Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo

6 12 2014

A los tres años, yo apenas hablaba. Comencé a leer y a hablar de verdad a esa edad, y leía muchos tebeos de Mortadelo y Filemón. Desde entonces, estos personajes de Francisco Ibáñez me han acompañado en la vida. He disfrutado sus buenas aventuras, sus pequeños cómics cortos, incluso alguno de los cómics de ‘los negros de Ibáñez’ me parecieron graciosos (¿qué? ¡todos tenemos placeres culpables!)… y también he sufrido la actual decadencia de este dúo infame, leer un álbum entero y ni esbozar una sola sonrisa o sentirme horrorizado viendo el ‘homenaje’ al Capitán Trueno. “Bajo el bramido del Trueno” merece un tocho, pero no hoy. Ya cuando esté recuperado del shock, que dura años.

También disfrutaba de los cortos animados del Estudio Vara y, especialmente, de la colección de “El armario del tiempo”, con ese genial Chiflágoras como primo científico de Filemón; lo pasé mal con la serie animada de BRB, donde solamente se salva Miguel Ángel Jenner poniendo voz al Superintendente Vicente y dad gracias; tuve sentimientos enfrentados con la primera película de imagen real; y me acurruqué en una esquina, asustado, tras ver la segunda.

Para bien y para mal, más lo primero que lo segundo (aunque no lo parezca), Mortadelo y Filemón son parte de un servidor, y le debo a Ibáñez tanto como más de un fan que hay por ahí. Así que es normal que ante el anuncio de “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo” sintiera una mezcla de emoción (la animación debe ser el terreno de estos dos mendrugos) y de miedo (Javier Fesser sigue detrás y en un principio los diseños no me convencieron), que acabó convirtiéndose en indiferencia… hasta llegar la fecha del estreno.

Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo - Cartel

Empiezo avisando que me ha gustado mucho “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo”, pese a sus peros. No son sentimientos enfrentados como con “La gran aventura de Mortadelo y Filemón”, sino gustarme de verdad, de reírme de verdad, de esbozar también bastantes sonrisas. Y, como digo, la película tiene sus peros, los cuales no impiden disfrutarla como debe ser.

La historia es sencilla, como mandan los cánones: Mortadelo y Filemón son enviados por el Súper a detener a Jimmy el Cachondo, una suerte de perturbado mental que tiene una fijación por fastidiar a la TIA y robar las cajas fuertes sin más razón que… bueno… esto… ejem… ¿por fastidiar?

Y aquí viene el primer problema: ¿Jimmy el Cachondo o Jimmy el McGuffin? Es la pregunta que me hacía al final de la película, y mejor: hacérsela a lo largo de la misma es peligroso porque puede sacarte de ella.

Cuando en los cómics Mortadelo y Filemón se enfrentaban al Gang del Chicharrón, al Bacilón o a Magín el Mago, por poner unos ejemplos, estaba claro que ellos eran una amenaza y que había un enfrentamiento directo, que tenían peso en la trama porque, a fin de cuentas, son los que provocan la situación.

Jimmy, sin embargo, no consigue realmente ese efecto. Sí, todo sucede por sus acciones, pero el propio Jimmy queda reducido a un personaje muy secundario, más secundario incluso que sus propios esbirros, unos siameses unidos por una nalga…

Jimmy en toda su NO gloria

Jimmy en toda su NO gloria

… Y más con el gran descubrimiento de la película, Tronchamulas. Pero ya hablaré luego de Tronchamulas…

Dejando a Jimmy a un lado, la animación en general me ha sorprendido. Quiero decir, no esperaba basura, pero los personajes, cuyo diseño todavía se me antoja algo ‘sucio’, se mueven con bastante más soltura de la que creía, no se hacen ni demasiado livianos ni demasiado pesados, y este dinamismo ayuda en una película en la que los golpes, las persecuciones y las tontadas están a la orden del día. Eso sí, podrían haberse ahorrado algunos que otros primeros planos, no hace falta que los personajes se vayan a estrellar contra la pantalla buena parte del metraje.

