Power Instinct y la diversidad

23 06 2015

Llevo mucho tiempo sin saber qué escribir en el blog. En serio: ni opiniones sobre películas o cómics (aunque igual caerá una del Spiderverso en general, con lo bueno y malo del mismo) o alguna reflexión. Y mirad que ha habido de todo para sacar chorradas.

Pues no: ha tenido que ser una discusión sobre mujeres en los videojuegos, uno de esos temas cíclicos, el que me haya devuelto al blog, ¡y encima no he querido esperar al sábado! (Que ya veremos si este sábado publico o no) Pero ese no es el tema, así que voy a pasar olímpicamente de ello e ir directamente a lo que vengo a hablar de verdad.

En el batiburrillo que se montó (aunque no es para tanto) en las redes sociales, sector Twitter sobre todo, apareció este artículo enlazado por Delfina Palma que me ha parecido muy interesante, y más con un tema de actualidad (ahora) como es el último E3, la gran feria de la tecnología y el videojuego.

Y es cierto que en el E3 de 2015 se ha hablado de que hay bastantes juegos con protagonistas femeninas. Siempre es bueno que haya más y mejores personajes femeninos. Pero el artículo también apunta a algo: la falta de diversidad en los arquetipos de personajes femeninos. Mientras los hombres vienen en una amplia gama de formas, tamaños, colores y edades, las mujeres parecen estar estancadas en una única constitución física. Hay una ilustración comparativa en el artículo de varias luchadoras de Mortal Kombat que son un buen reflejo de ello.

Entonces me vino a la cabeza precisamente otra saga de juegos de lucha. Una saga que pasó sin pena ni gloria y que más de uno sabe que a mí me gusta por mucho que no lo vaya pregonando.

Sí: hablo de “Power Instinct”.

Goketsuji1

Para quienes no la conozcan, “Power Instinct”/”Goketsuji Ichizoku” es una saga de juegos de lucha creada por Atlus (sí, la Atlus de los Shin Megami Tensei) cuya historia gira alrededor de una familia, los Goketsuji, que cada cinco años más o menos organiza un torneo para decidir quién será el nuevo líder del clan. Durante décadas, la campeona indiscutible ha sido O-Ume Goketsuji (¿recordáis dónde también salió tan ‘adorable’ ancianita?).

Esto es perfectamente una partida de Power Instinct.

Esto es perfectamente una partida de Power Instinct.

Básicamente, el juego es en sí una parodia de otros juegos de lucha, pero sin olvidar que es también un juego de tortazos. Así podemos tener personajes como Reiji Oyama, ‘el Ryu’ del juego; ‘el Ken’ (aunque no tanto, más bien es ‘el Axel de Streets of Rage’) Keith Wayne; o Saizo Hattori, un ninja que usa bombas y que es tan tímido que nunca se quita su casco ni su máscara, por poner unos ejemplos.

Pero lo más interesante es el sector femenino del plantel, que aunque siga en minoría con respecto al masculino, tiene algo curioso: en una época en la que las Chun-Lis, Mai Shiranuis y Sonya Blades eran las que marcaban una tendencia en las luchadoras de videojuegos, el primer “Power Instinct”, pese, insisto, a ser otro juego con minoría femenina, presentaba tres arquetipos de personajes (bastante habrá que agradecer por esto al equipo del juego):

Annie Hamilton, una británica amante de la naturaleza y especialmente de los animales. No deja de ser el arquetipo de chica guapa y peleona, pero tampoco es una mujer de 90-60-90 que parece obligatorio aunque no sea práctico. Aparte, sus ataques están basados precisamente en su amor por la naturaleza (es como una Nakoruru menos violenta), aspecto que ayuda a definirla mejor como esa amante de los seres vivos, haciendo este y no su aspecto su rasgo más definitorio. Eso sí: pelea con tacones. Tsk. A su favor son tacones pequeños, pero sigue siendo poco práctico, ¿no?

Annie_HamiltonAngela Belti es una luchadora de wrestling italiana. Ahora os vendrán a la mente las divas de la WWE, pero Angela está más cerca de Hulk Hogan que de cualquier diva. Alta, musculosa y brutal, interesada únicamente en la fama y el dinero (y en el amor, pero no tanto). Resulta muy reconfortante ver a un personaje de esta talla, alejándose de ese supuesto canon de belleza (aunque es verdad que sus rasgos se afinaron para el segundo juego), más en la liga de Zangief que de Chun-Li.

Angela_BeltiLas gemelas O-Ume y O-Tane Goketsuji. Señoras de casi 90 años que siguen dando hostias como panes. Lanzan dentaduras postizas y bolas de energía sin despeinarse. La edad no es un impedimento para estas obsesas del poder y la venganza.

