El Supergrupo: el superretorno

29 06 2013

“El Supergrupo” y su continuación “¡Todos contra uno, uno contra todos!”, de Juan López “Jan” y F. Pérez Navarro “Efepé”  fueron las dos primeras historias de Superlópez que leí enteras cuando era un chavalín. Ya había tanteado “El señor de los chupetes”, pero no lo leí entero durante mucho tiempo, ya que en aquella época tiraba de la peluquería del barrio y de cuando me fuera a pelar para leer cómics, ya que mis padres no me daban muchos Superhumor, que digamos.

La cuestión está en que aquellas parodias superheroicas tan reconocibles te llegaban al momento. Aunque conocieras de pasada al Capitán América o a La Cosa, podías verlos retratados y ridiculizados en este grupo que mezcla la Liga de la Justicia con Los Vengadores.

supergrupo

Por supuesto, aun con las risas y con los personajes, tan distintos pero a la vez tan parecidos, sobre todo a la hora de designar un líder para el grupo, pecaba tal vez de un villano con intenciones no muy claras y que se presentaba de una forma extraña, planeando destruir un Supergrupo recién formado aunque pareciera que hablara como si siempre hubiese estado ahí. Aun así, la historia consigue solventar este bache inicial, con las pequeñas vivencias del Supergrupo en el primer álbum y que acaban con una historia más larga y mejor hilada en el segundo, sin olvidar la parodia del género superheroico, especialmente con el banco de superhéroes.

Ya han pasado muchos años desde entonces. De hecho, Superlópez ha cumplido sus cuarenta primaveras este mismo año. Pero la Medianía de Acero y el Supergrupo habían tomado caminos diferentes tras “¡Todos contra uno, uno contra todos!”: Superlópez siguió con álbumes de gran calidad como “La caja de Pandora” y “La gran superproducción”, donde se aleja del tema superheroico para reflexionar con humor sobre religión y el mundo del cine, y luego se adentró más en la crítica social. Y aunque las historias actuales de Jan no sean de lo mejor que ha dado, siguen siendo una lectura más que decente.

Por su parte, el Supergrupo quedó condenado al ostracismo, después de que Efepé consiguiera recuperar sus derechos mientras Jan seguía con Superlópez.

Y precisamente el cuadragésimo aniversario ha sido el oportuno para que estos cinco supertipejos vuelvan, de la mano de Efepé al guión, una vez más, y con Nacho Fernández en la parte artística.

superretorno

Para los que no conozcáis al Supergrupo, como ya he dicho, son una parodia de grupos como la JLA y Los Vengadores. Sus miembros son el Capitán Hispania (parodia del Capitán América cruzado con El Guerrero del Antifaz), Bruto (parodia de Ben “La Cosa” Grimm), El Mago (parodia del Doctor Extraño), La Chica Increíble (parodia de Marvel Girl) y Latas (un cruce ente Iron Man y Ultrón). Se unieron junto a Superlópez para crear un grupo de superhéroes que marcara la diferencia… aunque esa diferencia fuese que siempre se pelearan por el puesto de líder. Tras una serie de aventuras frente a un misterioso villano que hasta consiguió duplicar los poderes del Supergrupo, nuestros héroes vencieron. Y Superlópez decidió que era mejor que los pájaros volaran solos…

… Y el cómic que nos ocupa arranca, precisamente, tras todos estos años en los que el Supergrupo ha ido a su bola. El problema es que han surgido tantos grupos de superhéroes y, no lo neguemos, mucho más eficientes que el Supergrupo, que estos han quedado relegados al papel de unos simples bufones que llegan tarde a todos los fregaos.

La premisa del cómic es sencilla: el Supergrupo lucha por recuperar el prestigio de antaño (espera, ¿tenían de eso?), para lo que recurrirán a buscar un nuevo miembro que revitalice el grupo, ya que no pueden contar con Superlópez, ni tan siquiera nombrarlo, por problemas de derechos de autor (EDT es la editora de este álbum, que obviamente no tiene los derechos de Superlópez), a la par que esperan una amenaza que ellos solitos puedan parar, sin saber que alguien ya los vigila.

sg_superlopezComenzaré con el dibujo del álbum. Ya empiezo diciendo que me gusta mucho el trabajo de Nacho Fernández en general, desde aquel ya lejano Dragon Fall. Con el tiempo, el estilo de Nacho ha combinado las influencias japonesas con un estilo más cartoon, y se ha vuelto mucho más suelto y expresivo.

