El fin de un paradigma

22 11 2014

El mundo cambia, por mucho que algunos se resistan a esos cambios.

Hace tiempo hablé del “gamer nostálgico llorón”, a raíz de un artículo de opinión de Meristation que aún a día de hoy te hace preguntarte si es una exageración con un poso de verdad, es decir, que realmente haya gente pensando de esta forma, o si de verdad su autor pensaba lo que decía. Era una pataleta rociada de la nostalgia más rancia sobre cómo el juego casual o las facilidades dentro de un videojuego arruinaban la experiencia del jugador más experimentado, el hardcore, el jugón, el gamer. Un artículo que supone una muestra de que hay quien no acepta ningún cambio ni ninguna evolución, que en vez de aceptar dichos cambios del paradigma actual prefieran denunciar que quieren acabar con su nicho o su supremacía, cuando no es cierto.

Porque aquel artículo fue una muestra de que el mundo del videojuego está cambiando, que las cosas ya no son como eran a finales de los 80 o durante todos los 90, pero en vez de tomarlo como un triunfo de la industria, que llega a un público más amplio, se toma como una amenaza al entorno del jugón, que ve cómo otras personas ‘invaden’ su espacio. Personas que hace tiempo seguramente habrían criticado ferozmente a los videojuegos desde la ignorancia (“provocan violencia”, “es cosa de críos”), pero que ahora saben más y mejor, y se interesan por los juegos hasta el punto de querer también jugar.

La industria crece, la industria cambia, la industria se adapta… Pero hay jugones, gamers o como quieran hacerse llamar, que se ven a sí mismos como poco más que una especie en peligro de extinción, siendo cercada hasta su total aniquilación por los jugadores casuales y por la industria. Sí: hay quienes creen que la industria del videojuego les está abandonando cuando realmente esta está expandiendo sus miras. Ya no depende únicamente del estereotipado jugador que vive por y para los videojuegos, ahora esta industria tiene más gente a la que ofrecer sus productos y, por supuesto, obtener beneficio. Hay un concepto muy erróneo aquí de que las compañías abandonan por completo al jugón clásico, basado en un miedo irracional a no ser “el niño de papá”, “el favorito” y similares.

Esto es algo que se ha acentuado con el infame Gamer Gate. Sí, es inevitable: si vamos a hablar de cambios en la industria, hay que hacer mención al Gamer Gate, por mucho que escueza.

Sin embargo, no entraré en detalles sobre el tema, puesto que hay información muy diversa, con diferentes puntos de vista, y siempre habrá alguien que tenga la piel demasiado sensible o que crea que el insulto es la mejor forma de solucionar los problemas, pero es otra muestra de que hay jugadores que no quieren que su paradigma evolucione. Y en este caso revolotea alrededor de la figura de la jugona.

Durante años, los videojuegos han sido algo eminentemente masculino, o al menos es la imagen que se ha proyectado. Por supuesto, ha habido jugadoras desde los mismos comienzos, pero no habían sido un público lo bastante amplio, o más bien visible, como para ser el objetivo. Con los años, más y más mujeres se han interesado por los videojuegos, y eso ha llevado también al concepto de la “fake gamer girl” (la jugona falsa), el pensar que si una chica muestra interés por los videojuegos en realidad pueda estar fingiendo dicho interés para, por ejemplo, llamar la atención. Porque es difícil de asimilar para unos cuantos que una chica se interese por las mismas aficiones que ellos, y que sea cierto que le gusten los videojuegos.

Esto me recuerda mucho al momento en que los lectores de cómic tuvieron que aceptar que las chicas también leen tebeos, o que gente que no solía entrar en el manido estereotipo del lector de cómics se interesase sinceramente por el tema, y es algo que todavía no parece del todo asimilado, me temo. Con los videojuegos pasa tres cuartos de lo mismo: hay una reticencia a creer que realmente haya chicas que jueguen, por mucho que varias de ellas lleven desde su más tierna infancia con un mando de NES o de Mega Drive en sus manos.

Los escándalos del Gamer Gate dejan claro que el tiempo del club de chicos con el cartel “No se admiten chicas” ha pasado a mejor vida, por mucho que haya quien todavía se refugie en el interior de dicho club y trate de fortificarlo. O tras supuestas denuncias de falta de ética periodística, o la paranoia acerca de grupos de “guerreros de la justicia social” que quieren acabar con todo lo bonito de los videojuegos e instaurar una dictadura de la corrección política, solamente porque haya gente que señale que, como todo medio, los videojuegos también tienen bastantes elementos sexistas, por poner un ejemplo.

(Y oye, que te puede gustar algo que tenga elementos sexistas, sean muchos, sean pocos, sean mitad-mitad… quiero decir… a mí me gusta la saga “Mass Effect” y me gusta “Skullgirls”, y las cosas como son en cada uno… simplemente sabes que están ahí, los reconoces, los admites…)

Y otra cosa: ¿por qué hay tanto hombre que salta a la defensiva diciendo “eh, que yo no soy un machista de esos”, o “no todos los hombres son así” o “los que dan mala fama al Gamer Gate son unos trolls, no nos representan”? Si no te das por aludido por una generalización sobre el simpatizante medio del GG, ¿por qué tienes que ponerte a la defensiva? Si no te ves identificado, no tienes que levantar las manos y decir que tú no eres así. Y mirad que a mí las generalizaciones burdas no me agradan tampoco, pero no voy montando un drama, sino demostrando con gestos y palabras, sin tener que recurrir al lloro ni al “yo no soy así”, quién soy realmente.

