos viciosillos.
  • Se revela quién es el asesino.
  • Se acaba con el asesino (en teoría).
  • Aparece una alucinación o sueño de algún superviviente en plan “susto final”.
  • Y por supuesto el omnipresente CH CH CH AH AH AH cuando el asesino está cerca (aunque según el compositor original sería KI KI KI MA MA MA, pero va a ser que así no suena).
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El comienzo. Y a partir de aquí, copiar y pegar.

Que sí, que las películas de terror con asesinos en serie, los slashers, tienen un tipo de estructura muy similar, pero siempre hay algo entre franquicias y dentro de cada saga que les dé un poco de variedad. Pero de estas cinco películas, solamente la primera, por ser eso, la primera, y la quinta añadirían algo que llamásemos variedad en el género. El resto es el mismo rollo una y otra vez. Y es un rollo cansino.

Entonces, ¿cómo puede ser que una película que no deja de copiarse a sí misma consiga sobrevivir? El truco está en cómo se nos presentan a los personajes que se convertirán en fiambres y al asesino encargado de ello.

No sé si es una decisión consciente de guionistas y directores a lo largo de estas películas o si es la terrible labor de actuación de sus actores, pero estas películas consiguen que no empatices con esos futuros cadáveres (incluyendo un primerizo Kevin Bacon, muy lejos de ser la gloria actual). Ves a un montón de post-adolescentes que o bien van a reabrir un campamento que los lugareños consideran maldito, o bien se preparan para ser monitores, o bien son unos inadaptados sociales, o bien solamente quieren montarse la juerga padre. Pero da igual tu edad cuando ves esta película, esos personajes no te llaman. Solo ves cachos de carne bebiendo, bailando y follando, esperando a ser asesinados.

Y aquí entra el asesino en cuestión. Sea Pamela Voorhees matando monitores de campamento durante veinte años, su hijo supuestamente muerto Jason o quien toque, un detalle curioso es que vemos buena parte de sus acciones en primera persona. Las películas nos ponen en la piel del asesino, no solemos ver su cara cuando comienza su masacre y solamente cuando nos acercamos al final lo vemos de cuerpo entero. Ojo, no crea aquí un sentimiento émpatico porque todo se reduce a ver lo que ve el asesino, no estamos realmente dentro de su mente. Ayuda a la inmersión, pero esto no hace a Pamela más temible aparte de su locura y venganza, por ejemplo…

… Jason es otro cantar, y eso que, ojito, nunca hubo intención de hacer más películas aparte de la primera y nunca se pensó en él como en el asesino, sino solo en la causa de la locura de Pamela. Pero ya veis, el éxito y el dinero llamaron a la puerta y ahora tenemos a este grandullón.

Bien, lo que hace a Jason destacar no es solamente que no parezca pensar en absoluto, o su cara deforme que oculta tras un saco o la ya icónica máscara de hockey, o ser silencioso y brutal. Todo eso que podríamos ver en otros asesinos del cine y cualquiera podría pensar que Jason no es más que un Michael Myers con otra máscara. No: lo que hace a Jason destacar es esa sensación de que da igual cuánto daño se le haga, él no se detendrá a la hora de matar a todo aquel que se acerque a Crystal Lake.

Es un tipo que casi muere ahogado de niño por culpa de unos monitores de campamento negligentes que llevan a su madre a convertirse en una psicópata; es un tipo que, escondido, vio cómo su madre era decapitada por la última superviviente de su masacre, y decidió vengarse; es un tipo que al final ha acabado siendo una picadora de carne ante cualquier intruso en Crystal Lake, con solo la memoria de su madre y su venganza como motores que lo alimenten.

Es esa sensación de que no hay manera de pararlo lo que hace genial a Jason, y juegan con ello en la quinta película, “Un nuevo comienzo”. Se da por entendido que los protagonistas de la cuarta película habían matado para siempre a Jason, y en esta quinta vuelve. Claro que pequeños detalles aquí y allá hacen que la ilusión del retorno de Jason desaparezca, hasta revelarse que era un imitador usando la imagen de Jason para vengarse, pero ¿sabéis qué? A mí me parece un acierto, porque intenta usar la ‘mitología’ de Crystal Lake en su beneficio, y con la posibilidad de que Jason Voorhees puede morir físicamente, pero no así su ‘esencia’.