La principal preocupación del cómic es “¿conseguirá Nacho hacernos olvidar el trazo de Jan?”. Esto no debería ser una preocupación, en primer lugar porque nada sustituirá a Jan. Sin embargo, Nacho consigue adaptar al Supergrupo a su estilo y los hace tan suyos como Jan los hizo cuando dibujó las dos primeras historias de estos superfracasados. Reconocibles a primera vista, con un toque de actualización a los tiempos actuales (sobre todo el peinado de La Chica Increíble), pero siguen siendo ellos, al menos en el apartado físico.

Y aunque el dibujo de Nacho está bastante bien, en todo momento uno piensa que tal vez podría haber hecho más y mejor. Uno puede también pensar que es debido a que no se ha esforzado, pero la realidad es distinta si has seguido la actividad de Nacho durante el último año: fechas de entrega, prisas… Y el dibujo se resiente de ello. Sigue siendo bueno, pero quien conozca la labor de Nacho sabe que es capaz de más. Y aunque hay bastantes fondos, no son muchos los que cuenten con un nivel de detalle aceptable y tira de la simplificación para ahorrar tiempo, ídem cuando un personaje no está muy en primer plano.

Esto también se aplica al coloreado. Intenta en varias viñetas imitar el antiguo coloreado monócromo en tonos naranja, rojo o púrpura, lo que como pequeño homenaje queda bien, pero a lo largo del álbum acaba hartando. Las partes coloreadas de la forma típica de Nacho están mejor, aunque igual que el dibujo se nota que ha habido prisas por acabar. Si hay un nuevo álbum con este tándem, espero que a Nacho le den más tiempo (o que tenga menos cosas pendientes, porque debe estar hasta arriba de proyectos) y pueda darnos más y mejor.

Ya lo digo: me gusta mucho su trabajo, y aun con la leve decepción, sigue teniendo calidad y uno entiende los motivos tras este bajón. Al menos es “tengo el tiempo pegado al culo de tantas cosas que tengo” y no un “esto lo dibujo con desgana”.

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Y aunque el dibujo tenga sus pros y sus contras, sale mucho mejor parado que el guión. El antiguo Supergrupo consiguió salvar la papeleta dignamente gracias a que el villano en la sombra ganaba más y más peso dentro de lo que era, esencialmente, un conjunto de historietas cortas con Superlópez y el Supergrupo, consiguiendo agrupar en dos álbumes una historia entretenida y que mejoraba a medida que avanzaba (aunque la motivación del villano fuese de lo más manida).

En este caso, sin embargo, la historia, o al menos la mitad central de la misma, la búsqueda de un nuevo miembro, es una excusa para los gags, en buena parte no muy afortunados, y no lo oculta.

Ya digo que la premisa es sencilla, y con eso no debería haber ningún problema. Tenemos un Supergrupo en decadencia, que busca un nuevo miembro para volver a ser (si es que alguna vez lo fueron) los más grandes. Efepé busca volver a la parodia superheroica, solo que en vez de aderezarla con más gags y un toque más cotidiano, aquí se busca en todo momento la referencia por la referencia, el gag de “mira, se está metiendo con X”, más que construir chistes que busquen más al lector general que a una parte específica del público.

Porque la lectura de este Superretorno me da a entender que es un álbum ya no para los nostálgicos de los primeros álbumes de Superlópez, que tienen ese aire de parodia de tipos en pijama muy presente pero con su identidad propia, sino para los lectores de cómics de superhéroes en general, lo que por momentos hace que el Supergrupo sea “una parodia más”. Es cierto que hace décadas vimos quién parodiaba a quién en los álbumes aquellos, pero el humor y la historia eran más accesibles para cualquier público, incluso para quienes no conocieran las referencias; conocerlas era un extra que, sí, hacía que se disfrutara más, pero no conocerlas no lastraba tampoco que digamos. Con este Superretorno, sin embargo, he llegado a la conclusión de que o tienes un buen conocimiento de los cómics de superhéroes de las últimas dos décadas o estarás perdido. A eso se añade que hay algún que otro chiste que suena a repetido, especialmente cualquiera que se pueda hacer a costa de la fama de Wolverine/Lobezno de estar en muchos grupos, en muchas colecciones y en prácticamente cualquier medio audiovisual.

