TMNT (2014)

18 04 2015

Como pasó con más de un niño de los 80, la serie animada de 1987 de las Tortugas Ninja fue una de esas cosas que me marcaron de nano.

El concepto era así de marciano: tortugas que practican ninjitsu, y encima son mutantes y adolescentes. Lo sé, para los que no crecieron jamás con estos personajes o los que nunca le vieron la gracia a dicho concepto, puesto así suena absurdo, y era lo que en su cómic original pretendían Kevin Eastman y Peter Laird. A fin de cuentas sus quelonios servían como una parodia de los cómics al estilo ‘chungo’ ochentero como los de Frank Miller y similares.

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Así empezaron…

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… Y así las conocimos.

Pero nosotros éramos críos, y aquella primera serie animada estaba tan suavizada y llevada a un extremo aún más absurdo y cómico (que no siempre gracioso) con respecto al tebeo original que tardaríamos años en descubrir a las tortugas originales, o podíamos ver un lado un poco más oscuro pero igualmente cómico con la primera película de acción real, con esas tortugas y su maestro creados por la factoría de Jim Henson.

Ah, y también nos pasábamos el tiempo jugando con los muñecos y a los videojuegos, ¡que no falte su merchandising! Es, a fin de cuenta, lo que las ha mantenido vivas, ¿no?

Con los años las tortugas han dejado de apasionarme, aunque sí he estado atento a cualquier cosa relacionada con las tortugas. He visto buenos intentos, como las series animadas de 2003 y 2012, la película “Turtles Forever” o un señor beat’em up como es “Turtles in Time” (y su banda sonora es de lo mejorcito); pero también horrores, como la tercera película de imagen real, un intento de anime con tortugas-samurái-mechas o una serie con actores de carne y hueso que nos presentaba a la infame Venus de Milo.

Así que es normal que hace unos años saltaran las alarmas.

¿De qué hablo? De cuando se anunció que Michael Bay produciría una nueva película de las Tortugas Ninja.

Como a muchos, ya digo, se dispararon mis alarmas nostálgicas. Cuando se pensó en hacerlas extraterrestres, más alarmas sonaron (pese a que el mutágeno, en los cómics y en la serie de 2003, sí era alienígena). Y con Megan Fox haciendo de April O’Neil (científica-reportera-aventurera-lo-que-se-tercie), ya estábamos en DefCon Dos mínimo. Las tortugas hipermusculadas y la cara de Shrek de Michaelangelo al final acabaron no siendo tan de tirarse de los pelos.

Pero había que dejar de lado la nostalgia. La sucia nostalgia que nos engaña y nos hace creer que en los 80 todo era mejor. Y no, ¿eh? NO.

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Cierto, al final no son alienígenas (de hecho, hacen coñas con eso en la peli), Bay no mete demasiado la mano como productor, Megan Fox muestra una leve mejoría en su actuación (no mucha, ojito), las tortugas siguen siendo feas (tampoco es que antes fuesen bellezones) pero ganan bastante en movimiento… y al final la película no es tan horrenda.

Y ahora más de uno se preguntará: “pero, Draug, si te saltaron las alarmas, ¿cómo es que no te parece tan horrenda?”. Yo os diré que he visto cosas peores de las tortugas y que, repito, hay que dejar la nostalgia a un lado, que es muy traicionera.

Las cosas como son: “no es tan horrenda” no la convierte en automáticamente buena, igual que “está bastante bien, pero tiene algunos fallos” no la convertiría inmediatamente en basura infecta.

A mi juicio, es una película que no pasa de entretenida. Tiene sus aciertos y fallos, como todo, y me gustaría ir hablando por partes:

Las Tortugas Ninja y el maestro Astilla

Leonardo, Michaelangelo, Donatello y Raphael. Cuatro tortugas con nombres de artistas del Renacimiento. Esto ya lo sabemos, desde luego, y que practican ninjitsu, su maestro es la rata Astilla (o Splinter, como prefiráis), son mutantes, adolescentes y les gusta la pizza.