Y aun con esta fluidez en los personajes, el ritmo de la película en sí hay veces que se antoja irregular, porque hay veces que va alocada, con demasiada prisa, como si le costara avanzar sin tener puesta la mecha del cohete; pero hay también un momento que es todo lo contrario, de una pesadez que se alarga innecesariamente…

Al grano con la escena: Filemón sueña que es un súper-agente especial con la voz de Ramón Langa capaz de salvar el mundo y llevarse a la chica. El concepto es bueno y de tres a cinco minutos estarían bien… pero resulta que lleva casi un cuarto de hora todo este sueño, que encima sirve como destripe temprano del resto de la película, y se hace demasiado largo. Un principio excesivamente alargado que hace que se pierda el interés por mucho que los últimos minutos del sueño sean muy interesantes.

Por fortuna, el verdadero Filemón despierta, con la voz de Janfri Topera (que le da un toque más castizo a alguien apellidado Pi), y recibe los buenos días adecuados: a golpazos. El contraste entre el súper-agente especial y el Filemón de toda la vida funciona a las mil maravillas, todo sea dicho.

Aparte, esta escena onírica choca frontalmente con la persecución en moto y sidecar a mitad de la película. Tal vez sea porque esa escena, aunque larga, destila todo lo que uno espera de Mortadelo y Filemón: risas, golpazos y ocurrencias absurdas. Mortadelo y Filemón son más simples que el mecanismo de un chupete, pero hay que saber manejarlos para que causen el efecto deseado. Donde el sueño de Filemón falla, con esa introducción demasiado larga, la persecución resulta desde el principio más movida y entretenida, sin hacerse pesada ni larga, disfrutando cada golpazo de Filemón y cómo Mortadelo va a su bola, sin parecer percatarse de que su jefe tiene cada vez más chichones y menos dientes.

Y es que un Filemón bien vapuleado vale mucho más que un Bruce Filewillis.

Sí, Filemón, por mí tu sueñecito puede irse a freír espárragos. ¡Quiero más chichones en tu cabezón!

Sí, Filemón, por mí tu sueñecito puede irse a freír espárragos. ¡Quiero más chichones en tu cabezón!

Y aunque he mentado más de lo permitido a Filemón, Mortadelo ha salido ganando, y mucho, en comparación con las películas de imagen real. En estas, ni Benito Pocino ni Edu Soto ni el mismo guion conseguían darle el toque adecuado al calvo de los disfraces, y más cuando el personaje no dejaba de ser un secundario de lujo para Filemón, el verdadero protagonista de aquellas pelis (que entiendo que la presencia de Pepe Viyuela como Filemón eclipsaba a su compañero, pero tampoco nos pasemos); en esta película, cumple perfectamente su papel de contrapunto de Filemón, con sus ideas que acaban con su ‘querido’ jefe recibiendo más que una estera.

Aparte, Karra Elejalde le da la voz más perfecta a Mortadelo desde los cortos de Estudio Vara, nasal y sin ser chillona, y en general se aprovechan mejor sus disfraces, que son pocos, pero al menos usados con gracia y sentido.

¡Anda, Mortadelo usa un disfraz para hacer algo útil! ¿No lo echabais de menos?

¡Anda, Mortadelo usa un disfraz para hacer algo útil! ¿No lo echabais de menos?

Además, una de las escenas en la que mejor se ve esa diferencia entre los dos personajes es la presentación del sistema casero de seguridad, cómo Mortadelo va tranquilamente explicándole a su jefe cada uno de los artilugios que ha instalado en la casa para su protección. Una explicación bien detallada y que te hace una idea de lo distintos que son (Filemón básicamente tiene sus dudas en general)… y es una preparación perfecta para los más que obvios mamporrazos que se llevará el tipejo de los dos pelos.