Viernes 13: Jason vive con nueva sangre y se lía parda

Las ideas de la quinta película sobre imitadores y la ‘esencia’ de Jason estaban ahí para aprovecharlas, y podrían haber ayudado a mejorar una saga fotocopiada, pese a que muchos no darían un duro por ella tras tanta copia descarada. Y fue un éxito moderado de taquilla, pero la crítica y los fans se cebaron con ella.

¿La solución ante tal batacazo emocional de la franquicia? Hacer como que dicha quinta película jamás hubiese existido. O al menos no el final que tenían pensado para la misma o la teoría de que el cadáver de Jason fuese incinerado antes de los eventos de la quinta película.

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Y así, “Jason vive”, la sexta de la saga, se convierte en la ‘verdadera’ continuación del “capítulo final” que fue la cuarta película. Y es una película que pese a que también está fotocopiando la antigua fórmula, se encarga de que por fin podamos sentir cierta empatía hacia algunas de las futuras víctimas, por fin parece que la policía hace algo más que recoger cadáveres, y cuenta además con una mejora en los valores de producción así en general (vamos, que da menos vergüenza ajena verla a día de hoy que las anteriores). Ayuda también a que sea una película algo más ligera, alguno dirá que más ‘comercial’, pero esto consigue que el film se haga más rápido y entretenido más allá del propio Jason.

Que por cierto, aquí se le mete un componente sobrenatural tan metido con calzador que tienes que quererlo de lo tontaco que es. Ahora Jason es un muerto viviente resucitado con un rayo cual monstruo de Frankenstein, y su fama de imparable se acrecenta con una criatura absolutamente insensible, con poco más que los recuerdos de su madre y su manía de ‘vigilar’ Crystal Lake. Ahora que realmente no puede morir (solo detenerlo temporalmente si se le sumerge en el lago que le vio ‘ahogarse’) es cuando lo que se intuía se convierte en realidad, es cuando da miedo de verdad.

Jason es incansable, Jason es imparable…

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… Y eso se ve poquísimo en la película que sigue a “Jason vive”, “Sangre nueva”. Tina, una chica con poderes psíquicos, accidentalmente resucita a Jason y este, tras años sumergido en el lago y pudriéndose, vuelve a las suyas. Quiero decir, tenemos un muerto viviente que protege el lugar que fue su tumba, una chica con poderes mentales me parece hasta lógico visto lo visto.

El problema principal de la película es el de tratar de forzarnos a empatizar con Tina. Por supuesto, a su alrededor el resto de personajes son ahostiables y asesinables, como bien marca la tradición, pero Tina está tan forzada en su papel de heroína que consigue el efecto contrario al que se espera: no simpatizas con ella, la aborreces y esperas que Jason acabe con ella. Obviamente, eso no pasa, Jason es derrotado por trucos cutres que intentan hacerse pasar por telekinesis (¿recordáis que la anterior había sido una mejora en cuanto a calidad visual?, pues esta devuelve la cutrez a la saga); y para echar sal a la herida hay pocas muertes y encima su creatividad ha caído en picado. Esto acaba dando una película aburridísima, sobre todo en contraposición con la anterior.

Que esta película no significara el final real de la saga es un misterio de los gordos.

Viernes 13: se nos va la pinza y nos da igual

¿Jason paseando por los peores barrios de Nueva York? ¿Jason yendo por fin al Infierno? ¿Jason en el espacio? ¿Y por qué no? Básicamente, hay un momento en que productores y guionistas se dieron cuenta de la bazofia en la que estaban inmersos e hicieron un ‘de perdidos al río’, y abrazaron el absurdo con tanta fuerza que este les ha puesto una orden de alejamiento.