Pero no siempre era tan fácil diferenciarlas, de hecho en los cómics originales todas tenían el mismo antifaz.

La serie animada de 1987 les dio distintos colores a sus antifaces, junto a cintos con sus iniciales, y aun así los errores de animación respecto a estos se daban bastante, porque eran idénticas.

Los juguetes empezaron a añadir distintos tonos de piel para cada quelonio.

Ya a partir de 2003 se verían más diferencias entre ellas tanto en tamaño, musculatura y actitud, y que ha seguido hasta la serie de Nickelodeon de 2012.

Pero hay que decir que es esta película (sí, la que produce Bay) la que consigue la mayor diferenciación entre las tortugas.

Aparte de ser grandotas, y tener una cara raruna, se diferencian mucho entre sí en otros aspectos.

Leo tira más al estilo samurái que ninja y tiene una complexión física más equilibrada, Don tiene cachivaches por todo el cuerpo y es el más alto y ligero, Raph da la sensación de ser un matón callejero hasta arriba de esteroides, y Mickey de cani poligonero rechoncho con monopatín. Sus diseños, además, cuadran con sus personalidades, más que conocidas por los seguidores de estos personajes: Leo es el responsable, Don el cerebrito, Raph el lobo solitario y Mickey el adolescente alocado (que no ‘payaso sin gracia’ de otras adaptaciones).

Aparte, claro está, el CGI está muy bien integrado. No tanto como, por ejemplo, en “Chappie”, pero da la sensación de que las tortugas y su maestro realmente están ahí.

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Como muchas veces, el foco de la película gira más alrededor de la familia, de los hermanos, y concretamente más centrados en Raphael que en el resto de tortugas, pero por fortuna hay cierto equilibrio con los demás hermanos (no es el caso sangrante de la película de CGI de 2007, donde Don y Mickey están en un tercer plano como mínimo). Aunque en esta ocasión el maestro Astilla no tiene tanta importancia, pese a, bueno, ser su mentor y ‘padre’…

De hecho, Astilla sirve más como un recurso narrativo para cierta parte de la película que como realmente una figura paterna. La primera película de imagen real conseguía que sintiésemos que él era no solo un maestro sino un padre para las tortugas, pero aquí no se consigue ese sentimiento. Es irónico cuando he dicho que el foco está en la familia, pero de ahí que añadiera también “de los hermanos”.

Y lo del libro de ninjitsu en japonés que se encuentra en las alcantarillas… Hmm… A ver, si nos creíamos que una rata podía aprender artes marciales de su maestro humano, ¿nos vamos a poner quisquillosos por una rata angloparlante aprendiendo ninjitsu de un libro en japonés y enseñándoselo a sus ‘hijos’, que son tortugas? Chirría, pero no tanto como siempre me chirriará que Astilla aprendiera ninjitsu imitando a Hamato Yoshi.

El Clan del Pie

En los cómics y en otras series, este es un clan ninja, enemigo acérrimo de las tortugas y, más concretamente, de su maestro, pero para esta película son reconvertidos en un grupo paramilitar. El Clan del Pie, curiosamente, es el eslabón más débil del film, el que hace que la historia se acabe tambaleando (que no es que las tortugas tuvieran grandes arcos argumentales, pero sí que eran sólidos pese a su sencillez).

La cuestión está en que sí, tenemos un Clan del Pie, tenemos a Karai, tenemos incluso a El Despedazador (Shredder), si bien el diseño de su armadura me parece… uf… Veo que intentan hacerla parecida a la armdura de la serie de 2003, más tocha en vez de buscar una armadura más ligera como en los cómics, la serie de los 80 o las dos primeras películas. De hecho, esta armadura grandota es de todo menos práctica. La armadura debería dar la sensación de poder que daba la de la serie animada de 2003, no de ser un Depredador sobrehormonado que juega a ser Lobezno, que es la sensación que da en esta película.

