Cartones PERROS

22 03 2021

Hablar de «Cartones PERROS» no es fácil. Nunca lo ha sido. Provoca una mezcla de extrañeza, satisfacción y ceños fruncidos.

Cuando vi cómo los artífices detrás de la cuenta de él, el Chocu (y del videojuego, del que ya hablé en este blog), empezaron a subir tiras a Twitter… bueno, no me extrañó, la mayoría venían del mundo del webcómic (recordemos que el mono debutó en la ya muerta y enterrada Subcultura). Tampoco me sorprendió que fuesen experimentales y absurdos, ya que era algo que habían ido depurando con los años, nuevamente, gracias al Chocu. Ni tampoco que fueran consiguiendo fama.

Lo que me sorprendió fue… que me gustase tanto. Aun con sus altibajos, que son bastantes, LOS AUTORES se las apañaron para crear una serie de tiras y personajes que respiran, transpiran, cagan y otras funciones vitales. Habían dado vida a una serie de estrambóticos personajillos, desde niños coñones hasta asesinos en serie majísimos, pasando por lo que quiera que sea Don Cuck. De eso ya hablaré cuando toque…

«Cartones PERROS» llegó hasta convertirse en una apuesta para la editorial Fandogamia. Aunque algo me dice que hasta la Gran F sabía que PERROS es demasiado especial, y lo que funciona en Internet igual no funciona impreso. Y por eso lanzaron el Croufando de rigor, junto a «Sácamelo todo (las tiras completas de Mr. Prolapso)», con sus recompensas y con un añadido interesante: un pequeño zine llamado «El fin de Cartones PERROS», del que también voy a hablar aquí.

Pero bueno, ya está bien de tantos rodeos… ¿Qué es «Cartones PERROS»?

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2020, odisea en la pandemia

31 12 2020

Ah, sí, 2020, ese año…Anda que no va a dar para hablar en el futuro…

Ya sé que hay gente que ve lo de los resúmenes del año como algo innecesario, porque el año es un concepto humano, qué sentido tiene, bla bla bla… Pero con el coronavirus la cosa ha cambiado muchísimo, y será un concepto humano y tal, pero 2020 se ha convertido en un año para olvidar que, por ironías del destino, recordaremos durante mucho.

Así que me parece adecuado hacer una retrospectiva de lo que ha sido este año 2020. Precisamente por lo bueno y por lo malo que nos ha traído, y porque necesito hacer un balance: quiero pensar que no todo ha sido negativo, que hay algo positivo. Entre la pandemia, el estrés y la maldad de ciertas personas, hay algo de luz y de esperanza, algo bonito que te haga sonreír…

… Que me haga sonreír.

Por tanto, es hora de darse la zambullida en este resumen, que en realidad será un señor tocho, porque hay cosas que no cambian.


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Blasphemous

29 09 2019

The Game Kitchen es una compañía sevillana conocida por «The Last Door», un juego de point-and-click que, con un estilo gráfico muy simple, sin embargo, consigue crear toda una atmósfera de suspense.

Así que es curioso que «Blasphemous», su segundo juego, sea una aventura de acción y plataformas, muy en la vena de «Castlevania» y «Metroid» (aunque hay quien se niega a llamar a este juego un ‘metroidvania’), junto a la narrativa críptica y sombría de juegos como «Dark Souls». Pero no se olvidan de crear una atmósfera única, y aquí lo hacen tomando firmemente como inspiración la España (y, más concretamente, Andalucía) más devota y cristiana, con todo lo que ello implica.

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Voy a empezar diciendo que «Blasphemous» me ha gustado y me parece un buen juego. Me quito este peso de encima porque lo que viene a continuación, seguramente, haga pensar a alguien que no me ha gustado tanto… cuando es perfectamente normal que algo te guste mucho y, sin embargo, puedas sacarle punta.

Es un juego que requiere de tu atención en las plataformas, en la exploración y en los combates. Es un juego que toma el arte inspirado por las pinturas barrocas y oscuras, por la religión en su vertiente más sureña (y sí, eso incluye la Semana Santa). «Blasphemous» cree fervientemente en el poder de las imágenes para crear su propio mundo, su propia historia.

