Valdemar o la sodomización de Lovecraft, parte 1

2 03 2013

Empezando con hoy, trataré de actualizar este blog los miércoles y los sábados. Habrá entradas programadas por si acaso… A ver si al menos así me pongo un hábito de escritura y este blog deja de languidecer…

¡Ah, los Mitos de Cthluhu, el Círculo Lovecraft y otras cosas tentaculares más allá de la comprensión humana!

Admito que los Mitos me fascinan en el sentido de que me dejo llevar por los horrores cósmicos y por el descenso a la locura de los personajes, aunque sea cierto que Howard Phillips Lovecraft y sus colegas no es que fuesen los mejores narradores. Muy imaginativos, pero incapaces de escribir una historia sin llenarla de parrafadas gargantuescas (Lovecraft es conocido por sus fobias, seguro que tenía una a los puntos y aparte… y a los diálogos).

Adaptar los Mitos no resulta sencillo, puesto que todos tenemos nuestra visión, y hay tantas cosas que uno puede liarse y perder la cordura. Solo puedo deciros que las dos películas de las que hablaré, “La herencia Valdemar” y “La Sombra Prohibida”, que en verdad son dos partes de la misma película, están muy lejos siquiera de considerarse adaptación libre de los Mitos.

La_herencia_Valdemar

“La herencia Valdemar” es la opera prima de José Luis Alemán. En su momento, se habló bastante de ella no solo porque se quería atrever con Lovecraft, sino porque era una película primeriza que no contó con ningún tipo de subvención, lo que llevó a considerarse como el adalid de aquellos que suelen rajar contra las películas subvencionadas en el cine español. Pero independientemente de que esta película y su continuación tuvieran o no subvención, la realidad es la siguiente:

No. Deberían. Existir.

Alemán se jactaba de querer hacer una adaptación libre de Lovecraft y compañía, de querer introducir su propia historia de los Mitos, de respetar el material original. Habría sido más respetuoso si no hubiese hecho ninguna relación con los Mitos, pero ese no es el problema, porque lo lovecraftiano apenas sí tiene peso y todo puede ser sustituido por satanismo genérico de salón, ¡y ni nos enteraríamos!

No, eso es un mal menor… El problema principal es que como películas, estas son muy, muy, muy mediocres… Bueno, en realidad la mediocre tirando a mala es “La herencia Valdemar”, el caso de “La sombra prohibida” es bien distinto y más lamentable. Y estoy siendo suave, seguramente porque son obras primerizas. Claro que esa no debería ser excusa.

Lo que sí es triste es que estas dos películas sean lo último que hiciera en vida Paul Naschy. Y uno de los últimos trabajos de Paco Maestre. Me recuerdan a Raúl Juliá y su último papel en “Street Fighter, la última batalla”… Pobres…

Y sin más dilación, vayamos allá con la primera película. ¿O sería mejor decir “prólogo alargado”?

Aunque son dos películas, no nos engañemos: “La herencia Valdemar” es un prólogo de hora y media de “La sombra prohibida”. Un prólogo que se hace muy largo para lo que quiere contar, ya que hay tanta paja que se podría resumir en veinte minutos o media hora.

La película empieza con una tasadora, Luisa Llorente (interpretada por Silvia Abascal), siendo enviada a una mansión de finales del siglo XIX, la Mansión Valdemar, para realizar su valoración porque resulta que el anterior tasador que enviaron lleva 20 días sin dar señales de vida. Aquí empezamos ya a extañarnos: ¿un tasador lleva 20 días sin ponerse en contacto y nadie ha hecho nada hasta ahora? ¿Simplemente suponen que se ha fugado porque ha encontrado un chollo? Y aun así más, ¿20 días no son demasiados días?

valdemar001

Bueno, para descomponerte 20 días son más que suficientes…

Sea lo que sea, Luisa también desaparece sin dejar rastro. Ante esta nueva desaparición, el presidente de la compañía, Maximilian (Eusebio Poncela), que como curiosidad tiene un bastón con la cabeza de un ser tentacular (no sé si Cthulhu o Zoidberg, pero quedaos con eso), decide, por una parte, enviar a dos personajillos, unos tales Eduardo y Ana (Rodolfo Sancho y Norma Ruíz, respectivamente), a la hacienda de los Valdemar; de forma paralela, envía a un detective, Nicolás Tramel (Óscar Jaenada), a investigar la desaparición de Luisa.