Otane_Goketsuji Oume_GoketsujiY aunque sí es cierto que pueden absorber parte de la energía vital de sus rivales para volverse jóvenes durante unos segundos, nos encontramos con unas adolescentes que únicamente destacan por su juventud respecto a sus versiones actuales. Si no cuento las versiones jóvenes de O-Ume y O-Tane como un arquetipo más es porque sus sprites en el juego están basados en los de Annie.

Super_OumeComo digo, son pocos personajes femeninos, y aun así ofrecen ya una diversidad que uno no esperaba cuando lo normal eran agentes de la Interpol con muslacos o kunoichis con menos ropa que un niño en pañales (por mucho que se trate de justificar).

“Power Instinct 2”, su continuación y una gran mejora con respecto al primer juego, ampliaba su plantel, y ya de primera tenemos un nuevo arquetipo: el de la adolescente de 13-14 años, y encima una magical girl.

Ahora pensaréis que, siendo Japón, será algo tipo “Sailor Moon”, con chicas más desarrolladas de lo habitual para su edad. Pero no. Ahí tenemos a Kurara Hananakoji (como curiosidad, su voz es la de Kotono Mitsuishi, que es la actriz de doblaje habitual de Usagi Tsukino). Una chica con un aspecto (disfraz aparte) acorde más a una niña de su edad, y aun así zurrándose con tanta gente que le saca unas cuantas cabezas (menos las ancianas, ahí la altura es más o menos la misma).

Kurara_HananokojiSu transformación (porque sí, puede transformarse), Super Kurara, eso sí, ya responde más a los supuestos cánones de belleza de las luchadoras pixeladas: una chica alta, curvilínea, con una versión excesivamente sexualizada de un atuendo de patinadora o jugadora de roller derby. Y aun con todo, comparada con Annie, Angela o las versiones adolescentes de las gemelas Goketsuji, supone una rara avis, en vez de ser la norma como en otros juegos de lucha.

Clara2_piNo conformes con eso, este juego añade una nueva anciana. En vez de recurrir a una copia de O-Ume y O-Tane, la madre de las gemelas, O-Shima Goketsuji, es muy diferente a sus hijas en el aspecto visual aparte de en sus técnicas, basadas en bolas de energía y en usar su pelo como arma. Con esto se consigue que no solo el juego muestre distintos rangos de edad, sino que encima dentro del mismo demuestra que no solo las jóvenes tienen distintas constituciones, las ancianas también.

Oshima_Goketsuji

Siguiendo con la saga, y saltando “Power Instinct Legends”, que es un refrito con combates por parejas del segundo juego, tenemos “Groove on Fight”, situada en el futuro lejano de la saga (en aquel entonces el año 2015 les quedaba unos veinte años lejano). Una entrega más oscura, aunque no se olvida de lo chorras que puede llegar a ser en general “Power Instinct”.

Este juego ya tenemos de entrada a una chica escultural: Solis R8000, una policía cíborg llegada del futuro para evitar la destrucción del clan Goketsuji, del que ha descubierto que forma parte. Solis debe haberse olvidado de la comodidad en su uniforme, en favor de unos underboobs que harían que Ms Fortune de “Skullgirls” pareciera recatada en comparación. Por no mencionar las plataformas en sus zapatos… ¿La policía del futuro no tiene problemas con esto o qué?

Solis_R8000Y aun así, el juego vuelve a tener variedad. Menor que en los anteriores, pero está ahí: aparte de las gemelas Goketsuji, esa constante de la saga, están Popura Hananakoji, hija de Kurara, y su compañera de equipo Remi Otogori, una bruja con ataques basados en la música. Y con todo, Popura y Remi, pese a ser más o menos de la misma edad, tienen diseños y complexiones bastante diferentes (Remi es más ‘curva’ que Popura, para empezar); además, pese a los evidentes parecidos, Popura también se distancia de la versión más aniñada de su madre.

Popura_Hananokoji Remi_OtogiriTres juegos y ya tenemos más variedad que en cualquier saga más conocida de la época, aun con su fanservice. Pero claro, esto sigue…

“Matrimelee” es la continuación más directa de “Power Instinct 2”, desarrollada por Noise Factory bajo licencia de Atlus. Regresan las gemelas Goketsuji, Kurara y Annie, esta última con unas ropas un tanto más reveladoras, más para el ‘canon’ de juego de lucha. El tocado que lleva en la cabeza es encima… ridículo. Sí, la palabra que busco es ridículo.

El rediseño de Annie en Matrimelee.

El rediseño de Annie en Matrimelee.

El juego además añade dos nuevos personajes femeninos para sumar y seguir los arquetipos diferentes:

Hikaru Jomon es una luchadora con un aspecto que hace que muchos la confundan con un chico. Así que tenemos a un personaje que ni siquiera se ajusta a lo que se espera de una chica (y lo que se espera es un montón de estereotipos salpicados de azúcar), pero que nuevamente añade a la variedad de la saga.