Lo que quiero decir es que, tras jugarlo, no sé hasta qué punto he estado o no en sintonía con lo que me ha estado contando «Blasphemous». He disfrutado y me ha frustrado su plataformeo, sus combates y su búsqueda de objetos, pero ¿en cuanto a su alma? Bueno, ahí vamos…
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Cuphead

21 09 2019

Una de esas cosas que me gustan mucho pero no suelo airear es la animación del tipo ‘rubber hose’. Ya sabéis, la de cortos animados de los años 30 y por ahí, con los Fleischer y Disney: personajes de miembros que ondulan constantemente, total desprecio por la anatomía, la Física y la lógica, temas espeluznantes junto a un humor retorcido…

… O también, que no se nos olvide, con sus elementos problemáticos heredados de aquella época, tal y como se menciona en este vídeo sobre los famosos guantes blancos (como adelanto, una palabra: minstrel):

Y para un buen ejemplo de este tipo de animación, nada como este corto de Betty Boop: “Red Hot Mamma”.

Pues imaginemos ahora que eso acabe en un videojuego…

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Peacock: la razón por la que me acabó interesando «Skullgirls»

… No, me refiero a que el estilo ‘rubber hose’ dé vida a todo un videojuego. Que este juego lo tenga todo: los tropos, los diseños, la animación, la música…

Claro que, a estas alturas del cuento, ya sabemos a qué me refiero: «Cuphead», el juego de Studio MDHR.

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«Cuphead» es el sueño hecho realidad de dos hermanos, Chad y Jared Moldenhauer. La primera vez que el mundo vio el teaser en una de las conferencias de Microsoft, es normal que nos emocionara a quienes nos gusta este tipo de animación: es el homenaje perfecto en todo lo que se refiere a su estética, pero encima es un juego de combatir diversos jefes, con tintes de «Contra», «Gunstar Heroes» o «Metal Slug». Desde entonces, el juego siguió creciendo, se añadieron más jefes, fases de correr y disparar, más música, más humor, más locura…

… Pero también supuso que los hermanos se hipotecaran o que incluso Maja Moldenhauer, productora y entintadora principal, tuviera que compaginar su trabajo con el cuidado de sus hijos e incluso su embarzo (¿baja por maternidad? ¿qué es eso?). Vamos, que es genial que un juego independiente se haya convertido en un éxito, pero estas cosas dan escalofríos y uno solo puede esperar que en Studio MDHR hayan aprendido la lección para el futuro y no continúen con estas prácticas que, por desgracia, son muy comunes en la industria.

Porque es un punto (grande y) negativo en un juego que iba dispuesto a ser ‘rubber hose’ puro y duro, y lo consiguió. Vaya si lo consiguió. Al menos, como digo, en el tema artístico.

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Orgullo

30 06 2019

Junio es el Mes del Orgullo, eso lo sabemos. Se celebran los disturbios de Stonewall que, aun no siendo los primeros, fueron los que marcaron el pistoletazo de salida de la lucha LGBT. Y también sabemos que hoy se acaba el mes, pero la lucha sigue, porque esto no es en plan de vamos a celebrar un mes y, si te he visto, no me acuerdo. Que el Mes del Orgullo no es «el mes en que os permitimos a los desviados que os mostréis y luego desapareced hasta el año que viene», ni «el mes de vamos a hacernos los guays apoyando a la peña LGBT y luego seguiremos como si no existieran» y similares. Solo es un recordatorio de lo que mucha gente tuvo que pelear y lo que queda todavía por hacer.

Claro que ahora os preguntaréis: «¿y tú qué tienes que ver con todo esto?». Pues digamos que llevo todo el mes pensando en qué puedo hablar en un mes como este. Y, claro, que este es mi rincón egocéntrico de Internet, solo que no sabía cómo poner en palabras lo que quería decir. Y creo que va tocando…

Porque, sinceramente, durante este mes y los anteriores he tenido dudas, muchísimas, y ciertos sentimientos que quiero exponer, aunque sea para que me digan que no debería pensar así. Así que… ¡al turrón! Lee el resto de esta entrada »





Empotradoras

22 06 2019

«Empotradoras» nació como un concurso de relatos, de como mucho 6000 palabras. Su propósito era sencillo: recuperar el erotismo en la literatura de género, ya sea fantasía, ciencia-ficción o terror. Decir que la empresa de Virginia Buedo y Alister Mairon llegó a buen puerto es quedarse cortos. Quiero decir, hasta su crowdfunding consiguió un éxito más que holgado.