Porque lo que sigue ahora es un absurdo de tres pares de narices, pero de ese absurdo que ni siquiera hace gracia al menos en dos de tres casos.

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¿Cómo hacemos que Jason cambie de aires y se vaya a Nueva York en “Jason toma Manhattan” (o “Jason vuelve… para siempre”, como la conocimos en España)? Sencillo: tras regresar otra vez de entre los muertos, se cuela de polizón en un barco atracado en Crystal Lake (al parecer el lago no solo es grande sino que de pronto tiene salida al mar) que zarpa a Nueva York… o a unos suburbios que intentan hacer pasar por Nueva York, esto es como rodar en Alcorcón y que intenten hacerte creer que es Torremolinos. Vamos, que encima ni son capaces de rodar todas las escenas de Nueva York en Nueva York (al parecer solo tuvieron permiso para unas pocas localizaciones antes de que los largaran). Y en realidad Nueva York es el último tercio de la película, los otros dos se lo pasan Jason y sus víctimas en el barco. Vamos, que encima el título lleva a engaño.

Aparte, esta película intenta ser otra de ‘ahora Jason muere de verdad de la buena’, solo que, por supuesto, es mentira eso de que ya muere de verdad. Y encima intentan mostrarnos a Jason como un alma atormentada (la del niño, a veces deforme, a veces no, a veces con maquillaje cutre). Es decir, todas estas películas dándonos a entender que el asesino de Crystal Lake se ve movido por la venganza y la obsesión con proteger ese lugar y resulta que no, que solo era un niño atormentado dentro de un monstruo. Me parece forzadísimo, y más tan avanzado en la saga, pero bueno, estamos en la octava película de una franquicia sobre un señor con careta de hockey matando post-adolescentes porque han acampado cerca de ‘su’ lago, así que lo mismo ni debería extrañarme.

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Aun así, peor es lo de “Jason va al Infierno”, la supuesta última película de la saga (¿veis como la muerte anterior no cuenta?). Tan última es este “El viernes final” (el otro título por el que se conoce) como el “Capítulo final” películas antes, tan última como para la franquicia de Elm Street fue “Pesadilla final: la muerte de Freddy” (encima “Jason va al Infierno” cuenta con un cameo cutre de la garra de Freddy al final de esta película). Y al igual que en aquella película de Elm Street, su protagonista, en este caso Jason, vuelve sin una explicación (al menos las anteriores te recordaban qué fue antes de Jason).

Jason empieza la película siendo literamente reventado a balazos y bombazos por unos militares. El médico forense que se encarga de grabar su investigación sobre los trozos que antes eran Jason de pronto, como hipnotizado, devora el corazón aún palpitante de Jason y es poseído por el espíritu de este.

Sí: parece ser que el alma de Jason es capaz de poseer otros cuerpos, y la única forma de matarlo es que alguien de la familia Voorhees lo mate con una daga ritual.

Y Sí, es esa la explicación que da una suerte de cazador de monstruos que tratará de acabar con Jason para siempre (¡ja!). Si el componente sobrenatural había sido introducido de forma cutre pero simpática en la sexta película, aquí se mete a tanta presión que es una suerte que no nos ahoguemos.

El concepto “el alma de un asesino salta de cuerpo en cuerpo” no es nuevo, e incluso puede ser interesante si se juega bien con él, con el “no puedes confiar en nadie”. Por desgracia, no es el caso de “Jason va al Infierno”, no consigue crear una sensación de paranoia y desconfianza en ningún momento porque, precisamente, los poseídos por Jason comparten su característica de ser mudos y arrasar con todo. Y, como digo, queda demasiado forzado tras tantas películas con otras ideas también metidas sobre la marcha. Y uno tiene un límite.

Que esto podría haber funcionado como una película aparte, con una historia aparte, sin nada que tuviera que ver con “Viernes 13”, pero tras varias películas con una mitología ya establecida aunque no sea muy abundante, tanta reescritura no sienta bien. Que sí, que es un slasher que hace de la cutrez y las máscaras de hockey sus señas de identidad, pero ya cansa que cada dos por tres estén cambiando todo. Que esto no es “Mad Max”, que aquí intentan dar sentido de continuidad y ni por accidente lo consiguen.