Pero aun teniendo un Clan del Pie reinventado de forma lógica, armadura aparte, algo no cuadra. No solamente que Karai esté para un par de escenas y se encuentre lejos de ser la segunda al mando de otras adaptaciones, es que se nota forzadísimo que El Despedazador que nos presentan es un cambio a última hora.

Os comento un poco esto… Eric Sacks es el jefe de una corporación que durante años buscó una medicina potentísima en el mutágeno que acabó convirtiendo a las tortugas y a Astilla, animales que se encontraban en su laboratorio para pruebas, en lo que son hoy. Además, Sacks resulta ser en verdad la mano derecha de El Despedazador.

Sin embargo, originalmente Sacks iba a ser El Despedazador (de hecho, Eric Sacks suena muy similar al nombre de El Despedazador original, Oroku Saki); es más, iba a ser una mezcla de El Despedazador y Baxter Stockman, otro de los villanos de las tortugas en cómics y series varias. Pero los gritos de los fans llevaron a incluir a un Despedazador japonés, metido con calzador de mala manera.

Qué queréis que os diga, a mí me hubiera gustado que Sacks fuese El Despedazador, y habría limado una de las mayores asperezas del film… Vamos a comentarla.

En anteriores adaptaciones, Astilla guardaba rencor hacia el Clan del Pie y especialmente hacia El Despedazador. Sea porque mataron a su amo, Hamato Yoshi, o porque él fuese Hamato Yoshi mutado en rata y Saki le traicionara en el pasado, buscaba venganza y para eso había entrenado a sus ‘hijos’, para vengarse de Oroku Saki (¿pensabais que Astilla era altruista?). Al quitar a Sacks, que Astilla conocía de los experimentos del laboratorio, como El Despedazador, le quita también el componente de venganza y, lo que es peor, la relación que pueda haber entre ambos.

Así, cuando las tortugas y su maestro se enfrentan a este Despedazador japonés, ¡no hay ninguna relación entre ellos! Ni con ellos ni con el Pie. Nada. Se puede argumentar que el Clan del Pie sí los busca a ellos por ser portadores del mutágeno, pero aun con todo, sigue estando muy forzado.

Y también que para lo poco que hace Karai, que ni la metan.

April O’Neil

April O’Neil… Siempre cambiando de profesión: que si ayudante de laboratorio, que si reportera con un ajustadísimo mono amarillo, que si aventurera… Esta vez le ha tocado la reportera y hay que agradecer que no abusaran del físico de Megan Fox para meterla en el mono amarillo.

Olvidemos ahora a Megan Fox (eso sí, los chistes a costa de su cuerpo me hicieron sentir incómodo) y centrémonos en April como personaje. Me alegra ver que tiren por una April más activa, más del estilo de las series de 2003 y 2012, que por la damisela en apuros ochentera. Una April que quiere ser parte de la acción (y lo es), pese a ser una mujer normal y corriente, no una tortuga ninja mutante. Es cierto que tiene a su ‘sidekick’, Vernon, pero es ella la que lleva la iniciativa.

Eso sí, su relación con las tortugas resulta… extraña. Al parecer, de niña era la dueña de las tortugas y de Astilla, y la que les dio sus nombres. Su padre trabajaba en el laboratorio donde hacían las pruebas con estos animales suyos, y ahí ya tenemos la relación April-mutantes-laboratorio-villanos (destrozada por esa manía de meter un Despedazador japonés).

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Como digo es extraña, que no forzada, porque nunca vimos esta relación entre los personajes. Nos extraña porque no es a lo que estamos acostumbrados, nada más.

La acción y la comedia

Si algo ha caracterizado en estos tiempos a las Tortugas Ninja son estos dos temas: las tortas y las risas. Las primeras siempre se salvaban más o menos, las segundas eran menos frecuentes.

Uno esperaría acción mareante y explosiones a gogó porque Michael Bay pone el dinero, pero curiosamente, pese a que las peleas agradecerían un poco menos de movimiento de cámara, se hacen bastante fáciles de seguir. Aparte, tiene unas cuantas escenas de acción que están bastante bien, como la persecución en la nieve.