JomonHikaruLa princesa Sissy, aunque es uno de los diseños menos elaborados de la saga con diferencia, es otra pequeña adolescente, pero tal vez demasiado cercana en estatura y complexión a Kurara. No, ella no es que aporte precisamente variedad, aunque el hecho de que su personalidad repelente y caprichosa hace que destaque entre personajes que solamente buscan poder, dinero, fama, demostrar su fuerza o salvar a los animales.

Story-imageEste “Matrimelee” tuvo una segunda versión llamada “Bonnou no Kaiho” que rescata a Angela Belti. Pese a los nuevos sprites del juego, Angela sigue siendo la mujer alta y musculosa de siempre, hay cosas que no cambian, y mejor, porque nuevamente destaca y añade diversidad.

El último juego de la saga es “Matsuri Senzou Kuyou”, y aparte de traerse a todos los personajes salidos en “Bonnou no Kaiho” (menos Bobby Strong), añade más personajes, entre ellos tres mujeres, dando nuevos arquetipos:

Las gemelas Elizabeth y Sandra Belti, tía-abuela y abuela de Angela respectivamente, son la antítesis de las gemelas Goketsuji. Dos ancianas expertas en brujería con un estilo muy europeo, que nuevamente traen diversidad entre la tercera edad femenina con ese look que recuerda demasiado a Yubaba de “El viaje de Chihiro” (siento omitir a Kanji Kokuin, el anciano a veces culturista, a veces decrépito, pero hablamos de las luchadoras).

Elizabeth_Belti Sandra_BeltiComo las hermanas Goketsuji, las Belti también pueden transformarse, aunque aquí sí, son mujeres esculturales y con ropas muy reveladoras. Demasiado. ¿A cuento de qué vienen los underboobs? ¿Y no podían llevar pantalones?

Elizabeth_Belti_Young Rin Oyama es prima de Reiji Oyama, ‘el Ryu’ de la saga. Una adolescente con alergia a una buena cantidad de prendas, se muestra como un personaje adolescente distinto a Kurara, más estoico, pero también en lo físico, siendo una luchadora muy física, más alta y ligeramente más desarrollada (y no solamente en lo que ya pensáis, ¡que se os nota!).

Rin_OyamaPese a muchos ejemplos de personajes derivados de otros masculinos en los videojuegos (Pacman-Ms. Pacman, Ryu-Sakura Kasugano), lista a la que se añade Rin, al menos intenta distanciarse bastante de su primo, aunque practiquen el mismo estilo de lucha. Pero la inspiración está ahí.

En definitiva: puede que “Power Instinct” no sea el mejor juego de lucha de la Historia. Ni lo es ni lo intenta. Pero es fiel a sí mismo: es absurdo, es divertido y es muy diverso tanto en personajes masculinos como en femeninos, unos con ganas de alegrar la vista, otros no, pero distintos entre sí… menos si son gemelas.

Igual estoy exagerando sus virtudes, igual me equivoco y estoy metiendo la pata hasta el fondo, pero es la sensación que me da (los comentarios están ahí para discutir, ya sabéis).

Lo ideal sería que no tuviésemos que diferenciar entre personajes masculinos y femeninos, que hablásemos solo de personajes. Por desgracia, este mundo no es el ideal, y de ahí que haya tenido que remarcar tanto la variedad de personajes femeninos de esta saga, porque los masculinos no necesitan tanta explicación. ¿Veis el problema ahí, que a estas alturas del cuento todavía tengamos que mostrar y machacar sobre ejemplos de diversidad femenina y no necesitamos justificar la masculina?

Pero está muy bien dar esta visibilidad, de todas formas, y también ver que en el pasado ya hubiera alguien que tratara de mostrar que los personajes femeninos son más que culos y tetas, al menos en los juegos de lucha, y que podían venir en todas las formas, tamaños y edades que se quisiera. Y molar mucho.

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2 responses

23 06 2015
John Wheel

Tú lo que querías era una excusa para hablar de Power Instinct, piratón. Me has recordado un artículo que vi cuando anunciaron a la rusa grandota del Overwatch diciendo que no hacía falta meter a una chica fea (¡encima fea!) porque se veía claramente que todas las tías 63 kilos del juego son distintas, no hay más que mirarlas para ver que una mide tres o cuatro centímetros más que la otra. Que los tíos se parecieran como un huevo a una castaña entre ellos daba igual porque, según decía, eran todos clichés y estereotipos y no demostraban nada. La conclusión a la que llegaba es que los putos feministas querían quitarle las tetas de los juegos y eso no, ¿eh?

25 07 2015
El paradigma sigue cambiando | El muro de Charlie Draug

[…] niego que se echa de menos más diversidad en arquetipos por lo menos físicos, como ya comenté en “Power Instinct” y la diversidad, porque igual que los hombres somos variados, las mujeres también lo son. Ahora bien: eso no es […]

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