Pero las cosas como son: las mujeres son más visibles y siguen buscando la igualdad que se les niega, y no solamente en el ámbito de los videojuegos. Que sí, que podéis tener miedo a que “cambien las cosas”, pero igual tendríamos que escuchar y saber (y aprender) antes de opinar a ciegas y asustados por fantasmas que ni siquiera tienen fundamento. Y que, nuevamente, esto no es un club de solo para chicos.

Siguiendo con más polémicas, hace no mucho Nintendo anunció nuevos títulos para su consola virtual. Uno de los títulos mencionados fue “Gone Home”, y hubo no pocos que clamaban al cielo gritando que aquello no era un videojuego. De nuevo, nos encontramos con que hay gente que ve invadido su espacio, sea por jugadores no habituales, mujeres o, en este caso, compañías que quieren ofrecer otro tipo de experiencias.

En el artículo de “Gamer nostálgico llorón”, ya dejé claro que a mí juegos del estilo “Asura’s Wrath” o “Dragon’s Lair” no me apasionan, y que los veía más como películas interactivas. Ahora bien, ¿tenemos ya que darles la patada y decir que no son videojuegos, así definitivamente, por mucho que los llamemos películas interactivas? En el transcurso del año y poco que separa este artículo de aquel, veo cada vez más que siguen siendo videojuegos: están más centrados en contar una historia, sí, pero te hacen partícipe igualmente. Siguen teniendo interactividad. Por supuesto “Asura’s Wrath” no tiene ni de lejos el control que tú puedes asumir, por ejemplo, en “Monkey Island” (¿alguna vez os habéis planteado hasta qué punto una aventura gráfica ‘es un videojuego’, o aquí no tenemos problema en admitir que sí lo son?), pero sigues interactuando.

Y juegos como estos te hacen preguntar qué límites se imponen en los videojuegos para decidir qué es y qué no es. ¿Es “Gone Home” menos videojuego que “Duke Nukem 3D”? ¿”To the Moon” no debería ser un videojuego como sí lo es “Super Mario Bros”? ¿Tenemos que estancarnos en una zona de confort mientras a nuestro alrededor hay nuevas posibilidades, nuevos caminos, nuevos disfrutes?

Y casi se podría decir lo mismo para los juegos de móviles y tabletas digitales. ¿El “Candy Crush” no es un juego (por mucho que en King estén hasta las rodillas de mierda)? ¿Picarte con tu familia en ese juego está mal, no es lo mismo que irte al online de “Call of Duty” e inflarte a muertes con el rifle francotirador? Como ya he dicho, el público es más amplio, y también surgen nuevos modelos de negocio (aunque el freenium apeste cosa mala). Hay cambios, unos gustan, otros no, los hay que merecen nuestra alabanza más sentida o nuestra queja más fundamentada… Pero no nos quedemos estancados.

Todo está cambiando, la industria de los videojuegos ha encontrado un nuevo filón en un público que no está obsesionado con sus juegos, sino que son personas que quieren un juego que les entretenga un rato, sea en familia o sea en su móvil. O que quieran una nueva experiencia, algo más narrativo, con menos adrenalina. Es un cambio al que bastante gente se resiste.

Y yo soy de los que le gustan sus juegos complicados, soy de los que cree que abusar de los logros pierde su gracia, de los que no tiene problemas en dejarse las manos en el teclado o el mando… Pero también soy consciente de que no soy una especie en peligro de extinción, que seguiré teniendo mis juegos, pero también tendré la posibilidad de descubrir cosas nuevas, algunas incluso que creía que no me iban a gustar pero, sin embargo, acaban al menos llamando mi atención. Y no tengo que ponerme a la defensiva ni lloriquear para demostrarlo.

Que digo yo, ¿por qué convertir el miedo y la paranoia en una actitud tan tóxica? ¿Tanto cuesta ser uno mismo y disfrutar de los videojuegos en vez de verse amenazado por peligros que no existen, ni cabrearse ni ninguna de esas ‘lindeces’ que solamente perjudican?