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Ilustración de portada por Gemma Martínez [Fuente: Verkami de «Empotradoras»]

Aparte, no es simplemente una antología erótica. Que lo es, desde luego. También es una antología que habla de la libertad sexual, del consentimiento, del juego acordado, de la dedicación por tu pareja, sobre la diversidad… Es algo que sus promotoras alentaban desde el primer momento (de hecho, el nombre, «Empotradoras», viene de los hilos de Cristina Domenech sobre el lesbianismo y la bisexualidad de las mujeres en el pasado).

Cada relato de esta antología, diez en total, cuenta, además, con una ilustración que representa algún momento de la historia que corresponda. Aunque no tienen el mismo nivel de detalle y calidad que la portada, sí que son muy precisos a la hora de dar forma a sus protagonistas y las situaciones picantonas que viven.

Como curiosidad, participé en el concurso… pero, obviamente, no conseguí nada. Y no me extraña, tras leer esta antología. Entre la calidad de los relatos y que yo soy muy torpe para el erotismo… De todas formas, por si os interesa, en el blog de relatos subí, tras conocerse el fallo del concurso, mi aporte: «Einok y Zuttei».

Y ahora, sin más dilación…

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Misteria I

15 06 2019

Ya sabéis que aquí uno es muy de darle a la fantasía y a la ciencia-ficción, y a cualquier cosa que las combine. Sin embargo, no es menos cierto que hay veces que uno debe salirse de su zona de confort, y la antología «Misteria I» (ya prometen que, por lo menos, es la primera) es una forma de darle el tiento al misterio. Aunque no me es desconocido, porque alguna historia de Agatha Christie leí hace tiempo, la verdad es que no ha sido un género que consiguiera atraparme.

Aun así, «Misteria I» ha sido una sorpresa grata. Desde LES Editorial querían iniciar su línea Policíaca|Suspense, y nada mejor que con un concurso para escritoras y con protagonistas femeninas y LBT. Si ya me conocéis, sabéis que estoy muy a favor de esta diversidad e inclusividad; cansa ya lo de hablar de que se ‘fuerza’ la representación LGBT (o femenina o racializada) y es necesario derribar barreras y expulsar a los demonios más rancios e ignorantes.

Ese objetivo lo cumplen cada uno de los doce relatos que componen «Misteria I». Puede que haya tenido mis más y mis menos, pero ya digo que es una colección muy notable.

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Portada de la antología [Fuente: web de LES Editoria]

Así que, como en el resto de colecciones y antologías, toca hablar de los relatos que podemos encontrarnos… Lee el resto de esta entrada »





La Compañía Amable

8 06 2019

«Por una amiga… Por una amiga es distinto.»

Esta es una de esas historias que uno siempre oía por redes sociales. El nombre de la Compañía Amable salía no pocas veces por mi cronología de Twitter. Sabía de su escritora, Rocío Vega, por el webcómic «Chrysalis» que tenía junto a PREZ y basado en «Changeling», y por ser la autora de «Horizonte Rojo» (que todavía no he leído… lo sé, algún día debo saldar esa deuda). Puede que, hasta entonces, no hubiese leído mucho de su obra, solo fragmentos y un webcómic perdido en la noche de los tiempos, pero tenía confianza en que lo que escribía merecía la pena.

Así que cuando Cerbero decidió editar el primer tomo de las historias de estas aventureras, sabía que debía hacerme con él. Y, como con muchas obras de las que he hablado aquí, he quedado muy satisfecho.

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Portada de Cecilia G.F. [Fuente: Web de Ed. Cerbero]

«La Compañía Amable» es un recopilatorio de historias que, aparentemente, solo tienen como nexo común a este grupo de aventureras, en el pasado y en el presente… Pero, por supuesto, en cuanto llevamos un par o tres de ellas leídas, está claro que Vega tiene la idea de contar el presente de unas aventureras famosas y retiradas recordándonos su pasado, en el que aún eran unas perfectas desconocidas pero compartían una amistad, en apariencia inquebrantable. Lee el resto de esta entrada »





Fanfic, divino tesoro

18 05 2019

El término fanfiction o fan-fiction pertenece a la lengua anglosajona y puede traducirse como “ficciones de fans”. Frecuentemente se encuentra abreviado como fanfic (esta abreviación es la más percibida como una sola palabra en el ciberespacio) o, de forma simple, fic.

