Ascendancy: Frutmaka

1 04 2009

¿Creíais que lo había olvidado? He estado liado, mañana tengo examen y necesito relajarme… así que vamos con los fanáticos del agujero negro…

Frutmaka – Teleportadores

Eres el Alto Prelado de Graveesha. Es el deseo de Graveesha que los Frutmaka se extiendan por las estrellas. Debes guiar a los Frutmaka para formar naves, para hacer que la sustancia de tu planeta se una y forme en sí misma naves espaciales.

No bajes la guardia. El universo está lleno de ésos que se mueven sin objetivo, ésos que realizan las acciones con las crudas y repugnantes partes de sus cuerpos. La historia ha demostrado que los Frutmaka no pueden confiar en ellos. Sólo los Frutmaka viven en la luz. Sólo los Frutmaka siguen verdaderamente el ejemplo de Graveesha de la perfecta inmovilidad. Sólo los Frutmaka poseen el don de la acción pura.

Los Frutmaka se desarrollaron cerca de un agujero negro, su adorado dios Graveesha, en el mismo planeta que vio nacer a los Swaparamans. Hace mucho tiempo expulsaron a los Swaparamans del mundo que ambos compartían, al ver a los Swaparamans como una amenaza a sus creencias y a su estilo de vida.

Los Frutmaka se mueven con una lentitud glacial. Son animales cercanos a los hongos que obtuvieron una gran inteligencia al comienzo de su evolución. Su frustración al ser completamente conscientes e indefensos mientras eran devorados vivos por los depredadores, dio lugar al desarrollo de habilidades telekinéticas latentes. Nadie sabe cuándo fue la primera vez que los Frutmaka fustigaron a sus verdugos con sus mentes, pero los actuales Frutmaka tienen una habilidad formidable para teletransportar objetos con la fuerza del deseo.

Son capaces de combinar su habilidad, y cuando se agrupan juntos pueden teletransportar grandes objetos a través de enormes distancias. Los Frutmaka creen que Graveesha les dio el poder de teletransportar objetos con el propósito de hacer sacrificios en su nombre. Ocasionalmente teletransportan enemigos a Graveesha para mantenerse en armonía con su dios. No se sabe exactamente qué les ocurre a las víctimas de Graveesha.

Habilidad especial: Los Frutmaka pueden expulsar a las naves alienígenas de sus colonias estelares. (Activa) Necesita 77 días para tener suficiente energía para usarla.

Naves:
Pequeña
Mediana
Grande
Enorme

Opinión personal:

Los Frutmaka, jugablemente, no son gran cosa. Su habilidad les puede librar de una inminente invasión, aunque esto sólo puede retrasarla en varios días. Pero ciertamente, es una habilidad que, cuando es útil, es útil, pero mientras tanto sólo sirve para tenerla ahí, en la recámara.

Como especie contra la que jugar, los Frutmaka son muy cabezotas, así que una alianza con estos tipos es muy complicada. De hecho, puede llevar muchísimo tiempo conseguir que estén al fin de tu parte… o al menos, que no los tengas de enemigos.

Entonces, y ahora os preguntaréis, ¿qué es lo que hace de los Frutmaka una de mis especies favoritas? Muy sencillo: su concepto. Hongos con poderes telekinéticos y adoradores hasta el extremo de ser fanáticos religiosos de un agujero negro, Graveesha. En mi opinión es uno de los conceptos de ciencia-ficción más originales que he visto, y eso que Ascendancy tiene muchos ejemplos.

Además, esta especie y los Swaparamans son las únicas que tienen una relación directa, lo cual es más interesante. Mientras las demás especies no se conocen unas a otras, Frutmaka y Swaparamans, en cambio, tiene su propia historia y aunque en Ascendancy no esté desarrollado este trasfondo, uno puede imaginarse las luchas entre los fanáticos de Graveesha y una especie de bicéfalos que se ven obligados a convertirse en exiliados espaciales mientras la gran mayoría de los Swaparamans sirven como sacrificio a Graveesha. Cruel, sí, pero que puede dar lugar a muchas ideas entre ambas especies. Lástima que los Swaparamans no sean tan interesantes como los Frutmaka en el fondo…

Puntuación: 7.5 / 10 (la nota es así de baja por el tema de la jugabilidad… si no, del 8 no bajaban xD)

El Gran Templo de Graveesha era una estructura gigantesca, parecida a un pilar de obsidiana de más de cincuenta metros, alzándose en toda su gloria en la gran ciudad que antaño fuera unas tierras yermas en el mundo que vio a los Frutmaka nacer. Las pequeñas comunidades de los Frutmaka habían crecido alrededor del templo desde que su especie comenzó a mostrar su poder a los demás habitantes de este mundo hasta formar aquel gran núcleo urbano que los Frutmaka raramente abandonaban.