Y es una lástima, la verdad, porque voy a decir claramente que las 12 primeras páginas del álbum prometían bastante, mucho, porque aun con sus referencias y sus chistes de actualidad conseguía una atmósfera casi cercana al Superlopez post-Efepé, como si el propio guionista fuese consciente de cómo ha cambiado los tiempos y que tal vez el Supergrupo pudiese seguir los pasos de Superlopez, lo que supone un paso adelante en la evolución de los personajes. Los hace conscientes de que el tiempo ha pasado y que ellos no han mejorado, e incluso puede que hayan ido bajando el nivel. Se respiraba una historia sobre la nostalgia, la decadencia y la lucha por mejorar y demostrar su valía…

…Y es entonces cuando vienen las referencias sin parar gracias al casting de miembros y las visitas a los clones de Lobezno y Batman. Y lo peor, un villano que intenta hacernos creer que de verdad va a conseguir algo derrotando al Supergrupo. Al menos la batalla final, que ocupa las 10 últimas páginas (de 45) no está mal y entretiene, aun con la presentación repentina del villano y con el Deus Ex Machina del copón, y da un respiro a las referencias.

Resumiendo: un comienzo prometedor, una mitad desesperada por referenciar y hacer gracia, y un final que cumple con aprobado raspado, que ya es más de lo que uno espera leída la búsqueda del nuevo miembro del grupo.

¿Es este el Superretorno que nos merecemos? Bueno… No me parece un tebeo horrible, desde luego, tampoco es una obra maestra. Entretiene, por lo menos. Pero no puedo evitar sentirme decepcionado, sobre todo a nivel de guión. Sería erróneo decir que me mueve la nostalgia, porque precisamente leí las aventuras originales antes de ponerme con este retorno y ya digo, aun con sus defectos, entretienen y consiguen un humor atemporal. No sé si podré decir lo mismo de este álbum en el futuro.

Y aun así, espero de verdad que haya una continuación, que Nacho pueda currarse más los dibujos y que Efepé engrase los engranajes para dar algo mejor a nivel de historia.

Ahora toca buscar “¡Otra vez el Supergrupo!”, que reúne a estos cinco y a Superlópez, con los lápices de Jan. Al menos espero leerlo antes de ver cómo Superlópez y Escariano Avieso se topan con el Doctor…

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5 responses

29 06 2013
John Wheel

Así que casi mejor me pongo con los viejos de Superlópez que apenas he leído unos pocos antes que buscar este. Como por ejemplo la segunda mitad de El Supergrupo, llevo muchísimos años con ese cliffhanger. Hasta pensé que era un error de impresión o algo.

29 06 2013
Neyebur

Puedo decir que coincido del todo con tu review. No es un cómic del que me arrepienta de haber comprado, pero esperaba más, algo parecido a los primeros cómics de SuperLopez, antes de que abandonara el tono superheroico que parodiaba en favor de la critica social. Esos primeros cómics conseguían divertir, y las parodias no parecían ser lo único que veías.
Puede que me equivoque, pero creo que este cómic hubiera ido mejor si hubiera seguido el camino que el propio Nacho insinúa en los bocetos que se ven al final del álbum, donde vemos a los miembros del Supergrupo en su identidad civil, sabiendo quiénes son y qué han hecho estos años antes del retorno, si han seguido siendo superhéroes o han intentado renunciar a esa parte (como en un dibujo de la Chica Increíble como peluquera)
Espero ver algo así si hay secuela

1 07 2013
mariods86

Yo aún no he podido hacerme con el álbum, pero le tengo ganas, llevaba años deseando ver más historias del Supergrupo, y en un mismo año se han publicado dos álbumes (y aún no he leído ninguno de los dos, lo cual me mosquea…) es una pena pensar que un proyecto que se ajusta tantísimo a Nacho no llegue a estar a la altura de las expectativas. Pero de todos modos esperaré a conseguirlo, si al menos entretiene ya es un incentivo, y quién sabe, podría ser un primer paso importante para una nueva saga de aventuras del Supergrupo que fuera a mejor en cada álbum. El tiempo lo dirá.