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Ya para acabar este bloque, vamos con la única película fuera del canon oficial de la saga… “Jason X”. “X” de décimo, el número romano, ¡so guarros! … Ejem… Chiste estúpido aparte, vamos al turrón.

En el año 2010, Jason ha vuelto (¡qué sorpresa!) y ha sido capturado para investigar sus poderes de regeneración. Claro, Jason se libera y empieza a liarla, pero consiguen criogenizarlo antes de que escape del complejo en el que están. En el futuro, encuentran a Jason criando carámbanos y, cómo no, una vez a temperatura ambiente, toca más matanza. Solo que en el espacio.

Sí, lo habéis leído bien: esta es la película de “Jason en el espacio”. Porque ni Crystal Lake, ni Nueva York: lo que necesitaba el señor Voorhees era irse al espacio. Ese espacio en el que nadie puede oír tus gritos, pero tu “CH CH CH AH AH AH”, ¡madre, si lo escuchan! Por cierto, la referencia que he hecho a “Alien” no es gratuita, ya que Jason suelto por una nave espacial se convierte en el equivalente al xenomorfo.

No es una película excesivamente cutre, incluso para lo que viene siendo la saga, escasos efectos por ordenador aparte, muestra que hay un poco más de dinero para que todo luzca mejor. Claro que el envoltorio no deja de ser eso, un envoltorio, porque la película sigue el esquema más que quemado de “Viernes 13”, y aunque los momentos de Jason tienen su encanto (hay un momento genial – sin ironía – en el que está metido en una simulación de realidad virtual que es una maldita parodia de la franquicia y de los 80 en general) y su transformación en Über Jason es tan estúpida como maravillosa, el resto produce bastante indiferencia, cuando una película tan autoconsciente de su estupidez podría por lo menos divertir. Vamos, ni cuando la androide del grupo se pone en plan “Matrix”, cuero incluido, a pelearse con Jason consiguen que mole.

Eso sí: comparada con las dos anteriores, es una gran mejora. Lo que tampoco es un logro a destacar, si lo piensas bien.

Viernes 13 vs Elm Street

Ya lo he comentado hace muchos párrafos, el cine de terror tiene una cantidad de asesinos interesantes nada desdeñable pese a no ser mi género favorito. Y al igual que los cómics y videojuegos nos trajeron cruces como “Robocop vs Terminator”, “Alien vs Predator” (olvidemos las películas) o “Capcom vs SNK”, ¿por qué el slasher no podía tener su propio crossover? Y Freddy Krueger y Jason Voorhees, los asesinos inmortales por antonomasia, eran los candidatos perfectos.

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La película da a entender que ambas franquicias suceden en el mismo universo, que Springwood y Crystal Lake coexisten, y que el cameo cutre de “Jason va al Infierno” era en realidad una llamada de atención al crossover y no un simple guiño. De hecho, esta película puede considerarse la continuación tanto de aquella como de “Pesadilla final”.

Freddy, demasiado ‘vivo’ para haber sufrido su “Pesadilla final”, ya no tiene poder para asustar y matar en sueños porque la gente de Springwood en general y Elm Street en particular ya o lo ignoran o las nuevas generaciones ni saben quién es. Así que decide que la gente vuelva a temerle resucitando a Jason a través de sus sueños, haciéndole creer que su madre Pamela le reclama de nuevo.

¿El plan? Hacer creer a todos que la masacre de Jason es obra de Freddy con el viejo truco de ‘nadie ve a Jason matar a sus víctimas’. Aunque el plan empieza a surtir efecto, al final sale rana porque, una vez se pone a matar, Jason es imparable e insaciable… y de ahí el conflicto entre ambos monstruos. La competencia es muy chunga en este negocio, y que un asesino le robe sus víctimas a otro es imperdonable.

