Ascendancy: Snovemdomas

21 05 2010

Snovemdomas – Creadores de naves cuasi-indestructibles

Eres el Dovahmon, el líder de todas las tribus de tu gente, los bravos Snovemdomas. Tu gente ha explorado todo su mundo. Ahora debes guiarles a lo desconocido. Construye naves para llevar a los Snovemdomas a otras estrellas, para descubrir el desaf¡o de los terrenos de caza de otros mundos.

Se ha escrito que los Snovemdomas encontrarán un día a criaturas pensantes entre las estrellas. Las profecías más optimistas hablan del día en que esas gentes mirarán a la fuerza de los Snovendomas como guía. Por su parte, la Canción de Mandenonda predice la destrucción de los imprudentes. Pero otra profecía, la del fin de los tiempos, pondría a los Snovemdomas a luchar contra aquellos seres que amenacen su mundo y su raza. La elección que haga nuestro pueblo determinará nuestro futuro.

Los Snovemdomas evolucionaron como una manada de depredadores en los bosques y en las llanuras de la tundra en un mundo de muy alta gravedad. Los Snovemdomas tienen aproximadamente el tamaño de un oso, y su robusta constitución es engañosa, ya que son rápidos y de gráciles movimientos. A los habitantes de otros mundos les parecen imponentes.

En su propio mundo los Snovemdomas cazaban criaturas más grandes y duras, derribando a sus presas gracias a su número y velocidad. Sus cuerpos evolucionaron hacia la fuerza y ligereza (demasiada masa es perjudicial en alta gravedad). Sus huesos huecos están formados por una trama capaz de distribuir los golpes y son casi irrompibles.

Debido al ambiente de alta gravedad de su mundo de origen, siempre han tenido que diseñar moradas y naves que tuvieran una gran resistencia. Su material científico es avanzado y usan materiales compuestos, fuertes y ligeros en sus construcciones. Está en su naturaleza el diseño de naves que puedan soportar grandes tensiones.

Habilidad especial: Los Snovemdomas son duros y poderosos. Los cascos de sus naves tienen el doble de resistencia. (Pasiva)

Naves:

- Pequeña

- Mediana

- Grande

- Enorme

Opinión personal:

Los Snovemdomas representan la clásica especie fuerte y de apariencia engañosa. Ves un mamut del tamaño de un oso y que resulte que sea muy rápido en vez de lento, es una sorpresa que nadie se espera. Pues eso son… y poco más. Es una especie basada en su resistencia y en su número, lo que les ha dado su victoria sobre otros seres en su mundo. En cada ambiente del juego (pacífico, neutral, hostil) tienen su propia profecía (la profecía optimista, la Canción de Mandenonda y la profecía del fin de los tiempos, respectivamente), dándoles un contexto distinto en cada caso, algo que no se ve en otras especies, cuya presentación es la misma en todos los ambientes.

Como especie con la cual jugar, uno sacará más provecho de sus cascos más resistentes en entornos neutrales y hostiles. El poder desactivar momentáneamente los escudos para redirigir energía a las armas que te queden, sabiendo que durarás más que tus rivales, es una ventaja imposible de desaprovechar. Sin embargo, hay gizmos (componentes de las naves) que ignorarán estos aspectos y atacarán directamente ciertos componentes de las naves y no sus cascos, por eso hay que seguir teniendo cuidado…

… Y eso también debes aprovecharlo si juegas contra los Snovemdomas. Sus naves serán más resistentes, pero ciertos componentes que añadas a tu nave pueden ayudarte a deshabilitar sus armas y, por mucho que duren, acabarán cayendo. Eso sí, vigila que no te superen en número o entonces lo lamentarás. Y desde el punto de vista diplomático, como más de uno en Ascendancy, son duros de roer y muy cerrados.