4 01 2014
Pepe

Neyebur… ¿que los cómics de Jan perdieron al cambiar su tono heróico con la crítica social?. Bueno, sí y no. Desde que Jan llegara sobre el álbum número 15 la calidad fue cayendo en picado (ese final por ejemplo de “Monster Chapapote” totalmente decepcionante por ejemplo), pero en sus cómics antiguos también sabía Jan poner crítica social. En “los cabecicubos” de sus primeras historias, Jan criticaba muchas cosas, por ejemplo los nacionalismos (con eso de que los cabezas cuadradas quería cuadrar el mundo y dominarlo, con sus banderas, sus uniformes y extender por todas partes su visión del mundo cuadriculada y nunca mejor dicho). De hecho lo que querían los cabezas cuadradas no era muy diferente de lo que querían los nazis de los años 40. También en esa historia se criticaba el racismo, y esas situaciones en las que las minorías muchas veces no son aceptadas, la gente quiere agredirlas, ya sea porque es diferente a nosotros o porque se teme a lo desconocido. Cuando los cabecicubos eran minoría la gente era racista con ellos por no tener la cabeza redonda (a fin de cuentas eran como de otra raza). Pero cuando se invirtieron los papeles y eran los cabecicubos mayoría, los “cabeciredondos” eran los mal vistos, los que eran perseguidos y repudiados por la sociedad. La epidemia de todas formas para mí representaba una idea, que cuando se va pasando a otras personas, puede ir pegándose, haciéndose parte de nosotros, y a su vez se iba difundiendo a más personas a medida que esa idea iba pasando por más y más cabezas. En este caso la idea era lo que representaba el cabecicubo, o sea ser inflexible, tener ganas de mandar (en este caso reprimir al que no piensa como tú), tener la cabeza cerrada a otras ideas, etc). Además lo de tener la cabeza de una forma u otra, viene siempre a decirnos que, a veces que se te vea como loco o cuerdo tan solo depende de que tu forma de ver el mundo sea mayoría en la sociedad en que te mueves. A lo mejor estás equivocado pero si todo el mundo lo está, nadie pensará que estás mal encaminado.
Total, que aunque en su historia había aventura, también había espacio para una historia sesuda, con crítica social, con mucho jugo que sacarle. Después Jan no sé si es que su personaje está ya gastando de tanta historieta o que Jan hace las historietas ahora como sin gana … pero que esto viene de lejos, como ya digo desde más o menos el álbum 15, sus historias han ido a peor, aparte que todo superhéroe necesita un punto débil y SuperLópez es inmune a casi todo (quitándole eso mucha parte de la gracia y de la aventura) si bien SuperLópez puede ser afectado por la magia (en “el señor de los chupetes” se convierte en una magdalena) xD y también por según qué tipo de golpes como el que le dió el enemigo desconocido que le vence a priori en el segundo tomo de “el supergrupo”.
Sobre este cómic que nos ocupa la verdad no me espero gran cosa. Como digo los cómics de SuperLópez hace tiempo perdieron su encanto, primero al cambiar la forma de dibujar de Jan que ha afectado a la estética de sus historias y por ende, a sus personajes (por ejemplo López tenía un peinado de pelo lacio sin ningún pelo fuera de su sitio y ahora lo tiene como esponjoso, rizado) y los guiones perdiendo calidad. Yo me lo pillaré cuando esté rebajado o lo vendan de saldo y ya os diré algo si lo tengo en mi poder. Eso sí, no me espero gran cosa de él.

4 01 2014
Pepe

Por cierto que los cómics modernos de SuperLópez también tuvo sus aciertos. Por ejemplo “la acera del Tiempo” con eso de los universos alternativos, y todo eso, y más cuando SuperLópez cuando estaba en su época no podía ver el partido de fútbol ya que al intentar cruzar la calle era enviado indefectiblemente al futuro hiciera lo que hiciera y cada vez estaba más frustrado, pero como decía, la etapa moderna de SuperLópez ya no tiene la misma chispa que antes y de hecho a mi el personaje me importa ya bastante poco y mira que Jan empezó con unos guiones divertidísimos con mucha aventura y parodias constantes de las historias de superhéroes y hasta de personajes conocidos. Por ejemplo en las historias de Superman, Lois Lane pasaba de Clark Kent pero no de Superman del cual estaba enamorada y trataba de estera a Clark. En SuperLópez pasa al revés. Luisa Lanas (parodia del nombre Lana Lang) suspiraba por Juan pero cuando veía a SuperLópez le decía “supermedianíadeacero” y le daba con el bolso.
Ay, qué tiempos aquellos…

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