El resto de personajes son más bien secundarios tirando a terciarios: ahí vemos al Súper, que tiene algo más de presencia que los demás; Bacterio y Ofelia están poco más que para figurar; Rompetechos tiene más tiempo en pantalla y le han rebajado el facherío de las películas de imagen real (¡gracias!), acercándose más al miope bonachón de los tebeos; la presencia de Irma está metida con calzador… Vamos, que están para los momentos oportunos, más el Súper y Rompetechos que los demás. Menos Irma, que supongo que está para alegrar a la vista o algo.

Hola, Irma. Adiós, Irma.

Hola, Irma. Adiós, Irma.

Y ya que hablo de personajes, como he mencionado antes, Tronchamulas (alias “no soy Billy el Horrendo, pero casi”) es el gran descubrimiento de la película. Parece que el chiste de Tronchamulas va a ser hacerle “aquello” a Filemón (por eso de haberle llevado a la cárcel, con pruebas falsas, y haber pasado 15 años en chirona), pero pronto se descubre la vertiente bondadosa del grandullón gracias a la Reversicina de Bacterio, de los pocos inventos que le han funcionado al barbas, y que su padre adoptivo sea Rompetechos, lo que lleva a un ‘amor de hijo’ un tanto peculiar y bestiajo. Es carisma, dulzura y brutalidad en forma de tiparraco de dos metros y mucho músculo.

Tronchamulas y la Reversicina: tan pronto canta Julio Iglesias como desloma a Filemón.

Tronchamulas y la Reversicina: tan pronto canta Julio Iglesias como te tritura a puñetazos.

El humor de la película se mueve entre el cachiporrazo clásico, las palabras que solamente Ibáñez buscaría en el diccionario para que sus personajes las digan, los equívocos de Rompetechos… y la cada vez más creciente soez de los tebeos (ese “¡Que s’ha cagao!” de Mortadelo), que no tiene apenas peso, o las referencias a temas de actualidad, si bien hilan acertadamente lo de “Gran Hermano” y me hizo gracia lo de “Saber y Matar”…

… Y luego el “¡Se sienten, coño!” que esputa Mortadelo en cierto momento de la película, disfraz de Tejero incluido. Que se me hace un poco bastante raro, pero se introduce de una forma que, a mí, me parece acertada… claro que quien no sepa del 23-F, obviamente, se perderá.

En general, los chistes funcionan, los golpes duelen y a la vez hacen reír. E interesa lo suficiente como mantener en su asiento tanto al chavalillo que quiere ‘ver dibujitos’ como al señor treintañero que se crió con estos mamelucos.

Lo vuelvo a decir: aun con sus defectos, es una película que me ha gustado bastante. Mucho. Y… no, no tengo más que añadir… excepto que Ibáñez ha hecho el cómic basado vagamente en la película… y que tengo miedo de qué será realmente. Es una lástima cuando el autor original, persona a la que sigo respetando y lo diré con mi “Sulfato Atómico” firmado en mis manos, te inspira menos confianza que lo hecho por terceros basándose en su trabajo.

¿Por qué algo me dice que ni aun calcando el guion me voy a reír igual?

¿Por qué algo me dice que ni aun calcando el guion me voy a reír igual?

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2 responses

6 12 2014
@darojas36

Se ve super bien, y qué análisis tan completo.

6 12 2014
Neyebur

Veo que tenemos una opinión muy similar sobre esta nueva película. Coincido tanto en los defectos que señalas (un sueño de Filemon que empieza divertido y acaba cayendo pesado y destripando la peli) como las virtudes (un Mortadelo decente después del secundario que nos dio Benito Pocino y el tonto que nos dio Edu Soto).
Escribiendo mi propia review de la peli descubrí el cómic que “adapta” esta nueva peli (Ibáñez hizo un cómic de la primera de Fesser también pero no de la peli de Bardem que yo recuerde) y tengo miedo de lo que veré si decido leerlo.

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