Es decir, envía gente a encargarse del asunto solo cuando desaparecen dos tasadores, no tras la misteriosa desaparición del primero… De nuevo, ¿tras 20 días no hicieron nada? ¿Tenían que esperar a que desapareciera también la otra tasadora para moverse? Como para fiarse de una compañía así…

Falta de sentido común aparte (y el propio detective lo remarca), Nicolás es acompañado en su viaje con la doctora Nora Cerviá (Ana Risueño), presidenta de la Fundación Valdemar y encargada de ponerle en antecedente sobre los Valdemar. Una forma como cualquier otra de meternos un flashback hasta finales del siglo XIX para presentarnos a Lázaro y Leonor Valdemar (Daniele Liotti y Laia Marull) … y su fiel mayordomo Jervás, alias Paul Naschy, cuya única función es la de ejercer de sentido común en esta película y en la siguiente, es la única conexión que tenemos con la realidad del absurdo que suponen estos dos largometrajes.

Ella, Leonor, es una sufragista que regenta un orfanato; él, Lázaro, es un fotógrafo y farsante que se dedica a montar sesiones de espiritismo a cada cual más fraudulenta, en las que colabora también su esposa…

valdemar002

La diferencia entre las sesiones de espiritismo del siglo XIX y las de ahora es que antes vestían mejor.

… Hasta que un periodista hace públicos sus embustes. Pero alguien, interesado en las sesiones de Lázaro, consigue sacarle del apuro. Este alguien es Aleister Crowley (Paco Maestre), ocultista británico sin acento (y anacronismo con patas en esta película), que comunica a Lázaro que sus sesiones tenían algo de verdad, y es por ello que le propone realizar el así llamado “rito de Dunwich” para invocar a un ente poderoso y alcanzar conocimiento.

Obviamente, el ritual sale mal y un espíritu llamado ‘devorador’ anda suelto, poseyendo a un muerto de un cementerio cercano. Una forma rápida de conseguir un zombi. Por supuesto, todo esto lleva a la tragedia, con Leonor muerta para salvar a Lázaro, dejando que el zombi ronde por ahí sin hacer nada.

valdemar003

Esto es lo más sobrenatural que veréis en este prólogo alargado.

Y aquí termina (o eso creemos) la historia de los Valdemar, sin que la investigación del detective Nicolás empiece y solo sabiendo que algo le pasará a Luisa, algo nada agradable. Y eso es todo.

Lo que tenemos en esta primera parte es pocos aciertos y muchos fallos. Y aun así, sus aciertos no parecen tales, ya que la ambientación decimonónica, por ejemplo, tiene trampa: usa pocas localizaciones y trajes de época para evitar grandes cagadas. También están los efectos especiales, entre los artesanales y los digitales, aunque estos en realidad son muy irregulares, pero comparados con el resto de cosas de la película, casi parecen un acierto.

Los fallos… empecemos con los actores: no hay ni uno que se salva. Ni siquiera Naschy y Maestre, el primero muy discretito como Jervás, y el segundo demasiado sobreactuado como Crowley (y hablamos de Maestre)… y eso que son los mejores de la película con diferencia. El resto del elenco muestra una apabullante carencia de sentimiento, y unas emociones muy mal fingidas.