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7 responses

22 11 2014
mariods86

Buena reflexión. Y esa es la cuestión. Muchos atacan por el mero hecho no ya de criticar sino para establecer una mera idea ególatra de que su propia filosofía de “qué debería ser un videojuego” es la mejor, y es en ese sentido donde para mí una valoración pierde validez. Para mí un videojuego es lo que el propio nombre indica, que juegas con un video. Hasta esos puzzles de mierda que estaban en los extras de los DVD de Mortadelo y Filemón deberían ser considerados videojuegos. Que hay peña que no quiere que el género se ensucie con esas cosas y solo entren en el club elitista aquellos videojuegos “que merezcan ser llamados así, por lo tanto Candy Crush Saga debe irse fuera” pos bueno. Pero que no traten de convencer al resto. XD

Lo del sexismo… es un tema peliagudo pero yo me lo tomo de la forma menos escandalosa posible. ¿Hay sexismo en los cómics de superhéroes? Sí. Y no me importa. ¿Es Irma de Mortadelo y Filemón un personaje sexista? No sabría decir si es en este sentido más una sátira a lo sexista o sexista de por sí. Pero igualmente no me importa. Porque la ficción que fue orientada para una ficción se queda en eso, en la ficción. Y ya depende del gusto de cada uno si tolera ese sexismo o no más allá de gustarle el contexto. Yo por mi parte, que ya estoy metido de lleno en ese mundo del “sexismo” (en cierto sentido), opino que cada cual debe enfrentarse a cada historia/videojuego/galería de dibujos teniendo en cuenta qué matices la conforman. Y si algo es sexista es sexista, no importa que no le ofenda, debe reconocerlo. Que algo sea sexista y por otro lado le guste son cosas que no deberían ir ligadas, porque al fin y al cabo el mundo de la cultura está lleno de esas cosas, y si limitáramos nuestro criterio a ver unicamente cosas “Políticamente correctas”… madre mía, qué puto aburrimiento. XD

23 11 2014
John Wheel

Es que los libros electrónicos sólo son videojuegos cuando se trata de Visual Novels japonesas, duh.

23 11 2014
Chuck Draug

¿Podríamos decir entonces que Dragon’s Lair es un elige tu propia aventura electrónico? El concepto es interesante… hmmm… un cómic de Dragon’s Lair como elige tu propia aventura… hmmm…

23 11 2014
Chuck Draug

Como digo, un juego (o lo que sea) puede tener elementos sexistas y aun así gustarte, pero sabes que están ahí. Ya digo: a mí me encanta Skullgirls, me encanta Mass Effect, y hay cosas como el concepto mismo de Valentine, el diseño de Ms Fortune o cualquier cosa relacionada con lo básico de las asari que te hacen pensar en el tratamiento que se les da. Pero ¿ya por ello no te puede gustar? No pensemos en esos extremos.

El tema está en que hay quien cree que esos “guerreros de la justicia social” vienen a censurar y a quemar todo, y la verdad es que yo no veo eso. Porque sé de gente que se ve a sí misma como feminista y le gusta, por ejemplo, el diseño de algún personaje eminentemente sexualizado (como Mai Shiranui), aunque son capaces de ver más allá del cuerpazo y que sí, el diseño es el que es, pero ven la personalidad del personaje (no solo la pechonalidad).

Que puedes luchar por conseguir más igualdad, pero no se está diciendo que las chicas pechugonas y molonas no puedan existir, que un personaje como Bayonetta o como la anteriormente mencionada Ms Fortune pueden ser grandes personajes pese a que enseñen cacho o vayan muy ajustadas. De hecho, antes de Other M, Samus era así: con armadura, guapa, lista, atlética, capaz, independiente… No había problema, incluso aunque insistieran en despelotarla con los finales, pero luego llegó Other M y se la cargó en términos de personalidad.

Pero igual es que leo y sigo a la gente equivocada y sensata, yo qué sé… xD

23 11 2014
John Wheel

Hotel Dusk, Silent Hill Shattered Memories y Detective Club Famicom 2 no dejan de ser unos “elige tu propia aventura” digitales, un poco más o un poco menos interactivos, un poco más o un poco menos logrados. De hecho el Detective Club lo recomiendo mucho porque engancha de mala manera con su guión brillante y su esquema a medio camino entre aventura gráfica y aventura conversacional.

En cuanto al sexismo, la lucha por la igualdad no ha hecho desaparecer el porno ni los personajes sexualizados ni ganas que tiene. Se trata de, además de seguir haciendo eso, hacer cosas para otros públicos y para todos los públicos. Que los medios no bombardeen de forma unánime y sincronizada con una imagen única de determinados grupos de personas moldeando la cultura por exceso.

La idea es que el entretenimiento sexual, al igual que el violento o cualquier otro, es para gente adulta con responsabilidad suficiente para distinguir entre una persona real y una de ficción. Si alguien por ver una porno piensa que las mujeres sólo sirven para comerse rabos de dos en dos, el problema es que ya era imbécil antes de verla y no iba a serlo menos por haber retirado el entretenimiento para adultos. O era un caso perdido o le educaron mal cuando todavía era menor de edad por no saber enseñarle lo que son las personas o a diferenciar ficción de realidad.

23 11 2014
John Wheel

Y bueno, lo de Other M es sexismo puro porque el autor le pone un foco a Samus y dice “eh, mirad, necesita a un hombre para valer algo” y todavía se siente orgulloso.

25 07 2015
El paradigma sigue cambiando | El muro de Charlie Draug

[…] así que lo recomendable es que lo veáis antes de seguir con esta entrada. También podéis leer “El fin de un paradigma”, un post que escribí con mi punto de vista en general sobre los videojuegos y su mercado, todo muy […]

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