Puntuación: 6,5 / 10

Las grandes tribus de los Snovemdomas se habían reunido una vez más en busca de consejo del Dovahmon. La posibilidad de expandirse por las estrellas en busca de nuevos terrenos de caza era demasiado tentadora, una oportunidad que no podían rechazar. Sin embargo, seguía habiendo dudas sobre si esta empresa pudiera ser en vano si no hubiese mundos que los Snovemdomas considerasen aptos.

Las dudas, aun así, no hicieron cambiar el parecer del Dovahmon. Él había observado su mundo, cómo todo había cambiado, cómo sus terrenos de caza antiguamente rebosantes de vida iban quedándose más desiertos. Los Snovemdomas crecían en número, en fuerza, en velocidad y en resistencia, pero sus presas y sus competidores no habían evolucionado tan rápidamente. Y al no haber rivales dignos ni presas suficientes, la especie parecía condenada a la extinción.

Pero el firmamento había ofrecido grandes maravillas. Los Snovemdomas, a diferencia de lo que uno pudiera pensar, no eran una especie primitiva. Sus conocimientos tecnológicos eran impresionantes y sus telescopios habían detectado ya hacía tiempo la presencia de planetas orbitando alrededor de otras estrellas. Todo Snovemdoma lo sabía, pero sólo el Dovahmon había pensado realmente en ello, más allá de la simple curiosidad.

Los jefes de las tribus siguieron mirando a su líder, quien parecía dispuesto a seguir con su plan. Los Snovemdomas ya habían hecho sus primeras pruebas de vuelo, las primeras grandes naves ya habían recorrido con éxito y diligencia la distancia que separaba al planeta de sus satélites naturales. El reto de una exploración más allá de su mundo y de su sistema estelar sólo era cuestión de tiempo. El Dovahmon, pues, no entendía que aún hubiese dudas.

La reunión acabó como todas otras: algunos líderes asintieron, comprendiendo y aceptando las ideas del Dovahmon, mientras otros sólo lo aparentaban y en su hipocresía seguían dudando. Pero no sólo dudaban éstos por si encontraban mundos estériles. El futuro de los Snovemdomas estaba escrito en tantos poemas y tantas profecías, todos contradiciéndose, que no sabían cuál sería el curso verdadero. Algunos los llamaban cobardes por pensar en esto, pero otros decían que sólo eran prudentes.

Ellos se lo preguntaban entre sí… Si encontraran a otros seres inteligentes, ¿verían realmente éstos a los Snovemdomas como lideres poderosos con los que aliarse, como decía la Profecía de Duroeno? ¿O tal vez los Snovemdomas tuvieran que prepararse para lo dicho en la Canción de Mandenonda, y tener cuidado de no pecar de imprudentes e inocentes? ¿O puede que el Poema del Fin, la profecía más pesimista de todas, se hiciese realidad si los Snovemdomas no luchaban fieramente contra cualquier invasor?

Tal vez sus dudas estuviesen justificadas, pero para el Dovahmon, si no eran capaces de surcar los cielos, ¿cómo sabrían qué profecía era la correcta, si es que alguna lo era?

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3 responses

22 05 2010
Deka Black

A mi esta raza, por lode sus naves tan resistentes, me recuerdan a otra que se menciona en Norstrilia (de la saga de los Señores de la Instrumentalidad), famosos por construir fortificaciones virtualmente indestructibles. y si recuerdan a osos, sus naves me recuerdan a una especie de toro mutante.

Por cierto, que viendo el texto, deduzco que es d ela srazas que menos te gustan, ¿no? Una raza de relleno, hecha para cumplir un cupo, vaya.

22 05 2010
Draug

No menos que los Kambuchka, los Capelons o los Ungooma. :P La verdad es que los Snovemdomas están un poco estereotipados, en el sentido de una tribu fuerte y resistente que quiere llegar a nuevos territorios de caza. Pero supongo que hasta los estereotipos tienen que estar presentes en Ascendancy.

22 05 2010
Deka Black

Eh, hay estereotipos que molan! Aunque este en concreto a mi me aburre un poco en este caso concreto, la verdad.

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