Lo de las emociones es muy importante. Un buen actor es aquel que consigue transmitir, aunque sepas que solo es una actuación; aquí no hay buenos actores (aunque claro, teniendo a gente como Silvia Abascal u Óscar Jaenada, quien debe tener miedo a vocalizar correctamente, no sé qué íbamos a esperar). Aunque admito que hay momentos en que Daniele Lotti y Laia Marull hacen más o menos creíble al matrimonio Valdemar, y eso que Lotti no puede ocultar su acento.

Y a eso hay que añadir diálogos que no llaman en absoluto, entre frases sin sentido y monólogos que parecen sacados de la Wikipedia, y que casi puedes ignorar. Digo casi porque, a fin de cuentas, tratan de contarnos una historia.

Entonces, ¿qué hay de la historia? Esta en sí no parece, en un principio, ir mal. Hay un misterio y un pasado, lo habitual. Pero se alarga, se alarga innecesariamente, tiene mucho relleno, mucha paja, y un ritmo que no sabe cómo ir. ¿Una película lenta? ¿Algo más de velocidad por aquí o por allá? No es capaz de crear tensión, ni tan siquiera de interesarte. La forzada inclusión de elementos lovecraftianos no ayuda a elevar el interés, sino que queda ahí, como un pegote. Si los Mitos iban a ser uno de los valores positivos para el film, mal asunto.

Además, la película termina bruscamente. Sí, es verdad, es solo la primera parte, y que la historia de los Valdemar queda, en un principio, cerrada… pero no hay siquiera un cliffhanger en condiciones. Al parecer, todo esto de las dos partes es una decisión más comercial que otra cosa. Pero si vas a dividir una película en dos partes, lo suyo es que el cliffhanger que dejes en la primera haga que el espectador espere con ansias la segunda. No se consigue eso en esta película, la sensación que debería darte es de “la historia no ha acabado porque ahora viene ¡la segunda parte!”, y en cambio esta te da la de “esta película está sin acabar, y ya”.

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Lino Braxe (Stoker… no, no me estoy equivocando, ya lo explico) y Paco Maestre (Crowley) huyendo de terrores arcanos y de la película.

Y luego está esa bonita falta de documentación representada en ese gran anacronismo con patas: Aleister Crowley. Este ocultista británico existió de verdad, nació en 1875, y si la película está situada alrededor de 1880… bueno, está claro que no iba a tener con 5 años pintas de señor mayor, ¿no?

A eso le añadimos los cameos de personajes históricos para tratar de darle ‘realismo’… Pero claro, resultan ser cameos innecesarios y muy tomados con pinzas, sin excusa alguna para que estos personajes estén en la España de finales del siglo XIX. Una rápida búsqueda nos revela que los cameos son dos asesinas en serie estadounidenses (Belle Gunnes y Lizzie Borden), un compositor de ópera italiano (Fuchini) y Bram Stoker. Y sí, lo de Stoker lo veo innecesario, aunque sea conocido por todos su interés por el ocultismo. Chirría y casi parece que el director, que además es el guionista, solo quiera restregarnos su conocimiento de cultura popular, aunque parece no haberse documentado más allá de tomar nombres y un par de curiosidades.

Solo nos queda esperar a ver la conclusión de “La sombra prohibida”, donde nos encontraremos con una gran dosis de vergüenza ajena. Porque si “La herencia Valdemar” es mediocre tirando a mala, “La sombra prohibida” no tiene salvación alguna.

Así que el miércoles os quiero aquí para que terminéis de horrorizaros, ¿vale?

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One response

2 03 2013
Deka Black (@TokuDeka)

Lo de Stoker podria haber dado juego… bien usado. me JODE decirlo, porque es un tipo de narrativa que como ya sabes me encanta y defien do con ganas. pero esto hbiera funcionado mejor como novela de a duro. Y temo decir que de las normalillas (soy fan, no ciego)

Pero vamos, que tampoco le voy a pedir peras al olmo. Yo sigo esperando una adaptacion de “En Busca de la Ciudad del Sol poniente” 8esa bien hecha si que seria interesante).

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