Este cruce no deja de ser fanservice: juntas dos de los asesinos más conocidos del cine, haces que uno manipule al otro y que al final se peleen. Repite la fórmula de ambos personajes (Freddy atrapando a sus víctimas en sus propias pesadillas, Jason con sus matanzas en vivo y en directo) con apenas unos toques de novedad debido a que, bueno, no se habían juntado antes.

Robert Englund sigue haciendo suyo a un Freddy un poco más serio al menos en la primera mitad de la película (parece que alguien recuerda más o menos cómo era Freddy en sus comienzos). De los dos personajes, Freddy es el que lleva la voz cantante, y el que hace que esta película funcione pese a que, en condiciones normales, debería haberse hundido. Incluso gracias a él se explora un poco más en la mente (o lo que queda de ella) de Jason: su madre, su trauma en Crystal Lake… Detalles pequeños, pero que intentan ir más allá de lo que sabemos de los Voorhees. No pidamos demasiado tampoco.

Visto lo visto, esta película es mucho más “Pesadilla en Elm Street” que “Viernes 13” e igual eso es lo que la hace menos infecta. Aun sin Wes Craven para controlar el cotarro, la saga de Elm Street tiene cierto encanto, bien por intentar ser un poco más originales con las pesadillas, bien porque Englund lo peta, bien porque se vuelven tan absurdos que al menos te ríes de lo mal que está todo… Eso sí: “Pesadilla final” sigue siendo mierda pura.

Si uno espera ver un duelo titánico entre ambos asesinos o un equilibrio de elementos de ambas franquicias, que se olvide: esto es Elm Street pasable con cosas mal pegadas de Crystal Lake.

Reiniciando Viernes 13

Los reinicios no son algo de ahora, aunque estén llegando bastantes… ¡y los que quedarán! Y “Viernes 13” no fue ajena a ello. Algo posterior al remake de la primera “Pesadilla en Elm Street”, podría decirse que comprime las cuatro primeras películas en una sola. Teniendo en cuenta que las cinco primeras cintas eran una fotocopia tras otra, nos ahorran al menos cuatro pasadas.

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Esta nueva “Viernes 13” empieza como acababa la primera película, en el campamento de Crystal Lake en 1980, con Pamela Voorhees siendo decapitada por la última superviviente de su masacre. Pero hay una diferencia: Jason es aún un niño, así que su trágica ‘muerte’ pasaría hace unos días o semanas, no veinte años. Este Jason niño es testigo de la muerte de su madre, lo que supone un obvio trauma y lo convierte en el asesino que, a día de hoy, se dedica a matar post-adolescentes drogatas con ganas de folleteo que ponen el pie en la zona.

El título de la película, por cierto, no se digna a salir hasta pasados 25 minutos de metraje, después de los primeros muertos sin carisma de la película, los cuales no juntarían una neurona viva. Y como la película dura hora y media, la hora restante la rellenan más post-adolescentes de usar y tirar. Ya no sé si es por seguir el espíritu de personajes anti-carismáticos o es que ni se han esforzado siquiera en hacer que sientas empatía por alguno de ellos. Encontrar a alguien que no te dé ascazo y no sea Jason es imposible en esta saga.

Se nota que en esta película se ha puesto bastante dinero (no en vano, uno de sus productores es Michael Bay), así que luce bastante bien. Pero como pasaba con “Jason X”, no deja de ser un papel de regalo que encierra una película que, en sus mejores momentos, es mediocre, y la mayor parte del tiempo causa la vergüenza ajena esperada en “Viernes 13” cuando no está en escena Jason.

Que hablando de Jason, esta debe ser la versión más ágil del asesino de Crystal Lake. Sigue siendo silencioso y brutal, pero abandona su torpeza característica por una rapidez e inteligencia que no se han visto ni en sus mejores momentos, capaz incluso de tender trampas más complejas que la cuerda de la segunda película. Pero no es para tanto, sigue sin ser un genio, y al no ser tan prominente como acabó convirtiéndose en las anteriores películas, este remake/reboot/lo-que-sea se queda en un quiero y no puedo lleno de gente ahostiable con esas pequeñas apariciones del señor Voorhees para recordarnos qué estamos viendo.