Sobre el humor, intenta jugar a varios niveles, desde lo infantil a los dobles sentidos, pero tampoco es que se lo hayan trabajado mucho en ese aspecto. Y por eso hay momentos en que el humor funciona, hay otros que no. Creo que me esperaba algo tan malo que al final me ha hecho más gracia de lo que pensaba.

Vamos, que en ambos tópicos cumple y no hay apenas que contar aquí. No es una maravilla de las peleas y las risas, pero cumple.

Mucho se ha comentado de la escenita del ascensor, así que me callo. Pero a mí me gustó, ¿eh?

Mucho se ha comentado de la escenita del ascensor, así que me callo. Pero a mí me gustó, ¿eh?

Tal vez sea porque me esperaba una debacle, me esperaba un horror fílmico… pero sí, no me ha parecido tan horrible, pese a los fallos que se le pueda sacar. Acaba siendo una peliculilla entretenida, con algunos ratos de arquear bastante la ceja, pero aun con todo, disfrutable.

Tengamos en cuenta que la ‘mitología’ de las Tortugas Ninja está continuamente cambiando, de hecho es incluso menos coherente entre adaptaciones que la de los cómics de Marvel y DC. Así que cambios habrá siempre, y no todas las adaptaciones tendrán cameos de Miyamoto Usagi por ahí, por ejemplo, o un Krang o unos Bebop y Rocksteady que arranquen alguna sonrisilla (de lo poco que salvaría de la serie antigua, creedme).

Algo que debemos aceptar, y tiene tela que llegue a esta conclusión con esta película y no con “Turtles Forever”, es que hay muchas generaciones nuevas de fans de las Tortugas Ninja, cada una tendrá su encarnación (o más de una). Aparte, el material antiguo no ha desaparecido, sigue ahí, dispuesto a que lo disfrutemos o a que lo aborrezcamos una vez nos quitemos la venda de la nostalgia una vez más, ya eso depende del caso.

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3 responses

18 04 2015
John Wheel

No la he visto, que no tengo ganas, pero en todas las escenas que pillé las coñas iban de que las tortugas, por alguna razón, son estereotipos de negro delincuente de película de acción. Miedo me da cómo serán los famosos chistes guarros a costa de April.

18 04 2015
Kalitro

¿Pero dicen “Kowabunga!” y «¡Poder tortugoso!»? Porque si no es así, menuda porquería.
¡¿Y nada de Usagi?! Bah *escupe*

21 04 2015
mariods86

Buen artícuo, oiga, bien argumentado.

La única parte en que difiero de esta crítica es sobre que “no es muy mala, por lo tanto Bay no debió hacer mucho”. Y lo siento, ya conocerás de sobra mi postura (soy mu pesao, lo sé) pero de hecho considero esta peli igual de entretenida que cualquiera de las de Transformers. Y lo voy a mantener SIEMPRE. En mi opinión la gente exagera extremadamente con Michael Bay y sus tópicos (cualquier análisis pormenorizado muestra que W.S. Anderson y un 70% de los directores actuales de acción son más pésimos dirigiendo escenas de acción, sobreutilizan más exlosiones y usan más tópicos racistas en su filmografía). Pero es algo personal y debo vivir con ello, de modo que no seguiré con ello. XDD

Fuera de eso, a mí la peli me resultó exactamente así cuando la ví, no tiene más. Es otra encarnación de las tortus que se une al mix, tiene sus partes divertidas, las tortus están bien respetadas y en sí misma es un entretenimiento de sábado por la tarde. No es una gran peli de acción, no es memorable por su argumento sólido… pero tampoco esperaba mucho más dado el trailer y pasé un buen rato viéndola. Como fan, yo personalmente no la condeno. Es más, tenemos aún a las tortus de Nickelodeon. El poder tortugoso se mantiene más vivo que nunca. 🙂

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