Y es que la vida de los Frutmaka estaba enteramente dedicada a Graveesha, para lo cual no necesitaban abandonar su hogar. La singularidad del enorme agujero negro que no dejaba de absorber luz y energía de su estrella “hermana” había fascinado a los Frutmaka incluso antes de ser los dueños del planeta. El poder de la quietud y, a la vez y de forma contradictoria, de modificar su entorno había estado siempre en sus mentes. Y cuando sus poderes telekinéticos despertaron, fue cuando, según ellos, sus espíritus habían entrado finalmente en comunión con el agujero negro, con la gran divinidad conocida como Graveesha. Y que éste les había dado su poder para un propósito mayor.

Durante siglos, las guerras habían llevado a muchos enemigos de los Frutmaka, a muchos infieles, al borde de la extinción. O a ser borrados totalmente del mapa. Incluso su raza hermana, los Swaparamans, no tuvieron más remedio que abandonar este mundo temiendo su inminente fin a manos de los fanáticos Frutmaka. Y ahora, nadie se atrevía a dudar de la fe de Graveesha.

Precisamente en ese momento, miles de estos Frutmaka se encontraban frente al Gran Templo de Graveesha, esperando las bendiciones diarias del Alto Prelado. Pero habían pasado varios minutos desde que debiera haber empezado la ceremonia y el líder espiritual de los Frutmaka aún no había aparecido.

Y cuando la duda empezó a generalizarse, apareció al fin. Sobre una pequeña plataforma gravitatoria que le permitía desplazarse rápidamente, el Alto Prelado de Graveesha salió por las enormes puertas del templo. A excepción de lo que parecían túnicas oscuras, el Alto Prelado no se distinguía físicamente de los demás Frutmaka, pero cuando uno trataba de equiparar sus poderes y su fe, ahí el Alto Prelado mostraba el porqué de su condición.

Todos los Frutmaka se habían girado lentamente y a la vez para observar a su líder. El Alto Prelado pasó entonces a bendecir a todos los Frutmaka presentes en el nombre de Graveesha. Una vez las bendiciones fueron dadas, el Alto Prelado llamó a los demás Frutmaka a escucharle:

“Graveesha me ha hablado en mi trance y me ha mostrado un camino que había permanecido oculto a nosotros, pues hasta ahora no habíamos estado preparados.

Como sabéis, hermanos, nuestro mundo conoce ya el verdadero significado de la Iluminación.  Pero el nuestro no es el único de los mundos de este Universo, y Graveesha lo sabe. Graveesha quería ver hasta qué punto le éramos fieles, hasta dónde llegaríamos para extender su fe. Y hermanos, Graveesha está orgulloso de nosotros. Y por eso se nos es revelado un nuevo camino… El camino de las estrellas.

Los mundos que hay más allá del nuestro están habitados por seres que desconocen el verdadero camino. Seres que se resisten a ver la luz de la perfecta quietud, de la Verdad Absoluta de Graveesha. Es por eso que nuestro Dios quiere que lleguemos hasta ellos, que les enseñemos nuestra Verdad Absoluta. Y si siguen resistiéndose, hacerles ver el error de su herejía, igual que hicimos con todos los que se opusieron aquí.

Puede incluso que volvamos a encontrarnos con los Swaparamans. Su castigo por su herejía aún está incompleto y Graveesha nos guiará para que tal cometido se realice de una vez por todas.

Pero es necesario que todos pongamos de nuestra parte para que la voluntad de Graveesha se realice. El suelo que nos dio nuestros hogares y que nos permitió alzar este gran homenaje a nuestro Dios será también el suelo que nos permitirá crear las grandes naves que llevarán a nuestros misioneros hasta los confines del cosmos, para extender la Verdad Absoluta y machacar a los infieles. Es necesario, pues, que comencemos este camino estelar, que nuestros conocimientos se expandan aún más.

Tened, además, mucho cuidado con los infieles. Procurad que jamás descubran nuestro hogar, pues el Gran Templo de Graveesha no está hecho para aquéllos que no caminen en la luz.

Que Graveesha esté con vosotros, hermanos. Podéis ir en paz.”

No pasaría mucho tiempo tras este discurso hasta que la primera nave Frutmaka abandonara su mundo en busca de otros que conquistar con la fuerza de la fe, pues así era la voluntad de Graveesha.

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One response

2 04 2009
Deka Black

Setas fanaticas con poderes de teleportacion. parece algo sacado de mi coleccion de bolsilibros, tu… 😉

Dicho sea esto como algo bueno, ojo.

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