¿Qué conclusión puedo sacar de esta saga? Pues… hmm… Que a pesar de intentar sacarle cosas buenas, no puedo con ella, me resulta de una cutrez que ni inspira simpatía, no hay por dónde cogerla, y ver estas películas me ha quitado horas de vida más allá de lo que duran todas ellas en conjunto.

Primera película aparte, no consigue siquiera llegar a la categoría de placer culpable (sé que no es un concepto bonito, pero no se me ocurre otro), siendo tal vez la quinta, la sexta y por momentos la décima las únicas que se acercan al concepto, y en general se mueve entre el aburrimiento y la vergüenza ajena. Aparte de, pese a ser un crossover, considerar “Freddy vs Jason” una película más del primero que del segundo.

… Y aun así, Jason es mucho Jason. Ese asesino sin seso y sanguinario se ha ganado mi corazoncito más que nunca, básicamente porque ver estas películas es como ver comedias de instituto siendo arruinadas (o mejoradas) por el ‘dueño’ de Crystal Lake, quien tiene una forma muy bruta de decir “¡fuera de mi propiedad!”, como un entrañable paleto violento al que querríamos tener bien lejos en la vida real. Es ese asesino al que le ponen en las notas “necesita mejorar”, y aun así le pillas cariño porque el pobre lo intenta.

Jason Voorhees salva la papeleta paseándose por ahí matando jovencitos por Crystal Lake, un barco, unos minutos en Nueva York, el espacio o donde sea. Sin ser más que eso: un cacho de carne asesino. Que nos hayan dado el peñazo con él tras tantas películas y aun así él no canse aunque todo a su alrededor sí, tiene mérito. Además, me cae mejor que Michael Myers y que Chucky, por lo menos ya es algo.

Y visto lo visto, mirad, aunque Paramount haya recuperado los derechos de la saga para una nueva película en 2016 (o cuando salga), que alguien regale a los de Netherrealm Studios el personaje de Jason para hacerlo fijo en “Mortal Kombat”, que creo que son los únicos que pueden darle algo digno y peor que en su propia saga no va a estar (y para que yo, que tan poca gracia me hace MK, diga esto, tiene bemoles). Total: Jason puede vivir sin “Viernes 13”, pero “Viernes 13” no puede vivir sin Jason.

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2 responses

26 09 2015
Neyebur

Siempre he sido más fan del asesino de Elm Street que el de Cristal Lake (de hecho, prefiero al asesino de Woodsboro antes que a cualquiera de los dos). Para mí Jason siempre había sido la versión paranormal de Mike Myers, antes de que este empezará a tener más vidas que un personaje de cómic incapaz de quedarse muerto.
Mi favorita de la saga sin duda es la 1, por ser la que tiene los pies más en la tierra, además de poder sorprender a todos los que esperan que el asesino sea nuestro amigo de la máscara, como la primera víctima de Scream. Después iría Freddy vs Jason, pero principalmente porque soy más fan del amigo de las cuchillas. (Recuerdo que tras el final de Jason Goes to hell muchos fans se enfadaron con el estreno de Jason X, pues querían ver a ambos asesinos pelear y esta peli rompía esa continuidad)
Aunque leyendo tu análisis quizás le de una oportunidad a Viernes 13 5, parece que quisieron traer algo de originalidad a la saga, aunque luego el estudio dio marcha atrás.

26 09 2015
John Wheel

Una cosa chunga de las películas de terror es que es como el género romántico: cuando algo funciona un poco bien hacen copias una detrás de otra sin valor alguno. Viernes 13 tiene diez secuelas, Pesadilla otras tantas, con The Grudge y The Ring perdí la cuenta, como Llamada Perdida aunque es genérica está bien porque la dirigió Miike le sacaron más secuelas innecesarias. Y luego está el slasher completo que se resume en una única película. Es terrible.

Hay un buen puñado de películas chulas como A Tale of Two Sisters, The Thing o Audition, pero el género como tal me da una pereza horrible.

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