Se trata de una ficción creada por fans y para fans, la cual toma un texto original o persona famosa como punto de partida. Se crea, por lo general, en una comunidad o fandom y es distribuido, principalmente, en línea, aunque antes de Internet se imprimían.

Wikipedia en español

Toca hablar un poco de los fanfics desde una perspectiva un tanto personal, pero antes necesito que pongamos las cosas en contexto…

En La Nave Invisible, Anna Roldós escribió sobre los fanfics: sus orígenes, su significado, su relevancia (especialmente entre las mujeres, sus mayores baluartes), y el desprecio hacia estos mezclado con misoginia. Esto se complementa con este artículo de Darkor de 2016 sobre Philip José Farmer. Ambos artículos son los que me han inspirado a escribir este post… aunque al final, lo que voy a decir, no tenga mucho que ver con lo que ellas han comentado.

También, por añadir, está el texto que escribí en su momento, «El fanart y yo» que, pese a que el título lo deja claro, tiene algunas menciones a los fanfics y, sobre todo, refleja mi postura al respecto de las obras de fans como muestra de amor y apoyo a la obra original hace tres años y que sigue prácticamente intacta.

Pero entonces… si mi opinión sobre fanfics y fanarts se mantiene casi igual, ¿Por qué escribir este post? Pues vamos a ello, ¿no?

Desde luego, no vengo aquí a hablaros de la historia del fanfic, porque de eso ya lo tenéis, y muy bien contado, en los enlaces. Pero sí que vengo a hablar de cómo yo mismo he tenido esa experiencia, sin saberlo primero, observando desde la barrera luego y escribiendo después, para después despreciarlo y, con el tiempo y escuchando a gente más sabia, volver a interesarme. Puede que ahora mismo no sea ni lector ni escritor de fanfics, igual que tampoco hago ni leo (apenas) webcómics, pero sí que soy de los que volvería a caer en ello… Lee el resto de esta entrada »





Thimbleweed Park

11 05 2019

Las aventuras gráficas y yo nos solemos llevar bien, pese a algunas tiranteces. Los «Monkey Island», «Day of the Tentacle», los juegos de Sam y Max (sinceramente, me gustó más lo que hizo Telltale que el «Sam & Max: Hit the Road», de LucasArts), «Toonstruck», «Grim Fandango»… Todos, con sus cosas buenas y malas, me gustan en buena medida.

(Si alguien pregunta: los «King Quest» me pillaron ya bastante tarde, dependía de pequeño de mi tío para jugar a según qué cosas, pero sus mil y una muertes me parecen geniales.)

Pero hay un juego, uno en especial, de este género con el que nunca me he llevado bien: «Maniac Mansion». Sí, el juego cuya continuación me gusta mucho. Y sí, suena contradictorio.

Mi problema con este juego es que, aun con guía, resultaba demasiado enrevesado y, por momentos, estúpido e incapaz de perdonarte ni una. «Day of the Tentacle» tiene sus chorradas, pero entran dentro del absurdo de su mundo, reforzado por su estilo gráfico. Su predecesor es, directamente, un juego sádico, sin piedad, y encima con un estilo visual desagradable, aunque todo sea por el tema de las limitaciones de la época. Jugarlo en la actualidad es, dependiendo de la persona, desde una experiencia atemporal hasta una tortura inenarrable.

Claro que… No hay que quitarle su justo mérito: supuso una revolución no solo por su sadismo lúdico, sino también por ser el origen del SCUMM (Script Creation Utility for Maniac Mansion), el lenguaje y motor de juego que implementó el sistema de unir verbos y objetos para resolver puzles de lo más enrevesados. Y, con esa filosofía, es con lo que llegamos a «Thimbleweed Park», el juego de Ron Gilbert y Gary Winnick que viene a recordarnos la época en la que el SCUMM era una novedad (no por nada, Gilbert es el padre del SCUMM junto a Aric Wilmunder).

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«Thimbleweed Park» es una manera de cómo usar la nostalgia para crear un juego que rinda homenaje a un género que, aparentemente, languidece, pero sin dejar que dicha nostalgia te ciegue… la mayor parte del tiempo. Me iré explayando al respecto… Lee el resto de esta entrada »








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